Cuidado con el comisario Tlajomulco

Ya son varias las denuncias de que el comisario de Tlajomulco de Zúñiga, César Navarro Esparza, suele ordenar la detención de personas inocentes a las que siembra armas y droga para remitirlas al Ministerio Público, en complicidad con sus escoltas y subalternos, además de funcionarios de la Fiscalía General del Estado.

César Salvador Navarro Esparza, titular de la Comisaría de Seguridad Pública de Tlajomulco de Zúñiga, es señalado de abuso de autoridad, prepotencia, lesiones, así como de sembrar drogas y armas para inculpar a inocentes.

Una de sus presuntas víctimas es el guardia de seguridad privada Rubén Martínez Vergara.

Él relata que todo comenzó el pasado 24 de enero. Alrededor de las 18 horas, seis de sus compañeros en la empresa de seguridad privada Centro de Operaciones Preventivas –que presta servicio a Ferrocarriles Mexicanos– fueron detenidos por la policía municipal de Tlajomulco en la carretera a Chapala, casi en el entronque con Cajititlán. El motivo: su “actitud sospechosa”.

La Comisaria de Seguridad Pública del municipio informó que los detenidos fueron Alejandro Cruz Tello, Jesús Coronado Dávalos, Francisco Javier Reina, Gerardo Ávalos Rodríguez, Ignacio Flores Santibáñez y José Carlos García Pérez, a quienes les encontraron dos pistolas, un revólver con 25 municiones, así como tres pasamontañas y un cuchillo de cazador.

Según la autoridad municipal, ninguno tenía credencial de la empresa, el vehículo en el que iban carecía de rótulos que lo identificaran; tampoco llevaban permiso de portación de armas ni el registro de las mismas, y los implicados no quisieron dar explicaciones de lo que hacían en la zona donde fueron aprehendidos. Según la versión oficial, el comisario Navarro participó en la detención.

Todos fueron puestos a disposición de la FGE y salieron libres bajo fianza el 27 de enero. Ese día Rubén Martínez acompañó a los recién liberados a recoger las pertenencias que les había retenido la policía municipal.

“Ahí esperé a que los muchachos recogieran sus cosas. Cuando dos de ellos estaban en eso, se quedó conmigo José Carlos García Pérez en la camioneta que venía manejando, una Ranger blanca de cuatro puertas, 2015. Él se quedó ahí. Yo me pasé a la siguiente esquina, donde observé a un señor que traía más o menos como unos 10 elementos escoltándolo, todos vestidos de civil, armados, portando chaleco.”

Cuando se le muestra una fotografía del comisario municipal César Navarro, el afectado confirma que era el escoltado. Comenta que “salió de las instalaciones y cruzó la calle. Abordó a mi compañero José Carlos García Pérez y éste me hizo la seña de que me arrimara a él. Yo pensé que iba a testificar, (César Navarro) se dirigió a Carlos con malas palabras. Le dijo: ‘Tú sí me conoces, me ubicas’, y entonces el chaval le dijo que sí. Yo estaba a escasos metros de esas personas”.

Entonces Martínez escuchó que el comisario le cuestionó a Carlos: “¿Qué estás haciendo aquí?” El guardia privado respondió: “El día que pasamos detenidos aquí se quedaron unas pertenencias y vengo a recogerlas”.

A decir de Martínez, el comisario, de nuevo “con malas palabras”, le dijo a su compañero: “No te quiero ver aquí, quiero que te largues”. Y cuando Carlos repitió que sólo iba por sus pertenencias, Navarro enfureció: “¿No estás oyendo que no te quiero ver aquí? Quiero que te largues inmediatamente”. Pero no sólo eso. Enseguida exclamó: “¡Esto va por mis huevos!”, y tanto él como sus escoltas empezaron a golpearlo. Lo mismo le ocurrió a Rubén Martínez, “sin deberla ni temerla, nada más por estar presente”. Los policías municipales lo esposaron.

Posteriormente, dice, “me arrastraron, me levantaron y me metieron a las celdas, al igual que a mi compañero. Nos pasaron revista y prácticamente no nos encontraron nada, no llevábamos armas ni droga ni nada por el estilo. Me quitaron las llaves de la camioneta y nos metieron a los separos”.

