Educado por los Legionarios de Cristo, David Martínez es un personaje que gusta de manejarse con discreción, aunque haya erigido un emporio basado en la compra-venta de deudas de empresas o países. Es cercano a Televisa y, por lo tanto, aprendió dos cosas: el inmenso valor de las telecomunicaciones y que la ley se puede ajustar a sus intereses. Con esa filosofía, el empresario mexicano ya es el accionista mayoritario de Telecom Argentina, hecho que lo convierte en el “zar” del ramo en la nación sudamericana, y aún más: junto con el consorcio de Azcárraga Jean, podría tomar el control de la atribulada constructora ICA.
En un golpe simultáneo, el enigmático financiero mexicano David Martínez Guzmán, creador del fondo de inversiones Fintech, se convirtió el mes pasado en accionista mayoritario de Telecom Argentina, la firma de telefonía móvil con 20 millones de clientes que competirá en ese mercado con América Móvil y Telefónica, al tiempo que de la mano de los principales ejecutivos de Televisa busca comprar la deuda y controlar la constructora ICA, empresa en plena crisis financiera.
Luego de 30 meses de espera, el pasado 3 de marzo el gobierno de Mauricio Macri le autorizó a Martínez la operación para quedarse con 68% de las acciones de Telecom Argentina, al permitirle a Fintech la compra de la participación accionaria de Telecom Italia en Sofora, controladora de Nortel, propietaria de 54% de Telecom Argentina. El 32% restante quedará en manos del Grupo Werthein, de origen argentino.
El anterior gobierno, el de Cristina Fernández de Kirchner, vetó esta operación desde finales de 2014, con el argumento de que la entonces Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) consideraba que Fintech “carece de experiencia y capacidad técnica” para quedarse con la participación mayoritaria en Telecom.
Al llegar Macri al poder disolvió la AFTIC y creó el Ente Nacional de las Comunicaciones, el cual autorizó la operación mediante las resoluciones 227/2016 y 280/2016.
La operación ascendió a 960 millones de dólares y le permitió a Martínez designar al nuevo director de Telecom Argentina, Mariano Ibáñez, quien trabajó antes como jefe en Cablevisión.
Martínez posee además 40% de las acciones de Cablevisión en sociedad con Grupo Clarín, el poderoso consorcio multimediático que controla 40% del mercado de televisión de paga en el país sudamericano.
Con esta operación, Martínez podría convertirse en el “zar de las telecomunicaciones” de Argentina, pues tendría el control de 70% del mercado con el dominio de la telefonía móvil, la telefonía fija y los servicios de internet que posee Telecom, más los servicios de audio y video restringidos a través de Cablevisión, destacaron la agencia Reuters y Forbes, revista especializada en negocios.
Sin embargo, en sus primeras declaraciones públicas al periódico La Nación, Martínez negó la posibilidad de fusionar Telecom con Cablevisión, pues advirtió que ambas compañías compiten en provisión de servicios de internet.
Telecom, como América Móvil de Carlos Slim en México, no puede proporcionar servicios de televisión restringida, mientras Cablevisión, como las compañías de telecomunicaciones de Televisa, puede ofrecer los servicios de triple play (video, telefonía e internet).
“La regulación no nos permite proporcionar una oferta de video como la de Cablevisión. Por eso estamos trabajando para que vía internet podamos dar video on demand. Vemos el futuro en la producción de video. Dar este servicio es muy importante”, afirmó Martínez Guzmán, famoso por su extrema discreción.
Ahora es un personaje público en Argentina que contiende abiertamente con el magnate Carlos Slim, quien tiene los servicios de Claro-América Móvil y de la compañía española Telefónica, que busca competir a través de DirecTV.
Martínez, que llegó en 1994 a Argentina para participar en la reestructuración de la deuda pública de este país, se ha convertido en uno de los personajes clave del sector de las telecomunicaciones.
En 2002, tras el famoso episodio del “corralito” y la crisis del gobierno de Fernando de la Rúa, Fintech y Martínez hicieron un negocio redondo en la compra de los llamados “bonos samurái” a 10% de su valor nominal.
Quienes lo conocen y le temen afirman que ésta es la gran habilidad de Martínez: la compra-venta de deudas de compañías y países en mercados secundarios y con estrategias nada claras, que incluyen la constitución de empresas en paraísos fiscales, como las Islas Vírgenes Británicas.
La “palanca” de Televisa
La disputa por las telecomunicaciones que se agudizó en México desde 2011 entre Televisa y América Móvil podría extenderse a Argentina.
