Parece una película de Hollywood: un reducido grupo de amateurs, sin ningún partido de preparación ni apoyo oficial –sólo boletos de avión– compitió en un torneo continental y está muy cerca de calificar a los Juegos Olímpicos. Se trata de la Selección Nacional Varonil de Voleibol, que buscará el boleto en un repechaje que se ve asequible. El equipo pide lo obvio: que no se den apoyos sólo a partir de los resultados, sino que los resultados se consigan gracias a los apoyos.
La Selección Varonil de Voleibol de sala está a un paso de calificar por primera vez a unos Juegos Olímpicos. Entre mayo y junio próximo jugará un torneo de repechaje ante Chile (tercer lugar de Sudamérica), Túnez (segundo de África) y Argelia (tercero de África), en el que se dará un boleto para Río 2016.
El representativo nacional calificó a esta instancia por haber obtenido el tercer lugar en el Torneo Preolímpico de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe (Norceca) que se disputó en Edmonton, Canadá, el pasado fin de semana.
Contra todos los pronósticos, México ocupó esa posición detrás de Cuba –que calificó de forma directa a la justa olímpica por terminar en primer lugar– y de Canadá –cuyo segundo sitio le permitirá participar en el Torneo Clasificatorio Mundial Olímpico el próximo mes de mayo.
La Selección Nacional perdía dos sets a cero ante Puerto Rico en el Preolímpico. En el tercer set, los mexicanos se quitaron un match point y ganaron ese parcial 26-24. En el cuarto, otra vez los boricuas estaban a un punto del triunfo y lo perdieron 24-26. En el quinto y definitivo, México se impuso 15-10.
“Ese resultado fue de riñones. En el tercer set íbamos abajo y lo ganamos. En el cuarto ya nos tenían 24-21, con el último clavo en el ataúd. Ganamos esos dos sets y el quinto; literalmente, fue un triunfo de riñones. Desafortunadamente es nuestra realidad en el voleibol mexicano”, dice el entrenador del equipo, Jorge Azair López.
No es la primera vez que una selección nacional de voleibol de sala consigue un resultado importante. En 2010, después de 29 años de ausencia, México calificó al Mundial de Italia. El equipo consiguió otra vez un lugar para participar en el Mundial de Polonia 2014.
En la parte deportiva, el voleibol de sala ha tenido estos destellos. En lo administrativo las carencias son las mismas de hace décadas: el presupuesto no alcanza, los integrantes del cuerpo técnico no reciben un sueldo a cambio de su trabajo (sólo Azair), los jugadores no se dedican de tiempo completo al deporte porque trabajan y estudian, y no existe un proyecto a largo plazo.
La selección de Puerto Rico (lugar 22 del mundo) es más competitiva que la de México (24). En aquel país hay liga profesional, los atletas son profesionales, se destina más de millón de dólares al año, los jugadores entrenan en las mejores condiciones y viajan a competencias continuamente.
Para el Torneo Preolímpico de Canadá, el equipo que comanda Jorge Azair López no disputó un solo partido de preparación, viajó con 12 integrantes y no con 14, y uno de los entrenadores asistentes, el exjugador profesional Iván Contreras, se integró de último momento a la selección que entrenó en Monterrey, en las instalaciones del Instituto del Deporte de Nuevo León (INDE), donde recibieron hospedaje y comida.
El entrenador cuenta que aunque convocó a 40 jugadores, la mayoría novatos, al final sólo 12 se presentaron, casi todos veteranos. Ocho de ellos residen en Monterrey: los hermanos Pedro y Jesús Rangel, Jorge Barajas, Néstor Orellana, Samuel Córdova, Iván Márquez, Óscar Aguirre y Julián Duarte. Con ellos trabajó desde septiembre, también con el apoyo en servicios médicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
En noviembre se sumaron los otros cuatro: Gonzalo Ruiz, Jorge Quiñones, Humberto Ceballos y Daniel Vargas, el único que juega en un equipo profesional en la liga de Finlandia. El equipo entrenó sin descanso todos los días en sesiones dobles antes de viajar a Canadá. El objetivo: el tercer lugar que los llevaría al repechaje.
“Nos fuimos sin partidos de fogueo por falta de dinero. No estaba dentro de los planes de la Conade (Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte) que calificáramos. Ya estamos acostumbrados a eso. Cuando calificamos al Mundial de 2010 pasó algo parecido. Pasamos a la segunda ronda y terminamos en el lugar 13. Igual para Polonia 2014. Entrenamos con la mentalidad de que no es pretexto si no nos apoyan. El tercer lugar era viable. Así lo entendieron los jugadores y cumplimos nuestro objetivo.
“Competimos contra presupuestos de millones de dólares que invierten Estados Unidos, Puerto Rico, Cuba; tan sólo República Dominicana gasta más de 2 millones de dólares anuales en el equipo femenil. Nosotros vamos a las competencias con nuestros boletos de avión y ya. Ésa es nuestra realidad”, narra Azair.
