El arte pin-up del “Diablo”

Se llama Gabriel Laris y le dicen El Diablo. Lleva años exhibiendo sus pinturas en Guadalajara, donde ha generado polémica por su irreverencia y por sus piezas de contenido erótico. A partir del viernes 13 se inaugura la  exposición La elegante vagancia, que consta de 20 piezas de porno pop, como él las denomina.

El viernes 13 se inaugura exposición La elegante vagancia en la Galería Roberto Montenegro del pintor tapatío Gabriel Laris, conocido en el ambiente cultural como El Diablo.

La muestra incluye 20 piezas de carácter erótico en pequeño formato y será la primera exposición hecha en 3D que se presenta en la ciudad dentro la corriente artística porno pop, dice su autor.

Explica que esa técnica, que busca patentar ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, consiste en la interposición de imágenes para crear un efecto en tercera dimensión por medio de acrílicos sobre acetato, rotuladores y cristales, entre otros materiales.

La exposición permanecerá hasta el próximo 16 de junio y su tema central es el erotismo femenino. Los cuadros muestran partes explícitas del cuerpo de la mujer sin caer en la vulgaridad, comenta Laris.

Y aclara que gran parte de su obra está sustentada en el arte pin-up, un estilo que surgió en Estados Unidos en los años veinte del siglo XX y fue popular durante décadas. Al principio se utilizaban fotografías o dibujos de personas para ilustrar calendarios o anuncios publicitarios que con el tiempo se convirtieron en objetos vintage o de colección.

El Diablo habla sobre las principales actrices y cantantes estadunidenses que dieron sentido al arte pin-up, como Marilyn Monroe, Bettie Page, Kim Basinger, Maddona, el personaje Betty Boop, entre otras, así como de las mexicanas María Félix, Dolores del Río, Silvia Pinal, Fanny Cano, Meche Carreño, Claudia Islas, Gloria Trevi, Salma Hayek, Thalía y Alejandra Guzmán.

Su obra, dice, va contra el sistema moral establecido en ámbito del arte y menciona como ejemplos de obras transgresoras Leda y el cisne, de Miguel Ángel; Masturbación, de Gustav Klimt, y La Venus del espejo, de Diego Velázquez.

Aunque insiste en que la iconografía de las chicas pin-up es lo que realmente le atrae: “Son las imágenes que se ven en los calendarios de chicas pin-up pegados en las paredes de los talleres mecánicos, mientras en el otro extremo se observa una imagen de la Virgen de Guadalupe”.

Laris admite que la singular estética de su trabajo le ha traído algunos inconvenientes para exponer por la naturaleza transgresora de sus obras. Está consciente de que sus trabajos pueden gustarle o no a toda la gente, pero él defiende su libertad y la comparte con su público. “Nunca he pintado para nadie ni por encargo”; además, “no quiero cambiar las costumbres ni ofender al espectador”, explica al reportero.

El arte, en particular el de los grandes creadores, influye en su estética. Todo lo que pinta, reitera, tiene un sentido muy particular, “es una especie de humor negro, hasta simpático, podría decirse. También es un enfrentamiento burlesco de las masas que están bajo las fuerzas católicas, más aún en una ciudad como Guadalajara”.

El suyo, asegura, es arte figurativo, pues no le gusta meterse en el arte abstracto, aunque admira mucho a Kandinsky y Miró, entre otros. “Trato de desarrollar estéticamente composiciones agradables a la vista humana basadas en estructuras simétricas; los cuadros hablan por sí solos”.

El desnudo femenino juega un papel preponderante en la obra de El Diablo. “Esto requiere de estudio –explica–. Los objetos incluidos en la exhibición no son al azar. La anatomía humana es uno de los aspectos más difíciles de hacer en la formación del artista; si no sabes cómo funciona eso, no vas a saber pintar”.

Relata que el arte pornográfico ya existía desde épocas inmemoriales. Está en los bajorrelieves de los templos de la India, por ejemplo; en las pinturas antiguas de la cultura china, y en la cerámica griega.

Confiesa que, técnicamente, su quehacer está basado en las reglas de la fotografía, el retrato y la publicidad. Explica que utiliza colores directos y los va degradando por zonas a las que llama vectores. La utilización de acetatos, pigmentos acrílicos, vinilos interpuestos en la obra dan un efecto tridimensional. Es una especie de collage en la que intervienen diferentes técnicas mixtas.

Los objetos-fetiches como tangas, sostenes, tacones, ropas ajustadas o minifalda son recurrentes en la serie del autor. Sus creaciones están influidas de alguna manera por el art pop de la posguerra. Plasma sin inhibiciones lo que le dicta su libido en las piezas que él define como pin-up mexicano.

En sus pinceladas incluye también facetas de los movimientos artísticos y culturales de las décadas de los sesenta y los setenta, como la psicodelia y el baile a gogó, así como las revueltas estudiantiles de Francia, México y Estados Unidos.

Sus cuadros son desenfadados. Los hizo dice, como ilustraciones para portadas de revista o postales. Al principio los elaboraba como una forma de crítica y venganza contra el círculo de pintores que no aceptaban sus obras y las de sus amigos; hoy lo hace por adicción, por necesidad, y se basa en artistas como Enrique Guzmán –homónimo del cantante–, Julio Galán, Alejandro Colunga y el Dr. Lakra, a quien considera uno de los más transgresores.

En 2006 algunos pintores locales desdeñaban su trabajo, relata, decían que los trabajos de él y sus compañeros no valían nada artísticamente, lo que le provocó resentimiento.

Su primera exposición fue en el Foro de Arte Cultura de Jalisco y era una respuesta a ese resentimiento que sufrían los artistas locales. “Era una manera anarquista de concebir al mundo… Me vestí de payaso y llegué así a la exposición, como contrapropuesta a la formalidad y la reverencia, como diciéndoles: ‘Ustedes son unos payasos’”.

Laris estudió diseño gráfico, aerografía, serigrafía, así como dibujo artístico y publicitario, aunque su formación es autodidáctica, dice, y reconoce el apoyo del pintor Gustavo Duarte. Actualmente trabaja en el área de museografía del Museo Raúl Anguiano del ayuntamiento de Guadalajara, donde también imparte clases de dibujo.

La exposición de Porno pop en la Galería Roberto Montenegro, calle 8 de julio número 76, permanecerá abierta hasta el próximo 16 de junio. l