Por culpa de las autoridades mexicanas, el único laboratorio antidopaje del país reconocido internacionalmente acaba de ser suspendido. Todo pasó porque el gobierno no actualizó la ley y solapó a funcionarios que hacen de juez y parte en la lucha contra las drogas en el deporte. Ahora bien, a cinco meses de los Juegos Olímpicos, las sanciones pueden agravarse, y pese a este escenario los gobernantes tergiversan lo que ha ocurrido y no se mueven para solucionar los problemas.
Hoy, el Comité Nacional Antidopaje (CNA) es inútil: la Junta de la Fundación de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) lo suspendió de “todas sus actividades” a partir del sábado 19. ¿La causa? México no cumplió con modificaciones acordadas con la instancia internacional.
En una misiva ese día enviada a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), la WADA prohibió al CNA –la máxima instancia en el país sobre antidopaje– realizar cualquier prueba o investigación, gestionar los pasaportes biológicos y analizar solicitudes de Autorización de Uso Terapéutico (TUE, por sus siglas en inglés), por haber violado el Código Mundial Antidopaje 2015 y sus Estándares Internacionales.
Paralelamente, el procesamiento de los resultados a través del sistema ADAMS (Anti-Doping Administration & Management System) estará bajo vigilancia de la WADA. Y el organismo mundial dejó en manos del Comité Olímpico Mexicano (COM) el programa de educación antidopaje.
Finalmente, el CNA continuará con la gestión de resultados de casos pendientes de resolver, pero con “un estricto monitoreo” de la WADA.
La decisión de declarar a México en una situación de “no cumplimiento” la tomó la Junta de la Fundación de la WADA, que analizó cómo opera tanto el CNA como el Laboratorio Nacional de Prevención y Control del Dopaje, que la Conade administra.
La Junta de la Fundación es un órgano integrado por 38 miembros, entre ellos el presidente y vicepresidente de la WADA; otras 18 personas que representan el movimiento deportivo internacional (como el Comité Olímpico Internacional, federaciones internacionales) y otros 18 representantes de los gobiernos firmantes del Código Mundial Antidopaje, en los cuales el continente americano cuenta con cuatro asientos.
El Código Mundial Antidopaje 2015 y los cuatro “estándares internacionales” que lo complementan integran la reglamentación vigente en la lucha antidopaje que encabeza la WADA.
Los laboratorios acreditados, como el de México, corren el riesgo de perder la certificación de la WADA si el país (en este caso el Comité Nacional Antidopaje) que lo opera violenta el Estándar Internacional para Laboratorios (EIL), documento donde descansan las condiciones que deben cumplir para ser reconocidos por la agencia.
El EIL contempla que las naciones que cuentan con uno –o varios– de los 35 laboratorios acreditados por la WADA también deben tener un Programa Antidopaje en estricto cumplimiento con el Código Mundial.
Por lo tanto, si algún país –como México– es declarado en “no cumplimiento”, comienza un proceso de evaluación por parte de la WADA para revisar la situación del laboratorio. Esta revisión no significa que perderá la acreditación inmediatamente, pero la posibilidad de que esto ocurra es real.
Historia del incumplimiento
Desde septiembre pasado, la responsable de la Oficina Regional para Latinoamérica de la WADA, José María Pesce, advirtió a la Conade y a los integrantes del CNA (que son empleados y también gozan de una beca gubernamental) sobre la retahíla de irregularidades que deberían ser subsanadas a más tardar en noviembre de 2015 (Proceso 2035) para que lo revisara el Comité de Cumplimiento del Código, integrado por expertos independientes y ajenos a la WADA.
Para entonces la Conade no pudo cumplir, y solicitó una prórroga que se extendió hasta el 18 de marzo pasado. Para esa fecha tampoco lo hizo, por lo que la Junta de la Fundación declaró la suspensión de actividades (Proceso 2055).
En el documento, del cual posee copia esta revista, la WADA enfatiza que las consecuencias de la declaración de incumplimiento por parte de la Junta de la Fundación de la WADA “incluyen, pero no se limitan” a los enumerados en distintos artículos del Código Mundial Antidopaje y de los Estatutos de la agencia.
En un documento adjunto a la carta, la WADA informa a la Conade que las consecuencias del no cumplimiento se mencionan en los artículos 20.1, 20.2, 20.3, 20.4, 20.6 y 23.6 del Código Mundial Antidopaje, en el artículo 6 de los Estatutos de la WADA y en los artículos 4.1 y 4.4 del Estándar Internacional para Laboratorios.
En otros documentos, como la Convención de la UNESCO, la Carta Olímpica y el Manual del IPC (Comité Paralímpico Internacional) también se consignan las consecuencias del no cumplimiento.
El artículo 23.6 establece qué otras derivaciones existen para los países que se encuentran en no cumplimiento del Código Mundial Antidopaje.