El presidente de la Federación Mexicana de Voleibol (FMVB), Jesús Perales, solicitará esta semana a la Norceca y a la Federación Internacional que México sea sede del repechaje que tendrá lugar –en fecha por definir– entre el 14 de mayo y el 5 de junio.
El pago de derechos por organizar el evento es de 300 mil dólares, que no se sabe si el director de la Conade, Alfredo Castillo, estaría dispuesto a desembolsar.
Jorge Azair refiere que el director del INDE de Nuevo León, el exmarchista Raúl González, pedirá al gobierno del estado recursos para organizar el torneo, en el cual también hay que solventar los gastos de las selecciones participantes.
“Le pedí al presidente que no se escatimen esfuerzos para cumplir los objetivos de la preparación de los muchachos para los próximos cinco meses, que checara la posibilidad de tener al menos dos fogueos y que la Conade, el Comité Olímpico Mexicano (COM) o quien sea abra la cartera y ponga las condiciones que se necesitan. Nosotros desde el lunes ya estamos concentrados, entrenando. Lo ideal sería tener ocho partidos de fogueo, dentro o fuera de México, contra Cuba y Estados Unidos.”
El tamaño del logro
El tamaulipeco Iván Contreras es el voleibolista mexicano que más ha destacado en el extranjero. Jugó en las ligas de Suiza, Bélgica y Turquía. Jorge Azair lo invitó a formar parte de la selección nacional como entrenador asistente a cambio simplemente de ayudar al equipo a conseguir el repechaje.
“Sé que mucha gente dice: ¿Para qué van a unos Juegos Olímpicos si no tienen oportunidad de ganar medalla? Pero lo que la gente no sabe y los dirigentes de la Conade no consideran, es que con el poco presupuesto estamos a punto de hacer lo que nunca se ha hecho. Si tomamos como un premio ir a Río 2016, pues que así sea porque esa calificación será histórica. Tenemos una muy buena oportunidad para hacer algo histórico para el país porque, desde 1968 –cuando por ser local México participó en voleibol de sala–, nunca se ha regresado a unos Juegos Olímpicos”, comenta el asistente.
Contreras, al igual que el resto del cuerpo multidiscplinario que trabaja con la selección, no recibe un solo peso a cambio. El médico, el otro asistente del entrenador, el fisioterapeuta y dos especialistas en estadística también ayudan “por amor al arte”. Cada uno de ellos trabaja por su cuenta en la UNAM, en la UANL o en su propio negocio. La Conade se limitó a pagar los boletos de avión para que viajaran a Edmonton.
“Ahora ya viajamos con un grupo multidisciplinario completo. Varias veces me tocó viajar sólo con los jugadores. Ir con médico, fisioterapeuta, dos auxiliares y dos personas que llevan las estadísticas ayuda a tener presencia. No vemos al equipo de Estados Unidos y a los europeos rodeados de gente y nosotros solos. Por lo menos ya no nos dan el primer golpe ahí. Vamos como tiene que ir una selección nacional a un torneo internacional. Hay detalles como ésos en los que sí hemos mejorado. Pero debemos tener un proyecto a largo plazo, no sólo actuar para cumplir”, dice Azair.
–¿Cuáles son las posibilidades de que México gane el repechaje y califique a los Juegos Olímpicos? –se le pregunta.
–Muchas. Afortunadamente no nos toca ir a Asia porque allá sí sería complicado, porque jugaríamos contra los equipos que no calificaron en Europa (Francia y Polonia), los de Asia (Japón, China e Irán), más Australia, Venezuela y Canadá. Eso sería casi imposible.
“Nos toca contra Chile, que lo conocemos poco. Es bueno pero está a nuestro nivel. Los de África son equipos físicamente muy fuertes, pero no del nivel técnico de los europeos o de países americanos. El repechaje va a estar parejo. Necesitamos una muy buena preparación para conseguir el objetivo.”
Los integrantes de la Selección Nacional Mexicana miden en promedio 1.93 metros, estatura que está lejos del parámetro mundial, que es de entre 1.98 y dos metros. Aún así, ahora los jugadores son dos o tres centímetros más altos que quienes representaron a México una década atrás.
Para contrarrestar esa desventaja, el equipo trabaja exhaustivamente en los servicios (saques), para tratar de controlar a la ofensiva, pone más atención en la defensa y en saber qué hacer en jugadas específicas.
“El perfil de nuestros jugadores es atípico en comparación con las selecciones grandes a nivel mundial. Ya tenemos jugadores más altos que antes. En lo físico no somos malos. Nos caracterizamos por ser explosivos, rápidos. Hay que seguir rascando para que haya más gente así y ayudar a los otros para que no se queden atrás técnicamente por la deficiencia de estatura.
