La ejecución en julio del año pasado de Javier Alejandro Galván Guerrero, delegado del ISSSTE Jalisco, detonó los problemas en la institución, comentan a Proceso Jalisco algunos trabajadores. El encargado del despacho, Emilio Cedrún Vázquez, lejos de resolverlos, dicen, deja que dos funcionarios: el subdelegado médico Héctor Maldonado Hernández y el líder de la Sección XIX del Sindicato del ISSSTE, Jorge Ángel González Apodaca, se repartan las plazas. De la atención a los pacientes, mejor ni hablar.
La delegación estatal del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) se mantiene acéfala desde el 19 de julio de 2015, cuando fue asesinado su titular, Javier Alejandro Galván Guerrero.
De entonces a la fecha la corrupción, el recorte de personal y el maltrato a pacientes se multiplicaron, mientras el lote de medicamentos va mermando de manera paulatina, pues algunos ya son caducos.
También es notorio el deterioro del equipo clínico y del propio inmueble, cuyo encargado de despacho es el ingeniero Emilio Cedrún Vázquez, quien antes de asumir su actual encomienda era subsecretario de Delegaciones del ISSSTE, donde estuvo del 8 de mayo de 2013 al 19 de junio de 2015.
Cuando llegó a su anterior cargo, Cedrún declaró que estaba ahí para “mantener las cosas tranquilas”. Pero no ha cumplido, aseguran los trabajadores.
Según Israel González Ramírez, líder del Sindicato Independiente de Empleados del Sector Salud (SIESS), en lo que va del actual sexenio, dos funcionarios de la delegación Jalisco: el subdelegado médico Héctor Maldonado Hernández y el líder de la Sección XIX del Sindicato del ISSSTE, Jorge Ángel González Apodaca, son los beneficiarios del reparto de plazas.
Tras la muerte de Galván Guerrero, dice, Maldonado Hernández y González Apodaca se sentaron para renegociar el tema de plazas disponibles y colocaron a sus amigos, familiares y conocidos.
“Ellos son renuentes a renovar los contratos bajo el argumento de que no hay recursos –expone–, lo que ha afectado a 250 trabajadores en lo que va del sexenio, cuyos cargos han sido ocupados por los incondicionales de los dos funcionarios.”
Años de penurias
En 2011, pacientes de Oncología del Hospital Valentín Gómez Farías de la delegación del ISSSTE presentaron alrededor de 50 quejas contra Héctor Maldonado ante el Órgano Interno de Control (OIC) del instituto y varias más ante el Ministerio Público por presuntos actos de negligencia.
Según el dirigente del SIESS, la muerte de Galván Guerrero acentuó los problemas laborales. Denuncia el oficialismo de los dirigentes de la Sección XIX del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE, que en Jalisco tiene alrededor de 2 mil 200 afiliados, porque, dice, “traen línea” del Comité Ejecutivo Nacional.
Hoy, agrega, se respeta mucho a la gente que dejó Galván Guerrero, aunque muchos llegaron a sus cargos sin tener el perfil profesional. Adelanta que el SIESS presentará una denuncia por los actos de corrupción y los abusos de poder en la delegación estatal del ISSSTE.
En 2014, la delegación del ISSSTE Jalisco fue notificada de la desaparición de 45 bienes muebles de los que las autoridades no tienen factura. También se extravió el equipo de Rayos X donado por la delegación de Coahuila, según informó Proceso Jalisco en su edición 541.
La entonces jefa de Control de Bienes, Martha Patricia Peregrina, interpuso una denuncia ante el OIC, que quedó asentada en el expediente OIC/QD/JAL/705/2014. En represalia, su jefe inmediato comenzó a hostigarla.
Hace un año, Julio de la Rosa, uno de los empleados que detectó la desaparición de bienes muebles y documentó el manejo irregular de medicinas en el ISSSTE fue despedido. Meses después, en mayo, la responsable del OIC, Leticia Rojas Uribe, dejó el cargo porque, dijo, las autoridades estaban solapando las irregularidades.
Sin embargo, un exempleado del instituto denunció a Rojas porque “intentó obligarlo a falsear declaraciones” para alterar informes de auditoría, para que ella saliera bien librada de la investigación que se abrió en su contra. La queja quedó radicada en la Secretaría de la Función Pública el 5 de agosto, según la copia consultada por el reportero.
Lo peor de todo, Cedrún no sólo no deja la delegación, sino que se niega a atender las demandas de los empleados, sostiene el representante del SIESS. A fin de cuentas, advierten, “él les resulta cómodo a las autoridades”.
El Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE Sección XIX Jalisco tampoco hace nada para defender a sus agremiados. En la Clínica de Especialidades y Centro de Cirugía Simplificada de Guadalajara, por ejemplo, los médicos Jorge Rafael Blanco Castañeda, Abraham Eduardo Soto Gómez, Emanuel Ricardo Hernández de la Cruz y Raúl Alejandro Ávila Orozco, así como las trabajadoras Silvia Berenice Gómez Heredia y Romero Lara Gottin Lizette Carmina presentaron el año pasado una queja contra su líder, González Apodaca, ante la delegación nacional del ISSSTE.
De acuerdo con los inconformes, González Apodaca no respetó los resultados del sorteo de premios de periodos vacacionales extras para 2016 de los trabajadores de la clínica que ellos ganaron. El 24 de septiembre pasado, relatan, se realizó el sorteo y se incluyó a quienes tuvieron menos incidencias de julio de 2014 a julio de 2015.
Y aunque los ganadores fueron los cuatro médicos y las dos trabajadoras, al día siguiente el sindicato invalidó el evento y organizó otro en el cual sólo participaron algunos compañeros. Hasta ahora, dicen, su dirigente nacional, Luis Miguel Victoria Ranfla, no ha atendido esa anomalía, aunque ellos presentaron su queja.
En la Clínica de Especialidades y Centro de Cirugía Simplificada de Guadalajara se habla de 200 trabajadores que aportan en promedio 100 pesos quincenales (20 mil pesos), cantidad que recibe ese sindicato vía nómina. l








