Golpe devastador a los veracruzanos

COATZACOALCOS, VER.- Todos los días, bajo un inclemente sol y una temperatura ambiente mayor a 30 grados, más de un centenar de obreros se amontonan en un terraplén arenoso, donde sólo dos árboles dan sombra. Los soldadores, barredores de residuos industriales, maniobristas e instrumentistas pugnan por anotarse en la lista de proveedores y contratistas de Pemex, a fin de tener acceso a una jornada laboral completa, es decir, de un día.

Coatzacoalcos, el puerto más importante del sur-sureste mexicano, tiene lujosos fraccionamientos –aquí reside la familia de la esposa del gobernador, Javier Duarte, el papá de la actriz Salma Hayek y hermanos del director de Pemex, José Antonio González Anaya–, centros comerciales y restaurantes de lujo que emulan a los de Polanco y San Ángel en la Ciudad de México.

Pero en Villa Allende, donde residen los trabajadores de Pemex, ni siquiera hay rutas de transporte público cerca de las viviendas, donde las calles están sin pavimentar. Las precarias casas se hallan asentadas en arenales sin lotificar o en terrenos invadidos.

En las colonias de El Rabón, Pescadores y Ejido, entre otras, los llamados empleados transitorios de Pemex padecen la incertidumbre, pues los meses pasan y nadie los llama.

Los integrantes de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros Jacobo Ruiz Castellanos y Antonio Martínez indican que en el último año se han abierto comercios, restaurantes y otros “changarritos”, pero al poco tiempo tienen que cerrar a raíz de la crisis económica.

A espaldas de los complejos La Cangrejera y Etileno XXI –éste de capital brasileño–, los nativos de Coatzacoalcos, Minatitlán, Nanchital, Villa Allende y Las Choapas ya empezaron a sentir los estragos de la reforma energética con el despido masivo de trabajadores transitorios y de base que se derivó del mega-recorte presupuestal a Pemex por 100 mil millones de pesos.

“Son los impuestos de Hacienda a la empresa, no su pasivo laboral, los que estrangulan a Pemex. El 30% de sus utilidades van a dar a la SHCP y nos responsabilizan a los trabajadores de que ya no es rentable”, resumen integrantes de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros, que en Coatzacoalcos agrupa a 320 disidentes del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).

Didier Marquina Cadena, adscrito a soporte técnico y de tecnologías de la información; Víctor Carmona Fernández, jubilado del área de plantas y procesos, y Javier López, ingeniero químico de plantas de operación, explican que los despidos empezaron en agosto del año pasado y se recrudecieron en los meses siguientes.

Exponen que hasta ahora han sido corridos 500 empleados transitorios por centro de trabajo (Pajaritos, Cangrejera, Morelos, Petroquímica, Nanchital y su refinería, así como otras plantas), los que suman 10 mil.

En cuanto a los de base, agrega Marquina, se calcula que ya salieron 300 de cada complejo. El sindicato no los apoya, interviene López: “Los líderes los amedrentan: ‘O te alineas con nuestras políticas o vas para afuera’. Aplican la técnica de zanahoria o garrote”.

Rocío Nahle, diputada federal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), reprocha que la federación está desesperada por encontrar “fuentes de empleo temporal” para las familias que dependían del sector energético y fueron afectadas por la reforma y la consecuente ampliación de la inversión privada en esa industria:

“Se habla de que se necesitan 34 mil fuentes de empleo temporal en Campeche, 12 mil 500 para Tabasco, y en Veracruz el estimado es de 30 mil, todo ello reconocido por los propios priistas.”

Sin embargo, agrega, “lo peor es que ahora van por nuestras refinerías: las quieren entregar, ni siquiera a la iniciativa extranjera; se las quieren dar a los amigos de Salinas y de Peña Nieto”.

Lección no aprendida

Durante tres décadas (1977-2007) Fertilizantes Mexicanos (Fertimex) representó una empresa sólida que tan sólo en la región daba empleo a más de 2 mil trabajadores, dice a Proceso Jacobo Ruiz Castellanos, exempleado de esa paraestatal y actual trabajador de plantas de operación en Pemex.

Destaca que en el sur de la entidad muchas familias dependían de Pajaritos y de Fertimex. “Decidieron venderla por un proyecto privatizador; alegaron un desarrollo estratégico, y vea lo que pasó: la empresa quebró y Pemex tuvo que volver a comprarla. Sus instalaciones son un cascajo donde sólo se trasiega el fertilizante, que ahora es de mala calidad e importado de Rusia”.