“El incumplimiento del Código por parte de cualquier signatario tendrá otras consecuencias, además de la imposibilidad de optar a la celebración de eventos según establecen los artículos 20.1.8 (Comité Olímpico Internacional), 20.3.11 (Federaciones Internacionales) y 20.6.6 (Organizaciones Responsables de Grandes Eventos); por ejemplo, entre las consecuencias adicionales que dicho incumplimiento puede suponer se encuentran la prohibición de encabezar puestos directivos dentro de la WADA, la imposibilidad de optar a candidaturas para celebrar certámenes internacionales en un país, la cancelación de justas internacionales, consecuencias simbólicas y otras con arreglo a la Carta Olímpica. La imposición de estas sanciones podrá recurrirse ante el TAS (Tribunal de Arbitraje del Deporte) por parte del signatario afectado en aplicación del artículo 13.6.”
Los artículos 4.1 y 4.4 se refieren a la solicitud para la acreditación de laboratorios y la conservación de la acreditación, respectivamente. “Para que el laboratorio mantenga su estado de acreditación, la Organización Nacional Antidopaje (en el caso de México, el CNA) y/o el Comité Olímpico Nacional deberán cumplir con el Código (según lo determinado por la WADA)”.
Entre los muchos puntos que integran estos dos artículos se especifica que el laboratorio será independiente de cualquier organización antidopaje para garantizar la plena confianza en su competencia, imparcialidad o integridad operativa. Esto implica que debe tener un presupuesto separado para gestionar sus asuntos sin obstáculos ni interferencias.
También mantendrá un plan de actividades de investigación y desarrollo, incluido un presupuesto anual para esta área de al menos 7% del presupuesto anual total. El laboratorio debe documentar la publicación de los resultados de las investigaciones que realice en artículos científicos (al menos una publicación cada dos años).
“Algunas actividades (del CNA) podrían reanudarse sólo cuando la Fundación de la Junta reconozca que las causas del incumplimiento han sido resueltas”, dice la carta enviada por David Howman y dirigida a Juan Manuel Herrera.
Otra de las razones por las cuales México fue declarado en “no cumplimiento” es porque la Conade fue incapaz de gestionar los cambios a la Ley General de Cultura Física y Deporte para ajustar la legislación al Código Mundial Antidopaje, ya sea vía el Congreso de la Unión o mediante un decreto emitido por el presidente Enrique Peña Nieto.
“Apreciamos los esfuerzos más recientes de su gobierno para garantizar la aprobación de la legislación y el decreto y esperamos que las acciones requeridas se pueden completar en un futuro muy próximo. Cuando esto se cumpla, podemos tomar las medidas necesarias para eliminar formalmente a la Conade de la lista de firmantes en no cumplimiento.
“Por último, nosotros reiteramos nuestro continuo deseo y disponibilidad para ayudar a su Onad (la CNA) y las autoridades mexicanas en la consecución del cumplimiento tan pronto como sea posible”, añadió Howman.
Falacias gubernamentales
Unas horas después de que el sábado 19 la WADA hiciera oficial el incumplimiento de México, la Conade despachó un boletín en el que no sólo no dio cuenta del mismo, sino que tergiversó la información y anunció que el país alista una serie de cambios a la ley “para dar cumplimiento a las disposiciones”.
Uno de los problemas más graves del laboratorio y la gestión de resultados es que son los mismos empleados de la Conade quienes ocupan las posiciones más importantes en el CNA; es decir, son juez y parte.
Uno de ellos es el actual subdirector general de la dependencia, Pedro Luis Benítez Vélez, quien preside el Comité Nacional Antidopaje. En el Código Mundial Antidopaje, el CNA está reconocido como la Organización Nacional Antidopaje de México (Onad).
Algo peor ocurre con tres médicos
–Juan Manuel Herrera, Fernando Alarcón e Iván Martínez– que reciben una “beca” mensual a través del Fideicomiso del Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar-CIMA) por el trabajo que realizan para el CNA:
“En la solicitud de información 1113100037715, la Conade entregó la lista de beneficiarios de ‘apoyos ordinarios a entrenadores por concepto de grupo multidisciplinario’. En la lista de 81 becados se encuentra Juan Manuel Herrera, con 60 mil pesos mensuales, e Iván Martínez y Fernando Alarcón, cada uno con 28 mil pesos. Bajo el rubro ‘Atiende a’, en lugar de aparecer el nombre de uno o varios atletas, se lee ‘Comité Nacional Antidopaje’.
“Además de este ‘apoyo’ que se cubre con recursos públicos, los tres médicos cobran, también con dinero del erario, un sueldo por honorarios, a pesar de que el artículo 100 del Reglamento de la Ley General de Cultura Física y Deporte señala que ‘el cargo de los miembros de las instancias del Comité Nacional Antidopaje será honorífico y por el desempeño de dicho cargo no cobrarán sueldo o emolumento alguno’. El pago a estos tres médicos es ilegal.
“En otra solicitud de información (1113100037815), la Conade reveló que el secretario ejecutivo del CNA, Fernando Alarcón Palacios, gana 25 mil 195 pesos. El gerente principal, Juan Manuel Herrera, cobra 45 mil 679. En tanto que el presidente del Panel de Gestión de Resultados, Iván Martínez Guerrero, cobra al mes 22 mil 972 pesos” (Proceso 2055).