En los últimos cinco años, en México el dueño de Fintech pasó de ser un discreto financiero –especializado en comprar deudas a descuento, y reestructurador de empresas regiomontanas en quiebra, como Cydsa o Vitro– a transformarse en una “palanca” y socio de Emilio Azcárraga Jean y los principales ejecutivos de Televisa, como su vicepresidente, Alfonso de Angoitia, en los sectores de telecomunicaciones, energético y de la construcción.
Las relaciones entre Martínez y Televisa pasaron del recelo a la complicidad.
En enero de 2007 Martínez apoyó a la viuda de Emilio Azcárraga Milmo, Paula Cusi, en su demanda por el legado de la sexta parte de la herencia del Tigre.
La historia degeneró en la detención y encarcelamiento de Cusi y en un nuevo arreglo entre Martínez y “los cuatro fantásticos” de Televisa.
Asesorada por Ernesto Canales, abogado regiomontano que trabajó para David Martínez en la reestructuración de Cydsa y Vitro, Cusi demandó a Emilio Azcárraga Jean y a otros 40 personajes de Grupo Televisa.
En su alegato, Cusi expuso 45 hechos y un capítulo de daños y perjuicios, pues argumentó que existió una “maquinación” y una “simulación mercantil” para despojarla de la sexta parte que le correspondía de las acciones legadas por Azcárraga Milmo, divididas en Grupo C, Grupo Televicentro y Grupo Televisa (Proceso 1737).
El caso desembocó en la detención de Cusi por agentes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal a las puertas de la oficina del presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Édgar Elías Azar, en abril de 2011, y en su encarcelamiento en el penal femenil de Santa Martha Acatitla.
La viuda de Azcárraga Milmo señaló que su detención fue “un secuestro” orquestado por autoridades de la justicia capitalina y los potentados de Televisa. La obligaron a firmar un acuerdo de confidencialidad para desistirse de su demanda y salir libre tres días después. El 28 de abril de 2011 cedió todos sus derechos de la sucesión del Tigre Azcárraga.
Martínez se lavó las manos frente al desenlace del caso, pese a que él y Cusi fueron amigos y tenían intereses comunes en el mercado del arte.
La semana pasada el periodista Raymundo Riva Palacio dio a conocer que Paula Cusi demandó el 26 de marzo de 2012 a sus exdefensores Ernesto Canales y César García Méndez por haber obtenido un “lucro indebido y generado detrimento patrimonial” al quedarse supuestamente con 6 millones de dólares que Televisa pagó para terminar el litigio con la viuda de Azcárraga Milmo (El Financiero, 31 de marzo y 1 de abril de 2016).
Después del desenlace del caso Paula Cusi, entre 2010 y 2011 Fintech fue un jugador clave en la fusión de Televisa y TV Azteca en la compañía telefónica Iusacell, ya que desde 2003 Martínez era socio de la empresa de telefonía móvil creada originalmente por Carlos Peralta.
Por conducto de Fintech Advisory, Martínez participó en la reestructuración de la deuda de Grupo Iusacell tras un largo proceso de negociación con Ricardo Salinas Pliego. Su intención original era quedarse con 51% de las acciones de la telefónica. Compró en alrededor de 200 millones de dólares los papeles de deuda de Iusacell de 2011, 2012 y 2013 con un descuento de entre 40 y 50%.
Luego buscó convertir esa deuda en capital y se vinculó con el vicepresidente de Televisa, Alfonso de Angoitia, para que la televisora se transformara en socia al 50% de su presunto competidor, Ricardo Salinas Pliego.
Finalmente, la operación de Grupo Iusacell resultó un fiasco, después del escándalo público que generó la fusión entre Televisa y TV Azteca en el mercado de la telefonía móvil y de las presiones ejercidas desde el gobierno de Felipe Calderón para que la Comisión Federal de Competencia autorizara esta polémica operación.
Televisa terminó vendiendo en 2014 la mitad de su participación accionaria en Iusacell y Ricardo Salinas vendió la compañía a la gigante estadunidense AT&T, pero Fintech y Martínez continuaron sus negocios con Azcárraga Jean.
Por medio de Tenedora Ares, en 2011 Martínez compró 51% de las acciones de la empresa cablera mexicana Cablecom, con más de 3 millones de suscriptores en 16 estados del país, por un total de 205 millones de dólares. Dos años después adquirió el 49% restante y luego vendió su parte a Grupo Televisa.
