La decisión del rector Enrique Graue de nombrar a un egresado de la empresa comercial Televisa, Nicolás Alvarado, como director de TVUNAM, causa estupor entre especialistas en comunicación de la máxima casa de estudios. Alma Rosa Alva de la Selva, Javier Esteinou Madrid, Miguel Sabido, Gabriel Sosa Plata y Raúl Trejo Delarbre dan su opinión sobre el nuevo funcionario.
Alarma que un incondicional de Televisa llegó a la dirección de TVUNAM.
Esa decisión del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Luis Graue Wiechers, de nombrar al comunicador Nicolás Alvarado Vale como titular de El Canal Cultural de los Universitarios, inquieta mucho a especialistas en comunicación debido al rumbo de esa emisora, creada hace 78 años y con una década de salir al aire por cable y ocho años de contar con una señal abierta digital.
Para Raúl Trejo Delarbre, autor de los libros Televisión y educación para la ciudadanía y Volver a los medios. De la crítica, a la ética, y académico de la UNAM, “colocar en la televisión de la máxima casa de estudios a un egresado de Televisa es como si en la Rectoría fuera designado un exrector del Tec de Monterrey”.
Miguel Sabido, quien dirigió el efímero Canal 9 de Televisa dedicado a la cultura durante la gestión de Emilio Azcárraga Milmo, y productor y director de teatro (cuya disciplina artística la estudió en la UNAM), aclara que son dos temas a abordar con el nuevo responsable de la televisora:
“El de si Alvarado es la persona adecuada para dirigir TVUNAM y, el verdaderamente grave, que es el de la absoluta falta de sensibilidad política del rector Graue, que no advirtió las enormes consecuencias de rechazo universitario que iba a causar su decisión.
“Un rector que toma una resolución tan apresurada y que no sabe medir las consecuencias políticas de ella dentro y fuera de la UNAM, es un rector peligrosísimo para la propia universidad. Parece que Graue no tiene idea de cuál es la ontología, misión y procedimientos propios de la televisión universitaria.”
El escritor de las telenovelas históricas La tormenta, Los caudillos, La Constitución, El carruaje y Senda de gloria rememora por qué renunció a Televisa:
“Cuando ya no se permitió seguir investigando el uso social de la televisión, investigaciones que originaron mi metodología del uso social comprobado de la televisión, traducida al inglés como ‘entertainment education’, y que ha sido aceptada en todo el mundo y en universidades tan prestigiadas como la de John Hopkins, Ohio, y del Sur de California, en donde imparto seminarios sobre el tema a nivel de doctorado.
“Mi propia universidad, en la que me recibí con honores, jamás ha querido escuchar mis súplicas de formar una pequeña unidad para investigar el efecto cualitativo, que no cuantitativo de la televisión. Mi universidad tendría que validar, o por lo menos conocer, esta metodología aceptada en el mundo entero.”
Reitera en voz alta:
“Alvarado puede renunciar mañana y no pasa nada. El verdadero y aterrador problema es que Graue no tiene ni la más remota idea de lo que es la televisión universitaria, o de lo que debería ser.”
La mañana del 18 de enero, el comentarista Carlos Loret de Mola anunció que el autor de Con M de México: un alfabeto delirante y La Ley de Lavoisier, y egresado de ciencias de la comunicación en la Universidad Iberoamericana, dejaba de colaborar en Noticieros Televisa ese mismo día para irse como director de TVUNAM. Alvarado mencionó que hará uso de sus conocimientos logrados en esa empresa y los pondrá al servicio de la casa de estudios, y destacó que parte de su propuesta mantendrá el espíritu de su colaboración en Primero Noticias con secciones como “Primero cultura”.
Por parte de la UNAM no hubo un comunicado de su designación. A las 22 horas del mismo 18, esta institución educativa sólo emitió un boletín de la toma de posesión del comunicador y la de Renato Dávalos como responsable de Radio UNAM.
