Ante la inminente insuficiencia del abasto de agua en la zona metropolitana de Guadalajara y otras regiones del estado, el especialista Arturo Gleason urge al gobierno de Aristóteles Sandoval a plantear una solución de corto plazo. Al respecto, el presidente de la Fundación Cuenca Lerma Chapala-Santiago, Manuel Villagómez, advierte de indicios de corrupción en el manejo del recurso natural y lamenta que por favorecer intereses se privilegie la construcción de la presa de Arcediano.
La autoridad estatal carece de un plan integral que garantice en los próximos años el abasto de agua a los jaliscienses, pero urge que encuentre una solución porque se trata de un asunto de vida o muerte, afirma el académico del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) José Arturo Gleason Espíndola.
“Tengo 20 años recorriendo las cuencas de la ciudad. He visto cómo se secan los manantiales y la urbanización ha destruido las galerías filtrantes que acertadamente el padre Buzeta construyó a fin de proveer de agua a algunas colonias. He visto la urbanización de las zonas de manantiales y que los volúmenes de agua van descendiendo”, afirma el especialista en la gestión integral de recursos hídricos.
Esa situación es grave de por sí, pero afirma: “Lo que me pone a temblar es el agua subterránea que hemos extraído a una velocidad impresionante, cuando en 2006 la Conagua declaró que están sobreexplotados los acuíferos sobre los que estamos parados. Si hace 10 años ya era así, ¿qué puedo esperar con el aumento de urbanización que ha habido? (…) No se necesita ser un doctor para darte cuenta de que han disminuido”, expone.
El doctor Gleason Espíndola recuerda que el año pasado la Organización de las Naciones Unidas advirtió en su informe Desarrollo de los recursos hídricos que la meta para un plazo de 20 a 25 años es la restauración del agua limpia, porque después de 2030 habrá una grave escasez del líquido. “¿Si esto no nos pone a temblar, qué lo haría?”, se pregunta el investigador.
En el caso de Jalisco, observa que existe un total deterioro del ciclo del agua, pues la infiltración cada vez se reduce más por la mancha de concreto, y la red de abastecimiento presenta fugas. Según la autoridad, este último problema se presenta en sólo 28% de las líneas, pero el académico estima que en realidad afecta a 40%, lo que sucede también en el promedio de las ciudades latinoamericanas.
También critica el anuncio oficial de que se destinarán 800 millones de pesos a evitar inundaciones, lo que implicará construir más colectores y canales. “El agua de lluvia que debe ir al suelo para recargar el acuífero, ahora se va a ir al drenaje y luego a la barranca”, lamenta.
Refiere que la postura que a lo largo de varias décadas ha asumido el gobierno del estado ante el problema de abastecimiento del agua es traerla “de cualquier lado y a cualquier precio, sin importar su administración, la cual deja mucho que desear, lo que va contra la racionalidad, el aprovechamiento, la baja del consumo y la educación”.
Además, considera que al gobierno jalisciense le falta inclusión social y voluntad política, además de que padece de corrupción.
En esto coincide el presidente de la Fundación Cuenca Lerma Chapala-Santiago, Manuel Villagómez, quien señala: “El proyecto de abasto de agua para la zona conurbada de Guadalajara se ha sustentado en pura corrupción, y los técnicos que han contratado han demostrado parcialidad hacia las políticas de gobierno”.
Villagómez indica que una muestra de ello es la contratación de los mismos técnicos-especialistas para los proyectos fracasados de las presas de Arcediano y El Zapotillo: “Ellos han estado al servicio de lo que dice el ingeniero Enrique Dau Flores, el gran jefe del tema del agua desde 2002 (…) y quien privilegia Arcediano al cancelar Loma Larga II sin tener la autoridad necesaria para ello”.
Estima que la corrupción se hizo más evidente cuando el exdirector de la Comisión Estatal del Agua y Saneamiento (CEAS), Dau Flores, decidió de manera unilateral no acatar el decreto que dotaba a Jalisco de 372 millones de metros cúbicos del río Verde (300 para la zona conurbada de Guadalajara y el resto para la región de Los Altos) y destinó recursos para construir la presa de Arcediano.
Recuerda Villagómez que Dau Flores tuvo un enfrentamiento con el Comité Técnico de la Universidad de Guadalajara, luego de que éste exhibió “que con falacias se privilegia el proyecto de Arcediano y denigra el proyecto Loma Larga II”. Desde su punto de vista “ahí es la corrupción total”.