La operación de Televisa para adquirir 100% de Cablecom por 8 mil 500 millones de pesos la aprobó el Instituto Federal de Telecomunicaciones en agosto de 2014, después de una intensa discusión legislativa por la llamada “cláusula Cablecom” –bautizada así por el senador panista Javier Corral–, que le permitía a la compañía de Azcárraga Jean apropiarse de las empresas de televisión por cable.
Por medio de instrumentos de deuda convertibles en capital, Televisa le compró a Tenedora Ares 51% de las acciones de Cablecom. Desde antes ya tenía el otro 49%.
Negocio energético y de construcción
De la mano de los ejecutivos de Televisa y del exdirector de Pemex Emilio Lozoya Austin, Martínez también ha estado en el negocio energético. En 2014 participó junto con la empresa noruega Seadrill, presidida por John Fredriksen, en contratos con Pemex Exploración y Perforación (PEP) para arrendamiento de plataformas en aguas someras.
Todos los contratos fueron por adjudicación directa de PEP para la empresa Sea Dragon México, S. de R. L. de C. V., por 417.4, 403.9, 403.5 y 369.8 millones de dólares, según las copias que posee Proceso.
En distintas columnas financieras se menciona a Martínez como uno de los posibles “rescatistas” de Grupo ICA, por conducto también de Fintech Advisory.
El 26 de enero pasado, en su columna “Dinero”, de Excélsior, Darío Celis publicó que a finales de 2015 pactaron Bernardo Quintana Isaac y David Martínez para que Fintech Advisory entrara al rescate de ICA.
Semanas después, se integró a la compañía constructora Guadalupe Phillips, vicepresidenta de Finanzas y Administración de Riesgos de Grupo Televisa y vinculada directamente con Alfonso de Angoitia y Salvi Folch, vicepresidente y jefe ejecutivo de Finanzas de Grupo Televisa, respectivamente. De Angoitia es el vínculo principal y responsable de las operaciones conjuntas con David Martínez.
Una de las propuestas que se maneja extraoficialmente es que a través de Fintech David Martínez reestructure entre 70 y 80% de la deuda de Grupo ICA, que asciende a más de mil millones de dólares, para reducirla a 200 millones de dólares a cambio de quedarse con el control de la que fue una de las cooperativas de ingenieros más importantes del país, según explicó a Proceso una fuente cercana a la negociación.
En su columna de negocios del viernes 1, que publica en Milenio Diario, Alberto Aguilar apuntó: “Tras reportar pérdidas por más de 14 mil 500 millones de pesos en 2015 y un pasivo de 67 mil 618 millones de pesos, queda claro que la problemática de ICA que encabeza Luis Zárate es muy complicada. Se dice que al interior de la constructora hay diferencias en cuanto a la forma de abordar sus dificultades. De ahí el retraso de su plan de reestructura a cargo de Guadalupe Phillips. En la parte de bonos le he platicado la presencia de David Martínez, que ya ha adquirido la posición de algunos tenedores y se rumora que con dicho financiero podría participar también Televisa de Emilio Azcárraga”.
Ascenso en Argentina
Con menos de 60 años, alumno de los Legionarios de Cristo, con estudios de filosofía en Roma y con el título de ingeniero mecánico electricista, Martínez conoció los secretos de la especulación financiera en 1984, cuando ingresó a trabajar al Citibank de Nueva York, después de laborar un tiempo en Grupo Alfa, de Monterrey, donde no pudo ascender ante la nada discreta discriminación de las élites regiomontanas.
Dos años después, en 1986, creó Fintech, fondo financiero para capitalizar las oportunidades de reestructurar deudas de países y de corporativos, en medio de las agudas crisis de México y Argentina.
Fintech intervino en las crisis de 1995 en México y en 1994 en Argentina, donde comenzó a invertir en activos financieros, deuda soberana y negocios energéticos. Su amistad con el exministro de Hacienda Domingo Cavallo fue clave para su acceso a los círculos de poder en Argentina.
Fintech Advisory comenzó desde 2003 a tener un papel protagónico como uno de los fondos de inversión más importantes en la renegociación de deudas de empresas como Telecom, Transener, Metrogas, Autopistas del Sol, Aguas Argentinas y Banco Privado de Inversiones, donde fue amigo y socio de Alejandro Estrada, su dueño.
Para 2014 se calculaba que los activos financieros de Fintech en Argentina superaban los 2 mil millones de dólares, y la relación de Martínez con la presidenta Fernández pasó de la amistad a la tensión, a raíz de que se le negara quedarse con la mayoría de las acciones de Telecom. l