Trejo Delarbre difundió en las redes sociales que le parecía “deporable la designación de Nicolás Alvarado como director de TVUNAM”, aunque destacó que no tenía nada en contra suya. El investigador explica a Proceso:
“Me preocupa que no esté a cargo de la televisora de la UNAM un profesional comprometido con los medios públicos. Mi cuestionamiento no es a él, sino a la decisión que coloca al frente de TVUNAM a una persona que viene de la televisión privada.”
Aunque para él es un asunto menor, pero simbólico, que Alvarado diera la exclusiva a Televisa y no a la UNAM, manifiesta que “las formas, dicen nuestros clásicos, son parte del fondo”, y destaca:
“Al actuar así, Alvarado prefirió su fidelidad con la audiencia de Televisa. Pero, insisto, la culpa no es de él. Alvarado pasó antes por televisoras públicas, pero su experiencia profesional relevante, el perfil público que él mismo cultivó al servicio de Televisa, la idea de cultura y/o de divulgación cultural que sostiene, son los que definió al servicio de la empresa de Emilio Azcárraga Jean.”
La exclusiva
Profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana y con estudios de licenciatura y maestría en ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Gabriel Sosa Plata expone que era previsible que surgieran cuestionamientos sobre el nombramiento de Alvarado, y da dos razones, si bien le ofrece “el beneficio de la duda”:
“La primera es que él no es egresado de esta institución. Y la segunda es que la misma universidad, durante décadas, ha formado en sus licenciaturas en comunicación y periodismo a generaciones de profesionales de la comunicación, el periodismo y la producción audiovisual que tienen una presencia pública tan destacada como la de Alvarado. Ellos se han distinguido por su compromiso a favor de los medios públicos, su integridad e independencia, y han sobresalido por su experiencia en la producción audiovisual.”
Y que el nombramiento se informara en Televisa, Sosa Plata lo aprecia igualmente como “forma es fondo”.
Alma Rosa Alva de la Selva, profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y autora de varios libros, como Telecomunicaciones y TIC en México, destaca a este medio que “más allá de que Alvarado no sea de la UNAM, está la idea de la cultura que el comunicador parece tener, viniendo de medios como Televisa, Radio Fórmula y Grupo Milenio, aunque incluyendo Canal 22, “y habiendo declarado en su toma de posesión que en TVUNAM ‘mantendrá el espíritu de sus intervenciones en Televisa’ no podemos esperar más que una visión nice o light de la cultura.”
Al fundador de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC), exvicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC) y doctor en sociología de la UNAM, Javier Esteinou Madrid, le preocupa que el rector Graue haya aceptado que en Televisa se diera el nombramiento:
“Esto refleja un extravío de la brújula educativa de la nueva rectoría del doctor y demanda que desde ahora revise con mucha atención y responsabilidad su proyecto de difusión, pues de lo contrario las tentaciones de la ‘modernidad de plástico’ y de la ‘cultura chatarra’ que incentiva el prototipo de comunicación comercial; podrían devorar el proyecto ilustrado que ha promovido la UNAM durante siglos en México.
“Pareciera que el lema ancestral que guió el proyecto humanista de la UNAM, denominado Por mi Raza Hablará el Espíritu, en sólo unos días se transformó en el hecho Por mi raza hablará Televisa.”
A Miguel Sabido le parece que Televisa si puede intervenir en TVUNAM:
“La complicidad de los tres últimos presidentes de México con Televisa y TV Azteca, que los ha dotado de un poder omnímodo, ha sido tan flagrante que las televisoras pueden influir en todo.”
Los convenios
El 27 de junio de 1977 Televisa fue acusada de “esquirol” para debilitar un movimiento universitario. A ocho días de que los líderes del STUNAM declararon el paro de actividades, la empresa cedió parte de su tiempo en todos sus canales con el fin de que los maestros, previamente maquillados, impartieran sus clases. El rector era Guillermo Soberón. Y surgió un convenio UNAM-Televisa para producir y difundir programas hasta el 25 de marzo de 1983 (Proceso, 35).
El rector Octavio Rivero Serrano ratificó ese convenio en 1983 con Emilio Azcárraga Milmo (Proceso, 334).