A las tres de la madrugada del día 28 los llamaron a declarar. Cuando les preguntaron por qué los detuvieron, la respuesta fue que lo desconocían.

“Después supe que nos estaban acusando por daños a la salud –indica Martínez–; pero nunca tuvimos en nuestro poder drogas ni nada por el estilo. Anteriormente nos dijo que fue porque habíamos golpeado a unos policías y se presentó uno de ellos con la ropa desgarrada. Nunca les pusimos la mano encima, ni siquiera para defendernos. El día 29 nos dejaron libres como a las cinco de la tarde.”

Considera que la agresión del comisario se debió a que estaba molesto: “Se hizo un escándalo con la detención de mis compañeros, que eran personas armadas, y los metió al bote, pero como salieron bajo fianza, le dio coraje”.

Martínez recuerda los rostros de los policías golpeadores: “Si me los ponen en una fotografía, puedo identificarlos”.

El abogado de los guardias privados, Leonardo Laster, informa que una semana después de que éstos salieron de la cárcel se interpuso la denuncia 151/2016 ante la Dirección de Visitaduría, Auditoria al Desempeño y Responsabilidades Administrativas de la FGE por la conducta del comisario Navarro y sus subalternos.

A su vez, Rubén Martínez y su familia presentaron una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, la cual se radicó en la Segunda Visitaduría.

Los policías como víctimas

El 27 de enero de 2016, mediante el oficio 5154/2016, el juez municipal de Tlajomulco de Zúñiga, Jaime Gómez Roque, puso a disposición del agente del MP a José Carlos García Pérez y Rubén Martínez Vergara. En el documento se explica que están detenidos conforme a lo descrito en el informe 000169/0970/2016.

En el acta circunstanciada se menciona que fueron arrestados el día 27 a las 16:05 horas, y fueron presentados ante el juzgado municipal por los elementos Jaime Iván Núñez Velázquez y Ruth Gutiérrez Sánchez.

Núñez Velázquez declara textualmente: “Mientras nos encontrábamos en nuestro servicio al interior del cuartel general ubicado en prolongación Escobedo 100, en la cabecera municipal y justo en frente del cuartel observamos a dos sujetos masculinos los cuales nos enteramos más tarde que responde al nombre de José Carlos García Pérez y Rubén Martínez Vergara mismos que cuestionaban acaloradamente a mi comandante 02 (en realidad era el 01, el comisario), tornándose agresivos con bastantes palabras altisonantes, por lo que intervenimos los suscritos solicitándoles que se retiraran del lugar.

“Sin embargo, estos hicieron caso omiso a nuestra indicación y reaccionaron de forma agresiva en nuestra contra, fue cuando el detenido de nombre José Carlos García Pérez tomó al oficial de la voz de la camisola oficial de la policía en color azul marino con sus logotipos oficiales correspondientes dañando la bolsa derecha de esta por lo que procedimos a asegurarlos.”

Continúa la declaración del policía: “Fue en la revisión que le localicé a José Carlos García Pérez dentro de su calzado derecho un envoltorio de plástico conteniendo 5 gramos de sustancia granulosa, al parecer cristal, asimismo dentro del mismo envoltorio se encontraron dos pequeños envoltorios de plástico de los conocidos como ‘michas’, conteniendo el primero de ellos 0.5 gramos de sustancia sólida blanca al parecer piedra base. Y el otro envoltorio conteniendo 0.5 gramos de sustancia granulosa al parecer cristal”.

Mientras que, según el policía municipal, a Rubén Martínez le encontró en el zapato derecho “un envoltorio de plástico conteniendo 4 gramos de sustancia granuloso al parecer cristal”.

Sostiene el elemento que por eso, tras detener a Martínez y a García, les leyeron sus derechos y los trasladaron a los servicios médicos municipales de Tlajomulco de Zúñiga para que les expidieran los partes médicos de lesiones, a los cuales se les asignaron los folios 80875 y 80876. Después los llevaron ante el juez municipal en turno, explicó el policía, “para que siga su cauce jurídico remitiendo la mencionada droga y el uniforme dañado”.

