“No hay el verdadero Shakespeare y no lo habrá, porque cualquier dramaturgo sólo es lo que sus intérpretes hacen de él, si lo hacen bien”, dice Alfredo Michel Modenessi, traductor y único miembro hispanoamericano del Comité Organizador del Congreso 2016 de la International Shakespeare Association, quien restó importancia a la discusión sobre la existencia del escritor inglés, al cual calificó como el poeta y dramaturgo más impresionante del mundo moderno.
Vía telefónica desde la Gran Bretaña, el especialista, quien recientemente presentó dos conferencias en la Universidad de Warwick sobre herramientas teórico-prácticas de un traductor con temas shakesperianos, forma parte asimismo del programa nacional por el 400 aniversario fúnebre del autor de El mercader de Venecia. Explicó:
“A Shakespeare en nuestro país, como en otros lados, se le nombra mucho y se le conoce poco, se le nombra más como tema de presunción que como verdadero objeto de disfrute, y muchas ocasiones con la misma repetida noción de críticos como Harold Bloom, a quien en el estudio del shakesperismo internacional nadie lo toma en cuenta.”
A su decir, entre las casi cuarenta obras que escribió el bardo de Avon hay otras como Medida por medida, Ricardo II y III, y Enrique IV que han tenido poco montaje, o tardías como Cuento de invierno que “valen tanto la pena como las más conocidas”, dijo.
Si de trabajos biográficos se trata, el especialista shakespiriano consideró que el ensayo 1599, un año en la vida de William Shakespeare (2005, y editado en 2007 por ediciones Siruela), así como Contested will, who wrote Shakespeare? (2011) de James Shapiro, son los más pertinentes entre las múltiples publicaciones de la última década luego de una especie de boom sobre el tema:
“¿Para qué una biografía de Shakespeare? Como académico me aporta una biografía shakesperiana pero no como el público quiere del chisme de si anduvo o no… eso me tiene sin cuidado. Por el otro lado habría que desprender los juicios de valor respecto a su biografía, y este es uno de los mitos sobre las veneraciones fatuas a las que me referiré en la conferencia para la UNAM el 23 de abril (en el marco de la Fiesta del Libro y la Rosa).
“A mí lo que me interesa de la obra de un gran dramaturgo es su dramaturgia, lo que me puede aportar a nivel de las ideas como provocación de mis propios intereses artísticos, como material para el tratamiento de asuntos importantes en una sociedad. Hay una necedad de interpretar sus sonetos como si fueran ‘las puertas a su corazón’; para empezar, los sonetos son parte de una gran tradición de escritura, no funcionaba de la manera lírica como la entendemos ahora porque Shakespeare vivió doscientos años antes del romanticismo.”
–Para usted, ¿quién es Shakespeare?
–Un excelente dramaturgo poético que vivió entre el siglo XVI y XVII en Inglaterra.
–¿Qué es Shakespeare después de ese siglo?
–Qué es y lo que significa posteriormente es… ¡ufff!, un fenómeno muy complejo que abarca una gran obra dramática, una excelente obra poética, pero además historia de apropiaciones y transformaciones culturales que, para bien o para mal, con múltiples interpretaciones, con la influencia de otros factores (incluida, la fuerza y el poder de la lengua inglesa e imperio británico), todo eso lo ha hecho sobrevivir… el poeta y dramaturgo más impresionante del mundo moderno, aunque a raíz de eso haya un legado medio ridículo por canonizarlo. También es un fenómeno e ícono cultural de pretexto de plática de café.
Respecto al reciente Hamlet del National Theatre de Londres que protagonizó el actor británico Benedict Cumberbatch, y que llegó a México en transmisión en vivo al Lunario y al Centro Cultural Universitario, comentó:
“A veces se menciona a la Royal Shakespeare Company y al National Theatre de Londres y desgraciadamente la gente cree que va a ver al ‘gran y verdadero Shakespeare’, y no es así. He visto prácticamente todas las puestas desde el 2013-2014, cuando tomé un año sabático (y ahora que estoy aquí), y el National ‘mete las patas’ y la Royal con mucho más frecuencia.
“La obra con Cumberbacth fue mediocre y el actor mediano, me pareció aparatosa, recargada, larga y tediosa como pocas cosas he visto, y a nivel de crítica acá no tuvo una gran recepción; por el contrario, el Otelo (2013) de Adrian Lester fue mucho más apreciable, hecha con inteligencia y dinámica. Y el Macbeth de la película protagonizada por Michael Fassbender me pareció fallida, nada memorable.”
En cuanto a trabajos de traducción de Michel Modenessi en México se han visto obras como Ricardo III y Enrique IV. Primera parte, que se repondrán para la celebración nacional; La tempestad, con Ignacio López Tarso, o Medida por medida, que será un estreno este año con su traducción:
“Recuerdo que el Enrique IV de la Compañía Nacional de Teatro se llevó a cabo en The Globe en Londres y fue un éxito inenarrable, nos comimos al público, y lo digo porque fui parte del proyecto aunque curiosamente en México las críticas le pegaron como si fuera piñata, no digo que fuera perfecta pero los juicios a veces están muy cargados.
“Algo así sucedió con La tempestad, donde recibí comentarios sobre los personajes que les parecían horribles, groseros, vulgares, decían que ‘¡cómo se le puede hacer eso a Shakespeare!’, pero eran los que escribió él, que puede ser tan exquisito en lo hermoso y pulido como en lo bajo y sucio, un gran escritor que cubre el espectro completo de las experiencias humanas, y eso sirve también para desmitificarlo.”
Remata:
“No soy ningún adorador ciego de Shakespeare, pero eso no quiere decir que no reconozca la maravilla que es, de otra forma no me dedicaría a estudiarlo y difundirlo. Pero esa pasión no me ciega…” l








