Diego Luna y su cuarta cinta como director

La nueva película dirigida por Diego Luna, Mr. Pig, aborda con otra visión, “más madura”, la temática del reencuentro entre padres e hijos que elaborara antes para su cinta Abel (2010), en guión del también actor Augusto Mendoza, quien lo acompaña de vuelta. “Para mí era importante crear una historia que se refiriera a un padre que abandona a su hija, pero la vida los junta –dice Luna en entrevista–. Siempre pasa algo bonito cuando aprendes a comunicarte con tus padres.”

Con los reconocidos actores estadunidenses Danny Glover y Maya Rudolph, Diego Luna ha conseguido su cuarto largometraje como director titulado Mr. Pig, el cual se estrenó a nivel mundial los pasados 26, 27 y 30 del mes en curso en la sección de Premieres del Festival de Cine de Sundance.

Aquí, el también actor participó en el guión con Augusto Mendoza, hablando de “la oportunidad de los hijos para conectarse con los padres, y de un estadunidense que cruza ilegalmente a su ser querido a México”.

Mr. Pig se centra en un granjero estadunidense de edad mayor, quien realiza un viaje a México para vender su último cerdo y reencontrarse con su hija. En México, la película se proyectará en el 31 Festival Internacional de Cine en Guadalajara, a efectuarse del 4 al 13 de marzo, y se estrenará a nivel nacional el 18 de marzo.

Además, actúan Angélica Aragón, Gabriela Araujo, Joel Murray y José María Yazpik. Produce el proyecto Canana.

Antes de irse al Festival de Sundance, Luna platica con Proceso que la idea de filmar Mr. Pig inició cuando se estrenaba Abel (2010), la cual también dirigió:

“De tanto realizar promoción y hablar de Abel, en un viaje hacia el Festival de Londres le dije a Augusto, con quien escribí Abel: ‘Vamos a escribir otra, para hablar de otra. Que ya se acabe Abel y empiece una nueva’. Así que con Mr. Pig seguimos con el tópico de padres e hijos que se tocó en Abel, pero ya desde un punto más maduro.

“La idea aquí es hablar de ese chance que tenemos los hijos de reconectar con nuestros padres. Es una visión muy romántica de un granjero que no quiere vivir en Estados Unidos y cruza la frontera buscando en México otra realidad.”

–Siempre es difícil la convivencia de padres e hijos, ¿cómo es que reflexiona sobre ello cinematográficamente?

–La vida me hizo ser muy consciente de la presencia de mi padre y su influencia. Al perder a mi madre (la diseñadora de vestuario inglesa Fiona Alexander, quien murió en un accidente automovilístico cuando él tenía dos años), inevitablemente me aferré a mi padre (el escenógrafo Alejandro Luna) y me aseguré de que nada me lo quitara. Entonces, mi papá siempre ha estado presente en todas mis decisiones.

“Mi papá me enseñó a observar y a escuchar. Es decir, me forjó como público y por ende, como creador. En todo lo que cuento hay influencia de mi padre por la cercanía que tengo con él. Y para mí era importante crear una historia que se refiriera a lo opuesto: un padre que abandona a su hija, pero la vida los junta. Siempre pasa algo bonito cuando aprendes a comunicarte con tus padres. Funciona como el cine: tus padres son un espejo en el cual te puedes ver.”

Libertad cinematográfica

–¿Qué experiencia adquirió al trabajar con el actor afro-estadunidense  Glover?

–¡Es una persona padrísima! Creo que Danny Glover disfrutó mucho la película. Es un filme que él lleva totalmente sobre sus hombros, y se relaciona con un cerdo. Fue muy generoso en el proceso, y muy paciente también.

