“Juana Inés”

Emblema de inteligencia, de tesón, de valentía y a la vez mujer de belleza novohispana, Juana Inés de la Cruz es una figura fundamental de la cultura de México.

Ha sido retratada en palabras, en lienzos, en video, en cine. El personaje atrae el interés de historiadores, poetas y guionistas intrigados no tanto por el talento de la llamada Décima Musa como por las circunstancias del acoso al que se enfrentó. Pese a todo se volvió ser de ciencia y de letras, trascendiendo a su tiempo. Su época la marcó presentándole un reto al que supo hacer frente con el apoyo del poder de otra mujer, la virreina. Fue vencida por un poder superior, el clero sexista, retrógrado y soberbio.

El estudio de la obra y de la vida de Juana Inés comprende distintas perspectivas, desde la erudita hasta la psicológica. No todas coinciden, por lo cual elaborar un guión televisivo constituye un lance difícil de concretar.  Canal Once se arriesga con la serie de siete capítulos Juana Inés, protagonizada por Arcelia Ramírez y diseñada por Patricia Arriaga, productora ejecutiva y co-argumentista con Mónika Revilla y Javier Peñalosa. El abordaje se centra en las vicisitudes de la existencia de Sor Juana, en su personalidad. El propio título del programa lo señala así: “antes de ser historia ella fue Juana Inés”.

Lo cierto es que la vida de Sor Juana interesa por cuanto su poesía trasciende; muchas otras historias de monjas se sucedieron en la Colonia y no han llegado hasta nosotros pues esas mujeres no llevaron a cabo una obra literaria tan vasta como extraordinaria, que además ella pudo publicar.

El equipo está compuesto por actrices de prestigio: la virreina es Lisa Owen, quizá un poco sobreactuada, demasiado alegre, ríe de todo pero a la vez aparece su talante autoritario. La joven Juana de Asbaje (Arantza Ruiz) se maneja como si no dudara de alcanzar sus metas, en cierto modo es altiva con el cura que intenta meterla al redil. Tal actitud parece desencadenar luego la persecución de la cual no podrá zafarse más que con la muerte. A reserva de ver otros capítulos, realmente la serie deja entrever que ella se lo buscó.

La ambientación es delicada; valiéndose de los exteriores e interiores de las casonas del Centro Histórico de la Ciudad de México, crea atmósferas verosímiles e intrigantes. Las tomas oscuras, nocturnas, nos remiten a un momento en que también la vida de las mujeres estaba destinada a los interiores, salvo para algunas privilegiadas por su origen o matrimonio.

Asimismo se reproducen con fidelidad vestidos, trajes y sombreros de la época, y el mobiliario.

Resulta un logro que Canal Once continúe produciendo series de alta calidad para distribuirlas en el país a través de sus canales y de múltiples dispositivos electrónicos. La historia de nuestros héroes se ha diluido notablemente, habría que ponerla de nuevo en el plano que merece.