De la depredación al rescate de la tortuga

Para aprender la cultura de la conservación ambiental, nadie más veloz que un niño… tan rápido como una tortuga en el mar. Y a eso ha apostado la bióloga Rocío Maceda en Baja California Sur. Así, mediante talleres donde confluyen la ciencia, el arte, la literatura, el teatro y el cine, demuestra que la salvación de esa especie en la península –donde llegó prácticamente a niveles de extinción– está en la sensibilidad infantil. Por otra parte, un estudio multidisciplinario en el que participó la UNAM indica que 75% de las tortugas que emigran de y hacia el Golfo de México fueron puestas en riesgo por el desastre de la British Petroleum en 2010, el mayor en la historia petrolera.

CABO SAN LUCAS, BCS- Durante 40 años, la educadora conservacionista Rocío Maceda Díaz, bióloga de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), ha conjuntado ciencia y arte para divulgar entre los niños la preservación de las bellezas naturales y los animales emblemáticos del Mar de Cortés, sobre todo las ballenas y las tortugas marinas.

Escritora infantil, periodista radiofónica y tallerista, Maceda Díaz nació en Isla Margarita, una comunidad de 215 kilómetros cuadrados donde habitan unos 2 mil lobos marinos. En 2012 obtuvo el Premio de Teatro para Títeres “La ciencia y la técnica también es cultura” otorgado por la Sociedad Mexicana de Divulgación de la Ciencia y Tecnología (Somedicyt), el Conacyt y el Conaculta a su obra infantil ¡Tortuga a la vista! (https://www.proceso.com.mx/300273/tortuga-a-la-vista-de-rocio-maceda-gana-el-premio-somedicyt).

Ahora Maceda presentará su primer documental de media hora de duración Las tortugas de Todos Santos, producido por Planeta Rocío, en el marco del Festival de Cine en Todos Santos-La Paz 2016 (ver recuadro en Festivales de Cine), con apoyos de la Subsecretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Estado, el Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC), la Secretaría de Pesca local y el Fondo para la Protección de los Recursos Marinos de BCS (Fonmar).

Previo a la función, la compañía teatral de Chío (como la conocen por acá) ofrecerá un nuevo montaje de aquella pieza suya con mojigangas monumentales, títeres, actores y doble ciclorama, en el Teatro Manuel Márquez de León el jueves 17, a las 10:30 horas.

“Yo he trabajado por todo Baja California Sur en pro de la ecología, aunque he centrado mi labor en Todos Santos, un poblado de 10 mil habitantes a 80 kilómetros de La Paz. Aquí se sobre-explotó a las tortugas marinas hasta llevarlas casi a su extinción y hoy trabajamos su recuperación”, dijo a Proceso acompañada del investigador de la UABCS Luis Alberto Herrera Gil, narrador del audiolibro ¡Tortuga a la vista! (Planeta Rocío, 2007).

“Llevo 27 años de ser radio-productora, escribí la obra de teatro cuando estudiaba la carrera de biología pero se quedó dormida hasta hace casi 10 años, tras realizar un modelo de educación ambiental que ahora cierro con el documental.”

Las tortugas de Todos Santos es su ópera prima. La edición fue de Emmanuel Franco y Danny Tuchman Montaño, quien sonorizó la pieza “Corazón Tortuga”, con letra de Chío Maceda. La música es de Bernardo Esquer y su grupo mayo-yoreme.

“Mi documental recoge los testimonios y la memoria sobre las tortugas marinas de los más ancianos pescadores de Todos Santos y miembros de la comunidad. Ellos me platicaron cómo en la década de los cuarentas no cazaban caguama porque había peces de sobra y no necesitaban comerla. En momentos de gran crisis salían a pescar con tormenta, y si llegaba una, pues la cazaban, pero eran casos muy extremos, generalmente de huracanes.”

No le hallaban sabor, no les agradaba cocinarla…

“No les gustaba. Pero en el documental nos explican cómo la tortuga se convirtió en el platillo regional de Baja California Sur por intereses comerciales del gobierno y de empresarios. Aprendieron a cocinarla y comenzaron a venir los turistas a comer sopa de caguama a La Paz o a Todos Santos. Yo recuerdo cómo se preparaba su carne con vino, era un platillo muy complicado… Había que quitarle el aroma porque es muy fuerte. Se hizo popular en el mundo como platillo regional de la península.

“Después llegó el proyecto oficial donde el gobierno propuso a los pescadores que les comprarían la piel de caguama a tres pesos la pieza, ¡un mundo de dinero en ese entonces! Llegaba la temporada de caza y sacaban alrededor de mil caguamas golfinas a diario, y de 1955 a 1965 sobrexplotaron la especie. Eso lo platican quienes participaron en dicha actividad, los pescadores del documental que celebran la veda y recuperación de la tortuga marina hoy día.”

