Un filme sobre Bergoglio más que sobre el Papa

Francisco, el padre Jorge es el primer largometraje de ficción en torno a Jorge Mario Bergoglio, y se refiere al pasado del actual Papa, quien en unos días visitará México. Dirigida por el afamado realizador hispano Beda Docampo, es interpretada por el no menos conocido actor argentino Darío Grandinetti, quien en entrevista cuenta las impresiones sobre su caracterización. La cinta, estrenada en Argentina y España, muestra los distintos momentos de la obra pastoral del padre Jorge: su lucha contra la pobreza, la prostitución, la explotación laboral y la droga.

En el largometraje Francisco, el padre Jorge, dirigido por el español Beda Docampo, se retrata la vida del excardenal Jorge Mario Bergoglio hasta el cónclave que lo consagró Papa de la Iglesia católica en marzo del 2013.

“Yo no había seguido su misión pastoral, pero investigué mucho para interpretar al personaje y observé que es un hombre de mucha coherencia, y con desapego al poder, y quien lo conoce desde hace muchos años no se sorprende de eso”, divulga a este medio el afamado actor argentino Darío Grandinetti, quien recreó a Bergoglio.

Sobre el Papa Francisco opina que “su poder no lo ha alejado de su humildad, la ha mantenido y ha logrado darle prioridad a las minorías, que son los pobres”.

Y destaca quien ha trabajado bajo la dirección del español Pedro Almodóvar en la película ganadora del Óscar al mejor guión original Hable con ella:

“A la derecha no le gusta el Papa porque no sigue sus expectativas, su agenda, algo que es inconcebible. Es un ser humano que va con la fe por delante y sabe que ésta le ofrece un enorme poder. No cambió mi opinión frente a la Iglesia como institución, pero me agrada que el puesto más importante de la misma esté en manos de alguien como Bergoglio.”

No le parece que el papel del jesuita fuera más difícil que los otros que ha realizado, “no ofrece una dificultad para un actor tener que cambiar de un personaje a otro”.

Refiere asimismo que no es un filme sobre el Papa, sino sobre Bergoglio y que le encantaría, “como a todo el mundo”, saber cómo fueron los encuentros previos entre Barack Obama, Raúl Castro y Francisco para impulsar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos:

“De golpe apareció la noticia de que se iban a reunir, y de que estaba todo casi resuelto… ¡gracias a la intervención de Bergoglio! Sería fantástico saber cómo ocurrió. ¿Quizá cogió el Papa el teléfono fijo y dijo: ‘Raúl, hay que arreglar esto’, ‘Don Obama, ¿cómo le va?’… Debe ser muy útil para un ser humano y animal político como Bergoglio estar en la posición indicada para poder hacer cosas. Debió  haber disfrutado con el hecho de aprovechar la ocasión, de tener poder para utilizarlo en la dirección adecuada…”

A decir suyo, lo más difícil que le tocó en la película fue un monólogo:

“Bueno, me puso un poco inquieto. Pertenecía a una de las homilías de Bergoglio. No sabía cómo hacerlo. Habla de la corrupción y del trabajo esclavo en una ciudad. No por nada en particular, sino porque no daba con la forma discursiva con la que se habla en una iglesia. Debía articular como lo hace Bergoglio, de una forma directa.”

Francisco, el padre Jorge fue filmada en Buenos Aires, Roma y Madrid. Es la primera ficción sobre el pasado del Papa Francisco. Después se rodó otro filme de ficción, titulado Llámame Francisco. El Papa de la gente, del italiano Daniele Luchetti.

Las imágenes del Vaticano que aparecen en Francisco, el padre Jorge se realizaron en un estudio de Madrid. Después en la edición se insertaron imágenes que el Vaticano proporcionó.

La historia fílmica está basada en el libro Francisco. Vida y revolución, de la periodista Elisabetta Piqué, corresponsal del diario argentino  La Nación en el Vaticano, quien incorpora en el volumen una numerosa documentación y opiniones de laicos y eclesiásticos. Así, la autora retrata el pasado y  el presente de quien fuera conocido como Jorge Mario Bergoglio.

   Francisco, el padre Jorge, que se estrenó en Argentina y España el pasado 18 de septiembre, muestra los distintos momentos de la obra pastoral del padre Jorge: su lucha contra la pobreza, la prostitución, la explotación laboral y la droga. También se presenta la costumbre de viajar en transporte público por las calles de Buenos Aires y hasta algún coqueteo amoroso en su adolescencia.

