Ecocidio de la British Petroleum a tortugas mexicanas

Un estudio sobre el impacto a las tortugas marinas desarrollado por la UNAM en conjunción con otros investigadores internacionales, expuso que el derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon (DH) de la British Petroleum (BP), ocurrido en 2010 en la zona norte del Golfo de México, es la mayor catástrofe ecológica del continente americano.

El derrame impactó un gran número de especies y coincidió en un punto central del paso de tortugas con amenaza de extinción, pues además del Golfo de México el derrame alcanzaría a quelonios de Centro y Sudamérica, además de África Occidental, y debido a las corrientes se extendió hacia una enorme porción del Océano Atlántico.

F. Alberto Abreu Grobois, investigador del Laboratorio de Genética y Banco de Información sobre Tortugas Marinas, en la Unidad Mazatlán del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM, uno de los especialistas que publicaron sus resultados para la edición en línea de la revista Biology Letters de diciembre de 2015, bajo el título Deepwater Horizon oil spill impacts to sea turtles could span the Atlantic (El derrame de petróleo de Deepwater Horizon que impacta a las tortugas marinas podría abarcar el Atlántico https://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/11/12/20150596), expuso vía telefónica a Proceso:

“Una gran cantidad de las tortugas son de México. Por las colonias abundantes que existen en nuestro país y las corrientes, en el derrame no sólo se alcanzaría a las tortugas nacionales que suelen ser llevadas por las corrientes del Golfo de México, pues en esas irían de Costa Rica, Sudamérica y cerca de un dos por cierto de países de la costa de África Occidental. Eso para dar una idea del alcance geográfico de algo que sucede en una zona relativamente restringida como el Golfo, pero que afectaría al Atlántico.

“De las 233 mil tortugas marinas estimadas que se encontraban en la zona al momento del derrame, calculamos que 75% eran nacionales, y los verdaderos efectos de ese derrame no los sabremos hasta dentro de unos 20 o 25 años, cuando regresen a sus lugares de origen.”

Es decir, que se han puesto en riesgo 75% de tortugas que migran de y hacia México.

La catástrofe de DH, propiedad de la compañía Transocean, arrendada por la BP en aguas estadunidenses, provocó que unos 500 millones de litros de petróleo, según la UNAM, se extendiera en el Golfo de México a unos 700 kilómetros de las costas de Tamaulipas y Yucatán, en una mancha de crudo que abarcaba unas 500 mil hectáreas. Empero, la organización Ocean Futures Society habla de hasta 900 millones de litros derramados.

La mancha tocó las costas de Luisiana, Mississippi, Texas, Alabama y Florida en Estados Unidos, misma que para eliminar de la superficie se le roció alrededor de siete millones de litros del dispersante Corexit (considerado tóxico) para ocultarla.

Para Abreu Grobois, con estudios de doctorado en genética evolutiva,  el desastre de la DH es el segundo mayor en la historia, sólo superado por el derrame provocado en 1991 por las fuerzas iraquíes en Kuwait, donde se estima que cerca de 1.5 millones de toneladas de petróleo fueron vertidas en el Golfo Pérsico.

Recuperación quelonia

México es, junto con Australia, la nación con mayor número de tortugas en el mundo, siendo la tortuga marina un reptil acuático del orden de los quelonios.

Acorde al investigador del ICMyL –cuyos proyectos de estudio abarcan la genética poblacional, análisis de dispersión de crías y presiones en el cambio climático de distintos tipos de tortugas marinas–, en el Golfo de México concurren prácticamente todas las especies de quelonios, las más abundante en esa zona del derrame serían las conocidas como kemppi o lora (Lepidochelys kempii), caguama (Caretta caretta), y tortuga verde (Chelonia midas).

La más grande de todas es la Tortuga laúd (Dermochelys coriácea), en peligro de extinción en México, donde se encuentra por Baja California Sur, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y sitios de Yucatán.

“De las primeras tres (en la zona del derrame petrolero), la caguama es la que estaba empezando a recuperarse; la verde ya tiene un tiempo de recuperación, y la kemppi es considerada en mayor peligro de extinción por su área de distribución al Golfo de México, y porque sus anidaciones sólo ocurren en Tamaulipas, Veracruz y Campeche, u otras colonias en Texas, Estados Unidos. Hasta ahora las colonias están a la alza, luego de que durante años se pudo establecer un mejor programa de conservación.”

El estudio donde participó Abreu Grobois está basado en modelos de corrientes marinas con simulación numérica, desarrollado por Nathan Putman, de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami, Florida, el cual cobró importancia al momento de la catástrofe de la plataforma DH por la ausencia de información e incapacidad de muestrear una aproximación de presencia de tortugas en la zona del derrame petrolero.

La simulación numérica de Putman consistió en colocar un número de partículas (cuyos datos provenían de cantidades proporcionales de anidaciones de tortugas), y correr una simulación del año 2010 en reversa hasta unos cinco años atrás, para estimar la procedencia de las tortugas en fases tempranas.

“Lo interesante es que podemos demostrar que las corrientes son capaces de arrastrar tortugas de todo el Atlántico, incluida la zona subtropical, y que el impacto del derrame afecta a las poblaciones de tortugas en todo el Atlántico.”

Hacia el final del estudio que se publicó en Biology Letters de la Royal Society Publishing de Gran Bretaña y en el cual participaron integrantes de la Unidad Académica Mazatlán del ICMyL (UNAM) se pueden leer los comentarios y sugerencias siguientes:

“Debido a las suposiciones de simplificación dentro de nuestro modelo, relacionada con el comportamiento de la tortuga en el área del derrame, nuestros resultados se presentan para estimular investigaciones adicionales en las poblaciones de tortugas potencialmente afectadas en lugar de hacer una evaluación de los daños.”

Además de Abreu Grobois y Putman, en el estudio participaron Iñaky Iturbe-Darkistade, estudiante de posgrado del ICMyL; Paul M. Richards, del Servicio Nacional de Pesquerías Marinas de los Estados Unidos; Philippe Verley, del Centre de Recherche Halieutique Méditerranéenne, de Francia; y la investigadora independiente Emily M. Putman.

Por otra parte, la semana pasada el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional dio a conocer que el Consorcio de Investigación del Golfo de México (CIGoM) inauguró la Primera reunión de trabajo sobre estudios relacionados al Golfo de México, con la idea de establecer medidas para su protección y diseñar herramientas de observación, desarrollo tecnológico y modelos numéricos para establecer planes de contingencia en caso de posibles derrames de hidrocarburos.

A raíz de ese primer encuentro, buscarán crear redes de observaciones oceanográficas (físicas, geoquímicas, ecológicas) para la generación de escenarios ante posibles contingencias relacionadas con la explotación y producción de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México.  l