A mediados de 2014, el Sindicato de Artistas de Televisión y Radio (Sytatyr) y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM suscribieron un convenio para impartir el diplomado “Creadores de contenidos. Un viaje al proceso televisivo” a 50 egresados de la carrera de ciencias de la comunicación y personal de sindicato carente de estudios profesionales. El curso estuvo a cargo de un grupo de productores y periodistas de Televisa, con una duración de 120 horas y costo de 7 mil pesos. Las clases se efectuaron en el Centro de Educación Continua, ubicado en la Colonia del Valle.
Ahora, Esteinou Madrid recomienda que se realice una amplia consulta pública entre los universitarios y la sociedad para calibrar qué contenidos debe transmitir TVUNAM a sus auditorios “y no decidir desde el ‘escritorio’ el tipo de programación a partir de ‘ocurrencias nocturnas’, gustos personales, ‘amiguismos’, ‘recomendaciones’, ‘modas’, ‘charlas de café’ o ‘llamadas de autoridades’, en fin, que lo que construirían sería una televisión de gueto o televisión de compadres y no de comunicación de servicio público”.
También le parece que no será suficiente hablar, vía la televisión universitaria, sólo de los museos, las exposiciones, las ferias de libros, las galerías de arte, los encuentros artísticos, los estrenos de ópera, los concursos de poesía, las nuevas esculturas, los recitales, etcétera:
“Sino sobre todo al tratarse de la cultura será fundamental referirse al crecimiento de la pobreza en el país, al incremento del desempleo, a la imparable corrupción, a la inseguridad galopante, a la devaluación del poder adquisitivo, al recrudecimiento de la violencia de género, a la deshumanización acentuada de nuestras ciudades, al deterioro ambiental y al sobrecalentamiento del planeta, en fin, que caracterizan el modo de vida que encaramos cotidianamente.
“De lo contrario, tendremos un canal audiovisual decorativo dedicado a la promoción de la cultura exquisita, elitista y porfiriana; mientras que el proyecto de nación se derrumba, cada vez, con mayor profundidad, sin ser abordado por las ‘entidades culturales’.”
Se refiere al Consejo Asesor de TV-UNAM (ver recuadro):
“Que colabore a definir con gran conocimiento del país, experiencia comunicativa, creatividad, universalidad humanista y competitividad aterrizada sus líneas de programación.”
A decir de Alva de la Selva y Sosa Plata, el Consejo debe ser nuevo e independiente.
“Ya no más una programación al gusto particular del director”, subraya este último investigador.
Los especialista aceptan que Alvarado le apueste a las plataformas digitales, internet, celulares y tabletas para difundir TVUNAM, pero “lo importante son los contenidos”. Sólo Alva de la Selva discrepa porque no toda la población tiene acceso a esos nuevos recursos: “Revela un desconocimiento de las realidades en el país por parte de Alvarado”, señala.
Esteinou Madrid y Sosa Plata coinciden en que en el canal se debe crear la figura del defensor de las audiencias. El primero hace énfasis en que además “debe implementarse el derecho de réplica de los públicos para colocarse como una institución modelo que respeta los derechos comunicativos de los ciudadanos”.
Contrario a lo declarado por Alvarado (ver recuadro), Trejo Delarbre, Sabido y Esteinou si creen que la televisión es una institución educadora porque cotidianamente “contribuye a crear en la población percepciones, valores, imaginarios, visiones, concepciones, posiciones, arraigos, sentimientos, miedos y alegrías, en fin, todo lo cual produce culturas habituales, que nos educan profundamente para saber cómo comportarnos en el mundo y enfrentar la vida diaria”.
Todos permanecen con la duda de si una persona que viene de una televisora comercial, creadora de las llamadas Ley Televisa y Ley Peña-Televisa “pueda tener habilidades de negociación y diálogo, sensibilidad estética y política, cultura y gusto, sentido común y desde luego conocimientos técnicos y profesionales”.
Al rector Graue se le intentó entrevistar, incluso se le envió, a través de la Dirección de Comunicación Social de la Universidad, un cuestionario, pero no hubo respuesta.








