Autodefensas, respuesta al abandono oficial

Contra la suposición oficial de que en Jalisco no existen los grupos de autodefensa armada, el activista Raúl Muñoz Delgadillo, de El Salto, afirma que esa es la única opción para los ciudadanos hartos de esperar a que el gobierno ofrezca respuestas eficaces contra la delincuencia común y la organizada. Al respecto, los legisladores Pedro Kumamoto e Ismael del Toro advierten que el Ejecutivo estatal no parece advertir la gravedad de la situación.

Ante la incapacidad de las autoridades locales y federales para contener a la inseguridad, la alternativa civil es la conformación de grupos de autodefensa, señala Raúl Muñoz Delgadillo, líder de una de esas organizaciones en El Salto.

Reconoce que en este municipio existen tres grupos distribuidos en las delegaciones San José del Castillo, San José del Quince y El Verde, las cuales vigilan entre 30 y 40 colonias. Tiene conocimiento de que se han integrado otras autodefensas en la costa sur, hacia Cuautitlán de García Barragán, y en los territorios limítrofes con Michoacán, como Jilotlán de Los Dolores, pero no sabe cuán desarrollados estén.

Sin embargo, el gobierno del estado se niega a admitir la existencia de grupos de autodefensa.

Muñoz considera que El Salto está a merced de la delincuencia: “Proliferan las extorsiones, los robos a casa habitación, los homicidios, el robo de vehículos. La gente está harta de un fenómeno en el que no se ve una respuesta coordinada de las autoridades y entonces busca sus propias opciones o prefiere salirse de la zona”.

Según el sistema de Monitoreo de Indicadores de Desarrollo (Mide), del gobierno de Jalisco, en el municipio se registraron 54 homicidios dolosos en 2013; 29 al siguiente año, en 2015 fueron 27 y en el primer trimestre de este año se han reportado cinco.

Asimismo, en 2013 se cometieron 103 robos a casa habitación; en 2014 se rompió la marca con 144, en 2015 fueron 133 y en lo que va de 2016 se han denunciado 22. En cuanto a robo a negocios, se reportaron 101 en 2013; 78 en 2014; 58 el año pasado y en el primer trimestre de 2016 van siete.

Muñoz, uno de los impulsores del Comité de Defensa Ambiental de El Salto, dice que la estrategia de autodefensa tiene como principal referente su experiencia en la sierra de Chiapas y su cercanía con integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la década de los noventa.

Con base en lo que aprendió con los indígenas chiapanecos, reitera, aporta ideas para promover esquemas de autoprotección en las comunidades.

El Salto está formado por más de 130 colonias y concentra a las trasnacionales más importantes de las industrias automotriz, electrónica y química. Alrededor de 180 de esas compañías dan trabajo a miles de personas que viven en Tlaquepaque, Guadalajara, Zapopan, Juanacatlán e Ixtahuacán de los Membrillos, entre otros municipios.

Muñoz considera que el concepto de la autodefensa del pueblo dejó de ser una idea vaga y confinada a las poblaciones alejadas de la zona metropolitana de Guadalajara. El Salto está a menos de 30 kilómetros de la capital del estado, limita al norte con Tlaquepaque y Tonalá, y al sur con Tlajomulco y Juanacatlán.

Muñoz fungió como chofer en el traslado de los líderes del EZLN durante la negociación de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, en territorio chiapaneco, y ahí conoció a la dirigencia de la organización, incluido el subcomandante Marcos.

El entrevistado apunta que el artículo 16 de la Constitución sustenta la actuación de las autodefensas para proteger a sus integrantes y sus familias de los delincuentes y realizar arrestos ciudadanos cuando sorprendan a alguien cometiendo un delito en flagrancia.

Dicho ordenamiento estipula que “cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que esté cometiendo un delito o inmediatamente después de haberlo cometido, poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad más cercana y ésta, con la misma prontitud, a la del Ministerio Público”.

Muñoz indica que cuando las guardias comunitarias detienen a alguien ponen al presunto delincuente a disposición de las autoridades locales, o de las federales cuando el caso lo amerita. Aunque admite que muchas veces temen que exista contubernio entre policías, funcionarios y criminales.

“Contamos con armas, con rifles y pistolas, algunas calibre 22 y otras que permite la ley –acepta–, se trata de equipo que no queremos mostrar ante las cámaras. Ese no es nuestro objetivo. No nos interesa el golpe mediático, pero sabemos lo que estamos haciendo, con todo y que la autoridad niegue nuestra presencia.”

