Señor director:
Le solicito atentamente incluir la presente denuncia en la sección Palabra de Lector:
Soy técnica-administrativa en Servicios Escolares de una de las preparatorias del Gobierno de la Ciudad de México, la “Belisario Domínguez”, desde hace nueve años, tiempo durante el cual he padecido el hostigamiento y acoso laboral encabezado por el C. José Fernando Ramírez Luna, quien ha influido en todos los demás compañeros (as) de trabajo para hacerme vejaciones, humillaciones, discriminaciones y exclusiones, particularmente en materia laboral, que han venido de menos a más, degradando mi integridad emocional, psicológica, moral y física, situaciones que denuncié ante las autoridades correspondientes del Instituto de Educación Media Superior del Distrito Federal.
Sin embargo, debido a la actitud omisa de esa instancia acudí a otras, como la Contraloría del Gobierno del Distrito Federal, el Instituto de la Mujer capitalino y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, las cuales, con evasivas como la de que “su asunto no es de nuestra competencia”, aumentaron mi incertidumbre y pesimismo en torno a las instituciones, lo que me impulsa a lanzar un grito desesperado:
¿Quién, entonces, es competente para apoyar y auxiliar a una ciudadana trabajadora gubernamental ante la discriminación, acoso y hostigamiento laboral del que es objeto?
Es por esto que acudo a la opinión pública a través de su prestigiosa revista ante la desesperación que me aqueja al ver por un lado que el Gobierno de la Ciudad de México promueve pomposamente “la no discriminación” y el no al “bullying” a nivel general, cuando al interior de una de sus preparatorias ocurre todo lo contrario.
No es posible que, como instancias formadoras de jóvenes estudiantes, estas instituciones académicas actúen con un doble discurso de repartir folletos y pegar carteles para promover “una vida libre de violencia” y de “igualdad de género”, así como el “no acoso y discriminación”, porque cuando he ingresado escritos y quejas denunciando esta situación, no tan sólo me han ignorado sino que premiaron a mi principal hostigador, nombrándolo “Entrenador Deportivo”.
Hechos como éste vienen a acentuar tanto el acoso como el maltrato laboral, que resalta la discriminación de género, por ejemplo, al orillarme a que yo haga más trabajo en función de las actividades que le han encomendado al señor José Fernando Ramírez Luna. ¿Será acaso por ser hombre?
No obstante, cuando señalé esta situación el señor Ramírez Luna (que también es el delegado sindical, lo que me obligó excluirme del sindicato) intensificó las agresiones usando al alumnado para molestarme y ridiculizarme; incluso me ha lanzado burlas públicas que todos le aplauden y festejan; situaciones estresantes que no sólo afectan la calidad de mi trabajo, sino también el desenvolvimiento en lo general de mi vida: desde el ánimo con el que me levanto para ir a trabajar, a veces con el horror de pensar lo difícil que será un día más bajo este estrés, hasta ver mermada mi salud aun por muy positiva que trate de ser y pese al buen cumplimiento de mi trabajo.
Por todo lo anterior, y ante las cada vez más violentas reacciones de este trabajador y los demás que lo apoyan, hago responsables de mi seguridad, de mi integridad física, psicológica y emocional al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, a la Secretaría de Educación de la Ciudad de México, a la Dirección General del Instituto de Educación Media Superior del DF, así como a la Subdirección de Coordinación del plantel “Belisario Domínguez”, por la omisión y la negligencia en que han incurrido al ignorar mi caso. (Carta resumida.)
Atentamente
Maribel Alcántara Hernández
Técnica en Servicios Escolares, Modalidad Semiescolar del IEMSDF,
Ciudad de México








