El camino del escritor

Ricardo Piglia (Adrogué, Argentina, 1940) es uno de los escritores más consistentes de su país. Ha escrito entre otras las novelas: Plata quemada, Blanco nocturno y El camino de Ida, así como las colecciones de cuentos La invasión, Nombre falso y Prisión perpetua, además de ensayos y artículos. Ahora aparecen Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación (Anagrama. Col Narrativas hispánicas No. 551; México, 2015, 358 p.).

En algunas de las ficciones de Piglia aparece Renzi, su otro yo. El personaje proviene de su segundo apellido: Ricardo Emilio Piglia Renzi.

Los diarios… abarcan un periodo que va de 1957 a 1967. En ellos registra las vivencias, lecturas, ocurrencias, disquisiciones, ideas, narraciones que realiza en el proceso de formación como escritor. También reflexiona sobre la situación social y cultural de esos años.

Los diarios… son interesantes en cuanto permiten conocer la manera en como Piglia se hizo escritor. No obstante, muchas páginas son insustanciales, como sus reflexiones sobre los filósofos que estudió y expresa de manera profusa, así como su rechazo a la obra de Ernesto Sábato, entre otros. Para quien no conoce la narrativa de Piglia es recomendable, antes de emprender la lectura de Los diarios…, leer sus novelas y cuentos.  l

Otro de Rius

Eduardo del Río (Rius) es un monero incansable, cada año publica un libro. En estos días apareció ¿Cuándo se empezó a xoder Méjico? En donde, después del libro La reforma dizque heducativa (más escrito que imagen), vuelve a su diseño de dibujos propios, texto manuscrito, inclusión de grabados y caricaturas de los grandes dibujantes mexicanos, para analizar de manera irónica la debacle del país.

Para el monero esto sucedió cuando hubo un cambio en su desarrollo, de un modelo agropecuario con tintes sociales a uno industrial, llevado a cabo por Miguel Alemán. Las consecuencias fueron que se desatendió el campo, aumentó la pobreza, los campesinos emigraron a las ciudades en busca de empleo, se favoreció la inversión de capital en las industrias y estímulo a la extranjera, entre otros.

Las tesis que sostiene Rius han sido cuestionadas por historiadores, politólogos y sociólogos, quienes sustentan que la Revolución no fue social, sino política, y mantuvo, matizada, la intención de modernizar al país, surgida en el porfiriato. Los gobiernos posrevolucionarios, desde esta perspectiva, implementaron las acciones necesarias para controlar a las clases trabajadores y crear una economía de mercado. Así establecieron una estructura agropecuaria que dotara de materia prima a la industria y luego tomaron acciones para apuntalar la industria (nacionalización del petróleo, excepciones fiscales, infraestructura).

Sin embargo, el análisis de Rius cuestiona con humor la avidez desmedida de esa generación de priístas institucionales que continúa hasta nuestros días con el impulso a su proyecto neoliberal.  l