–¿Dónde está la fortaleza de esta selección? –se le inquiere a Contreras.
–Lo más grande de este grupo de chavos es que son bien aguerridos. Lo vimos en el último partido ante Puerto Rico, que es el que necesitábamos ganar. Nos tenían en la lona, pero no se dieron por vencidos y voltearon las acciones. Combinar lo aguerrido con lo poco o mucho que se pueda entrenar ayuda. Tienen una personalidad muy fuerte, son muy competitivos.
“Lo que pasa es que entrenan a ratos y representan a México a ratos. El resto del tiempo se tienen que preocupar por la escuela, el trabajo, la familia. No son profesionales y por eso no se les puede exigir más.”
Azair adelanta que para la concentración rumbo al repechaje volverá a invitar a quienes no pudieron estar en el Preolímpico, con la esperanza de que en sus escuelas y trabajos les permitan cumplir con este compromiso.
Jugadores veteranos que están en clubes europeos, como Carlos Guerra, Tomás Aguilera y Gustavo Meyer, son fundamentales para buscar el boleto olímpico.
“Es un círculo vicioso. Muchas veces la Conade y la federación dicen: ‘Te apoyo cuando des resultados’. Como jugadores nosotros volteamos la moneda y decimos: ‘¿Cómo vamos a dar resultados sin apoyo?’”, arguye Contreras.
“Tenemos equivocados los conceptos en México. Los apoyos llegan cuando empiezas a tener resultados. Tiene que ser al revés. Tienes que dar apoyos y tener proyectos a corto, mediano y largo plazos, para tener resultados. Eso ocurre desde los directivos hasta los propios medios de comunicación, que son importantes para que la iniciativa privada nos voltee a ver.”
–Mientras en otros países trabajan con ciencias del deporte, en México se siguen consiguiendo resultados a base de empeño, actitud, corazón, como si no hubiera otras herramientas… –se le comenta.
– Así es. Es la realidad de México. Y del voleibol. Pero yo veo esto como una oportunidad para dejar de lado las carencias y dar todo de nuestra parte los próximos cinco meses. No nos podemos emberrinchar y decir: ‘Si no me da esto la Conade o la federación no voy al repechaje’. Estoy esperanzado a que ellos van a ayudarnos; si no, estaríamos dispuestos de todas maneras a hacer el mejor de los esfuerzos.
Perfiles de la excelencia
Durante 22 años Azair ha sido instructor de voleibol. Por sus manos ha pasado la mayoría de los seleccionados nacionales. Él los ha formado. También fue su iniciativa integrar a su equipo de trabajo a dos especialistas en estadística. Uno de ellos, Manuel Calderón, fue voleibolista. Trabaja en la UANL. El otro, Adrián Delgado, es empleado de una universidad en Estados Unidos.
Calderón y Delgado son los responsables de operar los programas Data Project y Data Video, los cuales trabajan con bases de datos mediante las cuales pueden cruzar información que le ayudan a tomar decisiones durante los partidos y para prepararse antes de enfrentar a sus rivales. Ya se dieron a la tarea de conseguir el material para saber cómo juegan Túnez y Argelia.
“Por medio de claves, en la computadora se captura lo que está pasando en un juego: ataques, servicios, todo lo que te puedas imaginar jugador por jugador. El programa de datos se enlaza con el de video y obtenemos promedios, porcentajes de efectividad, rendimiento por zona, por rotación, por jugador; tenemos trayectorias, gráficas. Con base en la información, les decimos a los muchachos cómo tienen que jugar, les damos las imágenes ya seccionadas para que no pasen horas viendo videos. Es un trabajo que hacemos los entrenadores después de que terminanos un partido, de las 10 de la noche hasta alrededor de las cuatro de la mañana. En tiempo real, quienes llevan las estadísticas también están dándome reportes, uno en la cancha y el otro desde fuera, con un comunicador, y todo el partido me retroalimentan ellos y también mis dos auxiliares”, explica.
Esa metodología Azair la aprendió por sí mismo, no como resultado de un sistema de capacitación nacional para entrenadores. Él mismo busca y observa videos, asiste a cursos, pero lamenta que en México los instructores de voleibol –y de muchas disciplinas– sigan siendo empíricos.
Dice que en el país, únicamente Nuevo León, donde él lo utiliza, y Baja California cuentan con los recursos económicos y los conocimientos para operar este sistema de cómputo, lo cual es una desventaja para otros entrenadores y atletas.
–¿Es éste el parteaguas del voleibol mexicano? –se le inquiere.
–Ya estuvimos así en 2010 y no lo aprovechamos. Fue la misma película que vivimos ahora. Tenemos las condiciones para conseguir el boleto. Y aunque no lo consigamos deseo que sea el momento para trabajar en equipo y que se sume la Conade, el COM, la federación y los institutos del deporte de los estados a favor del voleibol –concluye.