“Me lo propuso la directora de casting de la cinta, y me reuní con él en Atlanta, en un festival. Entonces, leyó el guión, le interesó el relato, se reunió conmigo y me empezó a contar su historia. Me platicó cómo su abuelo tenía una granja y criaba cerdos, y que todo el cariño que no les brindaba a los hijos se lo daba a sus animales. Mientras lo escuchaba, pensé que él era Mr. Pig. Además, me contó la conflictiva relación con una de sus hijas y la distancia que esta profesión de actor provoca con los seres queridos, en fin; así que estaba escuchando a mi personaje hablar. Nunca pensé que Mr. Pig fuera un afro-estadunidense, y cuando lo vi me encantó la idea.”

–¿Cuál es su línea a seguir como director?

–Las malas noticias también traen cosas buenas. En México, al no contar con una industria sólida, no hay tampoco reglas que seguir. Uno va a Estados Unidos y existe una lista de qué películas funcionan, y aquí no existe eso. No tenemos una industria sana y sólida para que nuestro cine viva de los boletos que vendemos; más bien vivimos de los incentivos, los fondos o la inversión extranjera, o de preventas.

“Esa triste realidad nos da la libertad de inventarnos el camino sin preconcepciones, ni reglas establecidas por una industria. Y de repente se dan cosas padrísimas, y te acercas a un actor como Danny o a una actriz como Maya que están cansados de intervenir en un cine que vive de reglas muy estrictas en Estados Unidos.

“A dichos actores, les dice uno: ‘Éste es el guión, pero no puedo asegurar que así va a terminar. Hagamos el viaje, y a ver qué nos pasa’. Es un drama y contiene un lenguaje que trabajamos, que depuramos mucho el fotógrafo y yo para que la película no se pareciera a otras, pero que también pudiera ser comercial, no tiene por qué pelearse con eso.”

Luna, quien también dirigió César Chavez (2014), destaca asimismo que hay un nivel “maravilloso en México de profesionales del cine”:

“Aquí se han preparado los mejores. De aquí salieron los fotógrafos Emmanuel Lubezki y Rodrigo Prieto, el realizador Guillermo Del Toro, en fin. ¡Aquí hay gente talentosísima!, existe una base técnica muy sólida y, bueno, también hay, repito, una libertad creativa que no encuentras en ningún lugar.”

–¿Qué aporta esa presencia de mexicanos en Hollywood y en el cine independiente estadunidense? ¿Se abrirán más las puertas a los creadores de este país?

–Sí. Creo que en mucho ya sucedió, es una realidad. De repente, las fronteras se han ido borrando. Ya es injusto llamarlo cine de Hollywood porque quién sabe qué es Hollywood, el cine que ahora se hace en Estados Unidos no necesariamente lo filman estadunidenses, y lo mismo le pasa a nuestro cine, no sólo lo crean mexicanos. El séptimo arte se enriquece con esa diversidad, profundamente.

“Son épocas muy buenas para la gente que quiere realizar cine, porque nuestros referentes se encuentran en todos lados. En Internet, te metes a ver ya sea de forma legal o ilegal la película que quieras y te forjas como público. Ya hay una cantidad de herramientas y quienes quieren rodar cine dirán que desean realizar una película como la que han visto, en fin. ¡Qué padre que se pueda hacer eso!”

Enseguida, el actor y productor se refiere a los mexicanos reconocidos en Estados Unidos:

“Lo que les está pasando a ellos, G. Iñárritu, Lubezki, Del Toro, Alfonso Cuarón y Gael García Bernal, etcétera, es envidiable; además, se lo merecen porque son unos chingones. Hoy Alejandro puede tener un sueño y realizarlo. Ese es el gran premio que ya se ganó, obtenga o no el Oscar con El renacido (Proceso, 2047), igual, Lubezki; yo creo que todos los directores en el planeta quieren trabajar con él, ¡y eso es libertad pura!…

“Eso es increíble, porque es un referente para todos los que quieren dedicarse al cine, de que se puede llegar ahí. De hecho, de eso se trata: de contar historias con plena libertad; de lo contrario, ruedas una cinta que le pertenece a otro.”

Como actor, Luna laboró en el primer spin-off de La Guerra de las Galaxias titulada Rogue One, que se estrenará en diciembre próximo.