Indica que un caso similar es el estudio que realiza la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS, por sus siglas en inglés) con un costo de 4 millones de dólares a fin de conocer la viabilidad de las obras hidráulicas en la cuenca del río Verde. “Dirán que sí sirve El Zapotillo, cuando saben que eso está mal”, lamenta Villagómez.
Este semanario publicó que organizaciones civiles defensoras del agua presentaron una queja ante la Contraloría del Estado contra el gobierno de Aristóteles Sandoval por contravenir diversos ordenamientos jaliscienses al contratar a la UNOPS y causar un quebranto millonario al erario (Proceso Jalisco 597).
Refiere Villagómez que Dau Flores, actual consejero del Ejecutivo, también ostenta otros cargos en el despacho del gobernador, como presidente del consejo de administración de la CEA y secretario de Seguimiento del Proyecto del Purgatorio.
“Mientras no logremos sacar a Dau Flores del asunto del agua, la corrupción va a continuar y la escasez del agua cada día se está manifestando más claramente (…) Lo que vemos es que se privilegia el dinero”, resume Villagómez.
Escasez a la vista
El pasado 29 de abril, el diario Mural publicó una declaración del presidente de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Felipe Tito Lugo Arias, quien admitió que de los 59 acuíferos de Jalisco, 26 están sobreexplotados, por lo que existe un déficit: mientras que en 1991 el acueducto Chapala-Guadalajara traía hasta 6.8 metros por segundo a la zona metropolitana, ahora son sólo tres metros cúbicos de agua.
También han disminuido los pozos que opera el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) en la zona metropolitana de Guadalajara. Mientras que en 2014 manejaba 206, en este año son únicamente 193, según información obtenida mediante la ley de transparencia.
El 15 de julio de 2014, mediante el memorándum SD/527/2014, Marco Castillo Nieto, subdirector de Distribución, y Manuel Jiménez López, superintendente de Operación del SIAPA, respondieron que Guadalajara contaba con 41 pozos, de donde se extrajeron 251 mil 504 metros cúbicos del líquido sólo en mayo de aquel año.
En contraste, el pasado 15 de abril el organismo del agua indicó, por medio de Castillo Nieto, que la capital del estado ahora sólo tiene 18 pozos en operación y se negó a especificar el volumen que se extrae. Argumentó que la pregunta de cuánta agua se extrae de los pozos que maneja –misma que se respondió sin problemas dos años antes– es ambigua.
Zapopan es otro de los municipios que redujo el número de pozos en operación a cargo del SIAPA. En 2014 había 129, de los cuales se extrajeron casi 4.8 millones de metros cúbicos durante mayo, y ahora sólo tiene 120.
Aunque San Pedro Tlaquepaque tiene más pozos (de 19 en 2014 pasó a 34 para el presente año) eso no implica que sus habitantes tengan más acceso al agua. Del pasado 28 de marzo al 5 de abril escaseó en 32 colonias. En un comunicado del 4 de abril, el SIAPA lo atribuyó “a la sobredemanda que generó el reciente aumento de la temperatura”.
En ese comunicado el organismo indicó: “Dado que los volúmenes que actualmente se están aportando a dichas áreas resultan insuficientes para satisfacer la demanda, se buscó aumentarlos a través de otras fuentes como la presa Elías González Chávez, desde donde se envían 2 mil 100 litros por segundo hacia la planta potabilizadora número 3, de San Gaspar. El año pasado el volumen máximo que se extrajo del vaso fue de mil 500 litros por segundo, con un promedio anual de 750”.
El SIAPA añadió que se perforaron y equiparon 14 nuevos pozos que aportan 600 litros por segundo.
En Tlajomulco de Zúñiga el SIAPA controla desde hace dos años el mismo número de pozos: 10. Sin embargo, el presidente municipal, Alberto Uribe, advirtió que no expediría más licencias de construcción para desarrollos de vivienda de interés social si dicho organismo o la CEA no firman un acuerdo para abastecer con agua de fuentes alternas a Tlajomulco. Esto implica que estaría en riesgo la edificación de 15 mil viviendas al año.
Varios cotos, colonias y fraccionamientos de Tlajomulco ya padecen la escasez. Por ejemplo, en Los Agaves, donde se levantaron casi 9 mil viviendas, se perforó un pozo para surtirlas pero no se halló agua.
El pasado 26 de abril el presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, presentó ante el pleno del ayuntamiento una iniciativa de siete puntos para garantizar el abastecimiento de agua; uno de ellos es solicitar al Ejecutivo que realice acciones para que la distribución del agua que almacenará la presa El Zapotillo beneficie a la entidad.