El crítico de cine Horacio Bilbao resalta en otro diario argentino, El Clarín, la actuación de  Grandinetti, pero también plasma lo negativo del filme:

“Para contar, el director elige un viejo y gastado recurso, el punto de vista de una periodista (Silvia Abascal) que investiga y cuenta la historia a la vez. Aporta poco esa trama paralela que sirve de excusa para visitar la biografía de Francisco. Y contrasta por banal ese recorrido inaugural por la arquitectura porteña con ‘Balada para un loco’ sonando de fondo, un circuito turístico papal, que es casi una metáfora de una película que irá a los saltos entre Buenos Aires, Roma y Madrid. ¿A qué público le apunta? ¿Qué nos revela acerca del protagonista que no se haya dicho?”

Por su parte el especialista en cine Javier Ocaña, de El País de España opina:

“La película, casi siempre acartonada, sólo da impresión de realismo y de emoción en las contadas tomas televisivas reales que durante la fase de montaje se han intercalado en las escenas de la plaza de San Pedro, junto a otras rodadas ad hoc donde aparecen los personajes de la ficción. Lo que da una idea de la oportunidad que se ha perdido porque, cuando por fin se decide, en secuencias desgraciadamente esporádicas, a relatar las cosas desde el punto de vista de Bergoglio, la película sale de su prisión narrativa.

“A pesar del buen trabajo interpretativo de Grandinetti, alejado de la mímesis física y centrado en el tono moral y espiritual, durante la mayor parte del relato se dan a conocer los hechos no por lo que los personajes hacen, sino por lo que los personajes dicen y, aún peor, por lo que otros dicen de ellos. Como en un reportaje periodístico. Y eso poco tiene que ver con el lenguaje cinematográfico.”

El director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Orellana, aseguró a los medios informativos que la película “pone muy bien en su sitio lo que es un hombre de fe” y destacadó que “queda claro” que el amor de Bergoglio por los pobres “viene de leer a San Francisco de Asís”.

Al director de  Francisco, el padre Jorge, Docampo, le han reprochado  que su historia es pro Bergoglio. Él ha respondido:

“Hemos mostrado la realidad. Dice cosas que son de sentido común, que yo supongo que provienen de que sea seguidor de Cristo. Algunos piensan que parece un superhéroe, pero no, eso es un error. Hace lo que debe.”

El cineasta manifiesta incluso no ser creyente:

“No lo soy, diría que tengo las mismas contradicciones que se ven en la película. Provengo de una familia de Vigo, todos mis parientes son gallegos. Mi madre era una católica coherente, pero mi padre se distinguía por su agnosticismo. De esta forma, conozco muy bien los dos lados de la moneda.”

Docampo ha escrito cerca de cincuenta guiones, entre ellos el de Camila que fue un éxito de taquilla y estuvo nominada al Óscar a la Mejor Película Extranjera. Ganó con el guión de El último tren el premio al Mejor Guión en el Festival de Cine de Montreal. Esta película obtuvo también el Premio Goya de la Academia española a Mejor Película Extranjera.

El marido perfecto, otra cinta que escribió y dirigió, y que protagonizaron Tim Roth y Peter Firth, logró la presea de la Asociación de Críticos Argentinos de Cine al Mejor Guión y fue candidata por la misma asociación a la Mejor Dirección.

Después realizó Quiéreme, que protagonizaron el mismo Darío Grandinetti y Ariadna Gil junto.

Siempre ha dicho que el desafío no era encontrar un actor que no se pareciera y fuera correcto, “sino uno excepcional que pudiera realizar una interpretación de primera fila: Ése era Darío Grandinetti”.

Para perfeccionar el papel, el actor y él hablaron mucho:

“Aparte, consiguió hacer suyas la forma de andar y las gesticulaciones de Bergoglio. Su prueba de fuego tuvo lugar cuando los amigos del Papa fueron a verla. Al salir dijeron que actúa como él.”

El productor de la cinta de 105 minutos es el argentino Pablo Bossi, conocido en todo el mundo, quien hacia 2006 fundó, junto con la empresa española Filmax Entertaiment, Pampa Films, donde actualmente se desenvuelve como productor general y presidente. Paralelamente se ha convertido en un activo partícipe de integración institucional, con logros claros y determinantes para el medio, tales como la Federación Argentina de Productores y la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas en Argentina, esta última la presidió hasta el año de 2010.

En México el filme aún no se ha programado.  l