También se abstuvieron de ponerle nombre a su organización y se reconocen sólo como guardias comunitarios de El Salto. “En ocasiones nuestras declaraciones y el reconocimiento de este tipo de organismo provoca algún tipo de presión por parte de policías o de gente ligada a organismos de seguridad, que se siente agraviada, pero no pasa de ahí o de unas discusiones”, comenta.

Aclara que la iniciativa que ellos tomaron en El Salto atrae a personas de otras poblaciones interesadas en formar sus propios colectivos de autodefensa, como ha ocurrido en la zona norte de Zapopan y en Tlajomulco de Zúñiga:

“Nos buscaron para platicar con nosotros y preguntarnos cómo le podrían hacer para iniciar sus propios grupos. También del municipio de Cuautitlán nos han buscado, con ellos hemos intercambiado experiencias a fin de fortalecer el trabajo que realizamos.”

–¿El suyo es un grupo clandestino o cómo operan? –se le cuestiona.

–En cierta forma sí somos clandestinos, porque la ley no contempla el concepto de autodefensas del pueblo, esto es usado por el fiscal (Eduardo Almaguer) para decir que todo lo que está dentro de la ley son ellos (las corporaciones policiacas) y en consecuencia nosotros estamos fuera de ella. Tenemos que ser muy cautelosos, desarrollar un programa claro y un calendario de actividades para cumplir nuestros objetivos.

Este año, la organización Semáforo Delictivo ubicó a Jalisco como una de las entidades donde se cometen más homicidios, y los registros gubernamentales revelan que en el primer trimestre de 2015 se reportaron 219 asesinatos; mientras que en el mismo periodo de 2016 ya se han reportado 304, especialmente en Tlajomulco, Zapopan y Guadalajara.

Rescatar ideas, estrategias…

Aunque no revela cuántos integrantes tienen los grupos de autodefensa en El Salto y otros municipios, Raúl Muñoz asegura que son suficientes para turnarse la vigilancia de las comunidades: “Nos vamos rolando los días y los horarios, pero todos los integrantes estamos a disposición para cualquier emergencia en un lugar donde tenemos presencia”.

Indica que en su labor es vital que los integrantes del grupo estén comunicados constantemente, por eso utilizan las redes sociales, teléfonos y otros dispositivos móviles y de persona a persona: “Tenemos comunicación rápida”, comenta.

Sin embargo, tuvieron que desarrollar un código para que sus mensajes no fueran interceptados por los criminales ni por las autoridades. “Eso en parte lo aprendimos en la selva chiapaneca, en los territorios controlados por el EZLN”, precisa.

Y justifica que haya tomado como base del proyecto el movimiento chiapaneco: “Gran autodefensa, que logró pleno éxito en los últimos tiempos en territorio nacional, fue la que instituyó y operó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas, ante la pobreza y el olvido del gobierno y la embestida de la delincuencia. Por eso la organizaron los zapatistas. De ahí nosotros estamos rescatando ideas, estrategias y formas, por eso es nuestro interés mantener todo esto en bajo perfil, de manera sigilosa”.

–Algunos funcionarios consideran que el surgimiento de las autodefensas es un posible riesgo en los municipios alejados de la zona metropolitana de Guadalajara –se le plantea.

–Eso es totalmente falso, la zona metropolitana de Guadalajara es un verdadero foco rojo en seguridad.

“Los problemas que afectan la periferia ahora se ven reflejados en el centro debido a la tremenda crisis económica, la falta de empleo, la ampliación de zonas urbanas abandonadas como ocurre en Tlajomulco, en El Salto o en la misma Guadalajara, donde existen áreas sumidas en la miseria y en el abandono; lo mismo en un coto privado de gran plusvalía que en una colonia popular.”

Explica: “La delincuencia no exactamente busca meterse a un coto, los delincuentes esperan a sus víctimas a la salida y ahí atacan. De la crisis y la descomposición nadie se puede escapar; y entonces la autodefensa cobra vigencia en todos los sectores, sin importar si las autoridades están de acuerdo”.

Considera paradójico que “muchas de las colonias urbanas están muy cerca de los poderes, pero lejos de la justicia y excluidos del desarrollo social y marcado por la existencia de amplias capas de la sociedad que carecen de trabajo o no tienen los medios para ofrecer a sus familias una vida digna”.

El entrevistado advierte que a pesar de la negativa de las autoridades estatales a reconocer el surgimiento de grupos civiles que están hartos de la inseguridad, al menos en seis municipios los ciudadanos están organizándose para defenderse de la delincuencia común y de la organizada.