Ellos son Eugenio Orozco Agúndez, Feliciano Torres Romero, José Antonio Robinson Espinosa, Francisco Quirino Cota Orozco y la tía de este “primer protector de las tortugas en BCS”, Eufemia Micaela Cota Carballo. Emotivos son los recuentos de la profesora jubilada Oralia Fernández Torres en las ruinas de la planta-piloto procesadora de tortugas Santa Anita, en Punta Lobos de Todos Santos, que cerró en los años cincuenta (https://www.youtube.com/watch?v=eFSA0c8yilY).

Educación ecológica

El montaje ¡Tortuga a la vista! trata acerca del encuentro casual de una niña (Patricia) y una tortuga carey (Eretmochelys imbricata) quienes entablan animada charla en alguna playa de las costas de México.

La pequeña está gustosa de tener una nueva amiga y le comenta que su hermanito Óscar es biólogo marino y protege a las tortugas; pero el quelonio no confía: se muestra suspicaz y teme una celada, pues sabe que los humanos han llevado a las tortugas del mundo al riesgo de la extinción.

¡Tortuga a la vista! se publicó como cuento en Samara Editorial (2012) con patrocinio del ISC e ilustraciones de la artista norteamericana Sherry Lee. El tema es el mismo del espectáculo que primero escenificó Chío Maceda con bailarines, pero como le resultaba demasiado caro optó por reducir su compañía histriónica, empleando luz negra y cámara oscura (“exitosamente, ya que las funciones provocan una maravillosa magia que deja mudos a los espectadores”). Lo viene presentando en comunidades de su estado, con apoyos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conan), y Consejo Sudcaliforniano de Ciencia y Tecnología (Cocyt).

“Lo he llevado a campos pesqueros en donde no hay luz, como Cabo Pulmo y Puerto Chale, es muy complicado que infantes de esos lugares puedan acceder a funciones teatrales. Después trabajé año y medio con niños en Todos Santos, probando ejercicios diferentes de arte y liberación de tortugas en talleres que derivaron en el Manual de educación ambiental para profesores que escribí. Es mi proyecto de vida. Yo espero que así como la SEP (Secretaría de Educación Pública) de Baja California Sur se interesa en aplicar mis talleres de arte y ciencia para niños en todo el estado, la SEP lo adopte federalmente porque funcionaría en el resto de México tan bien como acá, y ¿por qué no?, en el mundo entero.”

Relata que desde 1922 partió la primera generación de sudcalifornianos hacia las casas estudiantiles de la Ciudad de México.

“Cuando regresan acá se dan cuenta de que la población del estado está atomizada. Nuestro ilustre escritor y maestro Jesús Castro Abundes, nacido en El Rosarito hacia 1906, regresó con la idea de levantar albergues para que los niños de las rancherías se concentraran en un sitio y estudiaran allí, desde entonces tenemos albergues. Aquellos niños que ahora son abuelos llegaban y vivían allí de lunes a viernes, los fines de semana se iban a sus ranchos o a sus campos pesqueros en todo el territorio del estado.

“Esa cultura del albergue se nos quedó, son poco más de treinta sitios y se han modernizado; muchos tienen aire acondicionado, administradores que los cuidan, trabajadora social, y a veces hasta un médico que atiende a esos niños, más los alimentos.”

Chío Maceda impartió en ellos talleres de arte conservacionista, acompañada de pintores sudcalifornianos, a lo largo de dos años.   

“Son tallercitos de educación ambiental a través del arte y del juego. Si tú reúnes la ciencia, el arte, la naturaleza, y los niños, pues entonces es una bomba, ¿no? ¡Lo mejor de lo mejor que puede haber para salvar el planeta! Este año atendí como a mil doscientos niños, pero de escuelas que están en la costa del Pacífico y hasta Guerrero Negro.”

–¿Qué siente usted educando a los pequeños para un planeta mejor?

–Es algo maravilloso, yo puedo ver que funciona por las caras de los niños en mis talleres. Me lo dicen en un momento fabuloso: cuando están jugando, pintando y cantando, o cuando yo estoy dramatizando o haciendo una lectura, surge un brillo especial en sus ojos. Ahí puedo reconocer que están entendiendo y están tomando posición para defender a las tortugas.

Trabaja con niños porque son limpios de entendimiento y de alma, dice, “entran rápido al saber ecológico, lo comprenden de inmediato, no piensan si económicamente le servirá al país salvar tortugas, mira: yo he regresado con los mismos niños años después y recuerdan perfectamente cuando liberamos una tortuga, o sea: ya tomaron posición, ellos son nuestra esperanza”.

Complementa a Rocío Maceda Díaz su amigo Luis Herrera:

“Dicen que las tortugas son lentas, pero eso sólo les sucede a las marinas en tierra, pues en el mar son muy veloces. Así los niños. Aprenden de volada lo que hay que hacer para no andar depredando la naturaleza. En todo caso, los lentos son algunos adultos empeñados en destruir la belleza del reino animal y natural, o esos líderes que hablan de ecología sin activar programas de educación ambiental a la niñez, ni propuestas precisas e inmediatas.”   l