El declarante también precisó que los detenidos se bajaron de un vehículo Ford Ranger blanco, modelo 2014, placas de circulación MUZ-3776 del Estado de México, “el cual quedó sobre la vía pública por lo que a falta de persona que se hiciera responsable de este se procedió a asegurarlo”. La camioneta pick up fue llevada al corralón de grúas Centuria, con el número de inventario 2284, donde aún se encuentra.

Por su parte, la oficial Ruth Gutiérrez simplemente dijo: “Estoy de acuerdo con todo lo dicho por mi compañero, ya que es la verdad de los hechos y es todo lo que tengo que declarar”.

Los dos detenidos fueron remitidos ante el MP del fuero común “para los efectos legales inherentes a su competencia”.

El 29 de enero de 2016, el MP investigador de la Agencia V especializada en detenidos de Tlajomulco de Zúñiga, Alejandro Gildo Alcántar informó en el oficio 626/2016 al comisario de la policía preventiva del municipio, César Navarro: “El día de hoy dentro de la averiguación previa –626/2016– sírvase poner en inmediata libertad” a Carlos García y Rubén Martínez, “toda vez que gozarán de libertad provisional bajo caución”.

Culpables sustitutos

El 31de octubre del año pasado, el comisario Navarro transitaba por la calle Pedro Salcido, antes del cruce con avenida Higuera, cerca del Centro Administrativo de Tlajomulco, cuando un vagabundo se atravesó de manera imprudente al paso de su vehículo y estuvo a punto de atropellarlo. “Le pitaron y el vagabundo, que está loquito, les gritó ‘chinguen su madre’. Se fueron, pero regresaron. Como no lo hallaron, se metieron aquí (un local de reparación de motocicletas) para buscarlo, y como no lo encontraron nos llevaron a nosotros”, recuerda Néstor Alan Inda.

Aunque Inda y Cecilio Arellano, quien lo visitaba casualmente, les explicaron a los policías que ellos no le faltaron el respeto al comisario, no le importó. “Nos dijeron que ellos venían a llevarse a alguien. Primero nos acusaron de que lo habíamos insultado nosotros, pero después nos sembraron drogas y armas”, recuerda Inda.

Agrega: “Los guaruras del 01 (César Navarro) nos entregaron en la esquina a la policía y dijeron que nosotros traíamos armas y que andábamos amenazando a la gente”.

Se les abrió la averiguación previa 192/2015-V ante el juzgado 1 de Distrito en Procesos Penales. Proceso Jalisco contactó al abogado de los afectados, Roberto Huerta, quien confirmó el abuso de autoridad, la siembra de drogas y de armas ordenado por Navarro, pero no quiso abundar en el tema legal, pese a que se le insistió.

Néstor Alan indica que fueron liberados tras pagar una fianza de 55 mil pesos. Lamenta que sin haber cometido ningún delito tenga que presentarse a firmar al juzgado penal cada 15 días.

Comenta que para defenderse de la injusticia solicitaron una copia del video de la cámara de seguridad del municipio, ubicada en la esquina de Pedro Salcido e Higuera, pero la autoridad se las negó. “El juzgado le pidió la copia a la policía de Tlajomulco, pero como se le va a perjudicar no quiere presentarla”, comenta.

Menciona que Cecilio padece de sus facultades mentales e incluso estuvo internado en el Caisame Estancia Prolongada, también conocido como el Hospital Psiquiátrico de El Zapote. Agrega que su amigo estuvo preso en 2000, pero “ya estaba controlado; desde ese día para acá ha estado más mal y fue por el impacto” de la detención arbitraria.

De acuerdo a una persona que labora en la comisaría y cuyo nombre se omite por su seguridad, para remitir a estas dos personas al MP el comisario César Navarro contó con la ayuda de Manuel Arturo García Marrón, El Morsa, quien se ostenta como secretario particular del comisario; el otrora director operativo, Adrián Muñoz Navarro, así como el comandante Adrián Castillo Ávila y Ramón Flores Haro.   l