Los profesionistas petroleros Ruiz y Carmona piden a los actuales directivos de la nueva “empresa productiva del Estado” tomar en cuenta lo que sucedió con Fertimex, pues ese podría ser el futuro de las subsidiarias Pemex Petroquímica y Pemex Perforación y Explotación.

Por eso, apunta Carmona, la lucha de los trabajadores petroleros por sus fuentes de empleo “es una defensa de México; Pemex tiene las posibilidades para el desarrollo del país. Como personal petrolero, lastima, y mucho, la estrategia del gobierno, pero nos preocupa más el futuro de las nuevas generaciones si la paraestatal continúa su proceso de desincorporación”.

Él mismo y Didier Marquina creen que la falta de mantenimiento e inversión en el complejo Pajaritos fue premeditada por los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón para impulsar el proyecto Etileno XXI, que sólo benefició a los altos directivos e incrementó la corrupción.

Aunque el proyecto desincorporador del sector energético data desde el inicio del sexenio de Miguel de la Madrid, comentan, la reciente reforma energética es el “último eslabón” para entregar el petróleo mexicano.

“La infiltración de la iniciativa privada no fue casualidad. Mientras Pemex ha venido dando de baja a miles de profesionistas del petróleo, ha reincorporado a nuevas subsidiarias: eran cuatro y ahora son siete, con sus respectivos directores y cargas gerenciales: asesores, secretarias y ejecutivos. Con los recortes presupuestales queda claro que quieren deshacerse de las plantas productivas”, afirman.

Contra la reforma

Para la diputada Nahle García, la “opacidad” de Pemex en el gobierno de Peña Nieto es inmensa. Dice que la empresa no está quebrada, sino que la corrupción es muy grande y existen “paraísos fiscales” de los altos directivos de la empresa en España.

Agrega que Morena llegó a la Cámara de Diputados para “tirar” la reforma energética, que lejos de ser un bienestar a la ciudadanía es una traición a la patria.

Vía telefónica, detalla que Morena ya interpuso la solicitud de juicio político en contra del exdirector de Pemex Emilio Lozoya, pues hay anomalías e irregularidades en su gestión. Como ejemplos, cita miles de casos de jubilaciones forzadas y de negocios privados con Pemex para beneficiar a “los amigos de Peña Nieto y Salinas”, en perjuicio de la empresa.

Con la solicitud de juicio político, Nahle entregó documentos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) correspondientes al análisis de las cuentas públicas 2013 y 2014, que sustentan las denuncias realizadas por Morena, concretamente sobre el caso de la trasnacional OHL.

“Peña Nieto pone las instalaciones estratégicas petroleras al mejor postor, bajo el pretexto de atraer inversiones, que no alcanzan a llegar… y que no van a llegar.”

Este semanario intentó consultar al respecto al dirigente de la Sección 11 del STPRM, Ramón Hernández Toledo. Él no respondió. El corresponsal también buscó al vocero de Pemex en la zona sur, Alfonso Villalobos, quien solicitó al reportero un “cuestionario básico” sobre el recorte de personal. Se le entregaron las preguntas por escrito, pero al cierre de la edición la respuesta no llegó.

El pasado lunes 7, medio millar de trabajadores petroleros disidentes del sindicato se plantaron afuera de la residencia de la familia del director general, José Antonio Anaya, para repudiar y manifestar su inconformidad por los despidos en los complejos petroquímicos.

Megáfono en mano, un manifestante habló frente a la casa: “Esperamos, señores, a alguien de la familia del director de Pemex. Si venimos acá a su casa, con todo respeto, es para pedir que alguien de ustedes interceda con nosotros y le den el mensaje,  porque ya lo hemos intentado por otras vías y no lo hemos logrado”.

El viernes 18, fueron cerca de mil trabajadores los que, acompañados por Cuauhtémoc Cárdenas, volvieron a salir a las calles para repudiar la venta de los activos de Pemex. Marcharon del edificio inteligente de Pemex al Centro de Convenciones de Coatzacoalcos.

Finalmente, Cárdenas encabezó un mitin en el que llamó a todos los obreros a sumarse a la defensa del petróleo y de las fuentes laborales que genera, pues advirtió que los grandes capitales están maniobrando para dejarlos sin empleo. l