Un “show” para Consuelito Velázquez

Como todos los mexicanos lo sabemos, Bésame mucho es, sin duda, nuestra canción popular más famosa a nivel mundial, y su autora, Consuelo Velázquez (1916-2005), más conocida como Consuelito Velázquez, lo es también de no menos de otro centenar de canciones, entre las que se encuentran las igualmente muy famosas Cachito y Que seas feliz.

Esa cantidad y calidad de producciones, más el hecho de celebrarse este año el primer centenario de su nacimiento, fueron pretexto más que justificado para efectuarle un muy merecido homenaje el pasado domingo en Bellas Artes.

Utilizando exclusivamente música y canciones de Consuelito, el homenaje de la Dirección de Ópera de Bellas Artes se encomendó a la orquesta y coro de la Ópera bajo la dirección huésped de Christian Gohmer, y los cantantes Fernando de la Mora, Eugenia León y Cecilia Toussaint, quienes actuaron bajo la batuta de Rodrigo Macías y, aunque no se vio, se supone que hubo una dirección escénica, ésta a cargo de César Piña a quien se encomendó también la iluminación, misma que resultó pésima, tanto que el director-concertador se tuvo que voltear más de una vez hacia el público y la consola para, verbalmente, pedir que se le iluminara a él y los atrilistas porque no podían ver sus partituras.

Más que un concierto el homenaje bellasarteano fue un show, así se concibió y así se realizó. Como Consuelito escribió sus canciones para acompañamiento de piano y/o pequeños conjuntos como el también famoso trío Los Panchos, y no para gran orquesta sinfónica, se tuvo que hacer un arreglo para cada canción y fueron varios los arreglistas convocados con, naturalmente, resultados desiguales.

La cosa empezó con una obertura horrenda e interminable creada por Dmitri Dudin, lo cual fue sorprendente porque Dudin nos ha dado muchas muestras de su buen gusto y trabajo de calidad pero, como reza la conseja popular, al mejor cazador se le va la liebre y, en este caso, parece que don Dmitri ni siquiera la vio.

Cuál fue el criterio para escoger repertorio, arreglistas, intérpretes y participantes en general, seguramente será uno de los insondables misterios que rodean a la ópera nacional. Sin embargo, la pregunta vale porque no se entiende qué tiene que hacer un tenor de las polendas de De la Mora con una cantante, se supone de jazz, como Cecilia Toussaint quien, sencillamente, canta horrible ni tiene idea de qué es un bolero ni de cómo abordar la música y canciones de la homenajeada y, evidentemente, nadie se lo explicó.

Por su parte, Eugenia León actuó con su prestancia de siempre.

Poco antes de terminar el show, y esto fue lo mejor, se presentó un video de algunos de los muchos y muy variados intérpretes que han abordado la música de Consuelo Velázquez, principalmente Bésame mucho, a lo largo y ancho del planeta y a través de los 75 años que tiene ya esa canción, compuesta en 1941. Allí vimos, entre otros, al imprescindible ídolo de México, Pedrito Infante, a la bellísima Sarita Montiel, a Ray Conniff y su orquesta, Plácido Domingo, la orquesta de Mantovani, los coros del Ejército Rojo y, hasta El Rey Elvis Presley.

Lo mejor, en vivo, fue la interpretación de Fernando de la Mora a esa bella canción que es Franqueza.