Rodrigo de la Serna, Sumo Pontífice

El actor argentino Rodrigo de la Serna confiesa que interpretar en la pantalla a  Jorge Mario Bergoglio (ahora el Papa de la Iglesia católica), de cuando tenía 30 años hasta  los 65 “fue muy complicado, diferente, importante y toda una responsabilidad”.

Famoso por su actuación en la cinta Diarios de motocicleta, de Walter Salles (sobre la vida del joven Ernesto Guevara, caracterizado por Gael García Bernal) declara que al principio le dio “miedo” interpretar Llámame Francisco. El Papa de la gente (Chiamatemi Francesco. Il papa della gente), dirigida por el destacado italiano Daniele Luchetti:

“Es muy difícil, el personaje está vivo, en plena actividad y es conocido a nivel mundial… Si hasta cuando se recrea a un ser del pasado cada quién se forma una opinión y surge la discusión, porque los diversos sectores ideológicos, políticos y sociales juzgan de diversa manera ese rol histórico.  Además, es el jefe de la Iglesia católica, una institución polémica. Entonces, sí, fue una gran responsabilidad ineludible.”

Por otro lado revela que no pudo negarse a filmar el proyecto:

“Cuando te ofrecen un desafío como el de Llámame Francisco, tan atractivo, importante, no es fácil negarse. El guión me encantó.”

Recalca que interpretar a Bergoglio “fue una experiencia muy intensa y muy laboriosa porque fueron tres meses y medio de filmación e incluso fue agorador”.

Rememora que entraba a trabajar primero que todos y era el último en retirarse a descansar:

“Llegaba a las cinco de la mañana y me iba a las ocho de la noche. Se empleaban dos horas en maquillarme. Además, de la película, también al mismo tiempo se creó una versión televisiva, una miniserie de cinco capítulos de 50 minutos cada uno. Llevé el mismo ritmo de lunes a sábado durante tres meses.”

La idea de hacer la película surgió del productor  Pietro  Valsecchi. Y contrató al cineasta Luchetti, quien compitió por la Palma de Oro en Cannes con la comedia dramática Il portaborse (1991) y La nostra vita (2010).

La vida del Papa Francisco en Argentina durante los años negros de la dictadura militar (1976-1983) es la trama de este largometraje, el cual se estrenó el 3 de diciembre en Italia.

La cinta muestra al pontífice como profesor de escuela superior, su noviazgo, su paso al sacerdocio, su convencida defensa de los pobres y sobre todo sus decisiones como padre provincial de los jesuitas argentinos durante los años de la represión militar, cuando cientos de opositores eran encarcelados, torturados y desaparecidos en los llamados vuelos de la muerte.

Papel a fondo

De la Serna se preparó mucho para su rol protagónico. Efectuó una ardua investigación. Estudio un sinnúmero de vídeos de YouTube y prácticas espirituales de San Ignacio de Loyola, fundador de la Orden Jesuita. Igual se basó en todo lo que le pudieron contar sobre el Papa personas que lo conocieron durante su etapa en Argentina, como el obispo Eduardo Horacio García.

Para él, es complicado meterse en la mente de un jesuita “porque son hombres muy estratégicos con una lógica que es muy difícil de comprender si no estás en la Orden, y creo que Bergoglio tiene una monumental espiritualidad que ha desarrollado”.

De la Serna primero iba a interpretar a Bergoglio en el filme Francisco, el padre Jorge, cuando el director anunciado era Alejandro Agresti; pero éste fue sustituido por el cineasta español Beda Docampo, y entonces entró otro actor argentino, Darío Grandinetti. Su recreación en Llámame Francisco es sobre la actualidad.

La película costó 15 millones de dólares. Se filmó en Argentina, Alemania y España. Se vendió a 40 países. En México aún no hay fecha de su estreno.   l