Alfaro señaló que no se puede esperar a que “alguien de la federación voltee para atender y entender la magnitud del reto que enfrenta la segunda ciudad más grande del país en materia de abasto de agua”. Su declaración lo enfrentó con el gobernador, aunque tres días después lo resolvieron.
A su vez, el doctor Gleason manifiesta que otra de las fallas del abasto es que no existe un sistema de monitoreo de aguas subterráneas y superficiales, ni estaciones meteorológicas que ofrezcan datos en tiempo real sobre la calidad y cantidad de agua.
Cuestiona que si el Ejecutivo desconoce de cuánta agua dispone el estado, dónde y cómo está, entonces no puede hacer planes como el de negociar una favorable distribución del agua de El Zapotillo.
Las medidas que propone Gleason consisten en restaurar el ciclo del agua en Guadalajara mediante la recuperación de áreas de infiltración, como la zona de El Bajío y La Primavera; aumentar la masa forestal en la ciudad, captar el agua de lluvia en los niveles doméstico y urbano, así como instalar un sistema de medición de aguas.
Desglose de gastos
A través de la ley de transparencia, Proceso Jalisco solicitó al SIAPA los nombres de las empresas, el monto de asignación y la ubicación de las obras que se realizaron durante 2015, que sumaron casi 372 millones de pesos.
De los 352 contratistas que aparecen en el padrón del organismo, sólo a 71 se les adjudicó obra. De entre ellas, ocho fueron las más favorecidas: en primer lugar GA Urbanización, que consiguió 34 obras por un total de 34 millones de pesos; le sigue Construcciones y Maquinaria Rodmsa, con 25 adjudicaciones que suman 27 millones 276 mil pesos.
De igual forma, el SIAPA le dio a E.S. Grupo Constructor 11 obras con un presupuesto de 20.3 millones; a Roth’s Ingeniería y Representaciones, cuatro adjudicaciones por 18.6 millones; y a Construcciones Hidroecológicas, 16 obras por 17.8 millones de pesos.
A Servicios Metropolitanos de Jalisco, Aguas y Caminos de Jalisco y Acar Obras y Proyectos les asignaron un presupuesto superior a 12 millones de pesos, con seis trabajos para las dos primeras y 10 para la última.
El resto de las constructoras obtuvieron entre una y siete adjudicaciones, con montos que van desde 51 mil a 11 millones de pesos. Las obras que realizaron en su mayoría fueron para reconstruir o rehabilitar líneas de alcantarillados o de colectores, así como la construcción de líneas de agua potable y desazolve.
Este semanario también solicitó al SIAPA que detallara el monto que recibió del gobierno federal para sus funciones. Según el organismo, se le otorgaron en total 85.7 millones de pesos, desglosados así: casi 66.5 millones de pesos para el Programa de Devolución de Derechos (Prodder 2015) y 15 millones para el de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento en Zonas Urbanas (Apazu 2015, hoy llamado Proagua).
Más de la mitad de los recursos del Prodder, 35.7 millones, se gastaron en sólo tres compras: suministro de productos químicos para potabilización y la adquisición, en dos ocasiones, de micromedidores de 15mm, tipo volumétrico, de media pulgada de diámetro.
El resto del dinero se fue en 53 proyectos, entre ellos la rehabilitación de agua potable y alcantarillado, suministro, instalación y programación de tablero, sensor, y arrancadores, así como en el pago de electricidad de la planta de bombeo que se ubica en la Calle del Hortelano 100, colonia Artesanos, de Tlaquepaque. Esta última erogación fue por casi 3 millones de pesos.
De acuerdo con el gobierno federal, el Prodder “tiene como objetivo apoyar a la realización de acciones de mejoramiento de eficiencia y de infraestructura de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales en municipios, mediante la asignación de recursos a los prestadores de los servicios de agua potable y saneamiento”.
A su vez, casi 11 millones de Apazu se pagaron por la “construcción de la línea de interconexión de agua potable de 6, 10 y 20 pulgadas de diámetro con una longitud de 3 mil 59 metros, del pozo La Victoria 2 a red inexistente”. El resto del apoyo federal se destinó al equipamiento electromecánico de pozos.
El encargado de la Subdirección de Mantenimiento de Redes, Juan Antonio Montes Robles, informó mediante el oficio SMR/Ref116/2016 que durante el primer trimestre de 2016 el SIAPA realizó con recursos propios, y en diferentes puntos de la zona metropolitana de Guadalajara, el cambio de 2 mil 356 metros lineales de tubería de agua potable por incidencias, con un costo aproximado de 7 millones 119 mil 500 pesos. l








