TEPATITLÁN DE MORELOS.– De un año a la fecha, “las advertencias” y “limpiezas” del crimen organizado en este municipio han sido cotidianas. Y mientras un sector de la población ve con optimismo la situación porque considera que es “así que se limpia la ciudad”, la mayoría se queja por la falta de seguridad.
Grupos de desconocidos suelen aparecer en las calles y agredir a los lugareños que, según ellos, se dedican a robar. Algunos de los afectados incluso pidieron protección al alcalde Héctor Hugo Bravo Hernández, de Movimiento Ciudadano, quien no sabe qué hacer.
Sin embargo, el levantón de los jóvenes Abraham Rodríguez Martín, de 20 años; Luis Enrique Machuca Martín, de 19, y Juan José Gutiérrez Echavarría, de 21, por tropas del Ejército el pasado 27 de enero provocó una indignación generalizada. Dos días después aparecieron los cadáveres de dos de ellos cerca de la carretera Tepatitlán-Zapotlanejo
Abraham Rodríguez Jiménez, padre de Rodríguez Martín, relata que ese día los soldados irrumpieron en el domicilio de su hijo, quien se encontraba con tres amigos, y comenzaron a golpearlos. Luego les pidieron subir a sus propios vehículos –un Ford Focus y una camioneta Ford F150– y se los llevaron.
En la vivienda sólo quedó Santiago, quien dijo a los soldados que era de Arandas y estaba de visita, cuenta don Abraham.
Al día siguiente don Abraham comenzó a buscar a su hijo en hospitales y en la cárcel municipal. También visitó una unidad deportiva donde había un destacamento militar. Un oficial admitió que un grupo soldados estuvo en la vivienda donde había tres jóvenes, pero negó que se los hubieran llevado.
Antes de retirarse del campamento, don Abraham vio que ahí estaba el auto de su hijo, un Ford Focus. Luego se fue a la Fiscalía General del Estado (FGE) a presentar su queja. Y aunque levantaron una averiguación previa, los empleados que lo atendieron no le dieron copia del documento.
Le pidieron hacerse una prueba de ADN en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses y llevar los resultados para anexarlos a la carpeta de investigación. Antes de abandonar la dependencia, don Abraham observó cuando varios soldados llegaron a bordo del Focus y lo dejaron en ese lugar.
El 29 de enero fueron localizados los cuerpos de Abraham, Luis Enrique y Juan José en un sembradío ubicado a un costado del libramiento de Tepatitlán. Los dos primeros estaban muertos; el tercero fue rescatado con vida y trasladado a un hospital local.
Por la tarde, don Abraham fue notificado del hallazgo de los cuerpos. Las autoridades le dijeron que los jóvenes murieron de hipotermia, no obstante que sus cuerpos tenían huellas de los golpes recibidos.
Los familiares de los jóvenes insisten en que se investigue al Ejército. El sábado 6 organizaron una marcha y colocaron varias mantas en puentes vehiculares para exigir la salida del Ejército, que llegó a la localidad el año pasado. Los usuarios de las redes sociales también iniciaron una campaña para denunciar los abusos cometidos por las tropas.
Durante la marcha del sábado 6, familiares y amigos de Abraham y Luis Enrique llegaron a campamento de los militares. Estaba vacío, pues las tropas salieron de Tepatitlán cuando fueron localizados los cadáveres.
La presión para que saliera el Ejército comenzó a finales de 2015. El 9 de noviembre pasado un grupo de habitantes marchó hasta el ayuntamiento para exigirle al alcalde Hugo Bravo atender ese reclamo. Él les respondió que no tenía facultades para hacerlo.
Sin embargo, algunos vecinos defendieron a las tropas porque, dijeron, les daban seguridad. Tras la muerte de los dos jóvenes presuntamente levantados por militares, varios vecinos comentaron que se dedicaban a delinquir y por eso fueron ejecutados.
El alcalde respondió que si bien los occisos tenían antecedentes por robo y otros delitos, eso no era motivo para que los mataran y exigió castigo para los responsables. La Procuraduría General de la República atrajo el caso y comenzó los interrogatorios.
Los justicieros
Los últimos meses de la administración de Jorge Eduardo González Arana, quien entregó la alcaldía a Bravo Hernández el 1 de octubre pasado, las redes sociales se inundaron con mensajes sobre la ola de robos a viviendas en Tepatitlán.
El 25 de marzo de 2015 fue ejecutado un policía. El cadáver tenía una cartulina y mensajes escritos en su cuerpo en los que se le acusaba de cobrar las cuotas del “02” (subdirector) de la policía municipal, José Octavio García Aceves.
Meses después de dejar la alcaldía, González Arana declaró que probablemente el asesinato del uniformado fue una amenaza del crimen organizado o de policías resentidos con García Aceves por la dureza con la que aplicaba la ley.
La primera semana de julio de 2015 aparecieron varias mantas frente a la presidencia municipal con mensajes intimidatorios escritos a mano. Los autores, presuntamente del Cártel de Jalisco Nueva Generación, decían que si las autoridades municipales o la fiscalía no atrapaban a los delincuentes o dejaban libres a los saqueadores de vivienda, ellos tomarían cartas en el asunto.
El día 14 de ese mes un vecino de Tepatitlán fue sacado de su casa por unos desconocidos, quienes lo golpearon y lo abandonaron en el municipio de San Ignacio Cerro Gordo, según reportaron los paramédicos que lo atendieron. El agredido fue trasladado a un hospital de Tepatitlán, donde dijo que los desconocidos lo golpearon porque se dedicaba a robar viviendas.
Ese mismo día, por la noche, en una colonia popular de la ciudad, fue ultimado en su domicilio Raúl García. Su hermano lo descubrió y llamó a la Policía Investigadora. Cuando lo interrogaron, les dijo que Raúl había sido amenazado por desconocidos.
El 27 de agosto de ese mismo año, el cuerpo de Carlos Alberto Jiménez Mariscal fue encontrado golpeado y amarrado frente a una plaza pública en Tepatitlán. Además de lesiones y fracturas, portaba un cartel hecho a mano donde decía que se encontraba en ese estado por “rata”.
El 28 de octubre, cuando Bravo Hernández llevaba cuatro semanas despachando en el ayuntamiento, fueron localizados los cadáveres de Joaquín Fernández Gutiérrez y Juan Emanuel Gutiérrez Campos. Ambos traían un mensaje similar.
El pasado 11 de enero los hermanos Eduardo y Braulio Aguiñaga Vargas fueron levantados, golpeados y asesinados. Sus cadáveres aparecieron en diferentes lugares.
Luego vino el levantón de Abraham, Luis Enrique y Juan José donde presuntamente están implicados elementos del Ejército… l