Una señora que tiene su negocio de lavandería en El Salto dice que en menos de 24 horas su vivienda fue atracada más de cuatro veces. “Ninguna autoridad se dio por enterada del asunto. Igual ocurre con muchas otras personas en la zona y no tiene caso levantar demanda porque no hay respuesta. Existe un problema de delincuencia generalizada en La Azucena y otras colonias del municipio”, señala.

La testigo relata que entre las zonas más golpeadas por la inseguridad están Villas de Guadalupe y San José del Castillo; ahí a los asaltantes ya no les preocupa si hay o no gente en la vivienda que atracan.

Al respecto, Raúl Muñoz destaca que en El Salto roban desde un celular hasta el tendido eléctrico de una casa y los muebles de baño. Por supuesto, dice, también es común ver la presencia de bandas del narcotráfico.

Falta respuesta coordinada

Para el diputado independiente, Pedro Kumamoto, el surgimiento de las autodefensas es reflejo de una situación grave de inseguridad generalizada que se presenta en todo el país, derivada de sueldos precarios y falta de oportunidades para trabajadores o jóvenes recién salidos de la escuela.

“Prevalece la sensación de inseguridad y la incertidumbre. Eso se desata en cualquier municipio. En El Salto prevalecen todo tipo de delitos, como extorsiones, asaltos, violaciones… igual ocurre en el interior del estado y en la zona metropolitana. Pienso que no debemos ver nada más el efecto que se genera con la intención de conformar grupos de autodefensa, sino que hay que analizar las causas más profundas y complicadas que prevalecen hacia las entrañas de la sociedad.”

Por eso, agrega, “tenemos que garantizar que el monopolio de la violencia prevalezca en manos del Estado, pero con el irrestricto respeto a los derechos humanos. Esa es una causa de por qué no pueden existir las autodefensas, porque no se les puede dar el debido proceso en el sistema jurídico mexicano. Sin embargo, las autodefensas se explican a raíz de una violencia de orden sistémico y generalizado que prevalece en varias regiones de la entidad y en muchas otras partes del país”.

Sin embargo, dice que el gobierno del estado se equivoca al negar la existencia de grupos de autodefensa:

“Me pronuncio a favor de que las autoridades sean transparentes y que rindan cuentas sobre ese y todos los temas. Es necesario que se diga cuál es la verdadera situación que se observa de las autodefensas en Jalisco y en la zona metropolitana de Guadalajara.

“También es necesario que se promueva el desarme de esos grupos que se están conformando, no en enfrentamientos o persecuciones, sino a través del diálogo y acercamiento con la población afectada por la inseguridad. El fenómeno también habla de la necesidad de fortalecer las políticas públicas que afiancen las opciones educativas y de generación de empleos, además de incrementar la cobertura de la salud pública.”

A su vez, el coordinador del grupo parlamentario del partido Movimiento Ciudadano, Ismael del Toro Castro, exalcalde de Tlajomulco –el municipio que lleva el récord de 32 homicidios dolosos en el primer trimestre del año, mientras que en todo 2015 fueron 74–, indica que las autoridades estatales y municipales deben admitir la grave situación:

“La seguridad se maneja con una lógica mediática, intentan tapar el sol con un dedo. No reconocer el problema va a dar al traste con esa agenda. Es como ir al doctor y que no te hagan un diagnóstico sobre el mal que te aqueja.”

Ese problema, dice, se detecta sobre todo en municipios alejados de la mancha urbana, por ejemplo en los colindantes con Michoacán, Colima o Zacatecas. “Ahí los municipios más pequeños carecen de la capacidad de infraestructura y financiera para hacer frente a la inseguridad: les faltan equipo y efectivos, y es sencillo que la delincuencia involucre a los policías (municipales) ante la falta de oportunidades económicas”.

Señala que el sector empresarial jalisciense exige una reforma para conformar un Consejo Ciudadano en Seguridad Pública, a fin de que revise e intervenga en los municipios, pero desde su punto de vista se requiere de una respuesta y una acción coordinada entre las instituciones, encabezadas por el Ejecutivo estatal.

Considera que el surgimiento de las guardias comunitarias ocurre en condiciones de desigualdad en el desarrollo social, la falta de empleo y de oportunidades de educación para los jóvenes.

Aunque aclara que Jalisco no se puede comparar con otros estados en peores condiciones de seguridad, comenta que no se debe bajar la guardia sino que es necesario atender la problemática en términos institucionales. “Debemos mantener a Jalisco alejado de la lógica y la realidad que enfrentan otras entidades”, sostiene. l