Ganador en dos ocasiones del Premio de la Academia (por Gravity y Birdman), Emmanuel El chivo Lubezki destaca una vez más su estilo cinematográfico en exteriores, con la nueva película El renacido.
Iñárritu y Lubezki decidieron rodar en orden cronológico aquí; prescindieron de luz artificial, es decir, trabajaron con la luz de la naturaleza de maneras creativas. Finalmente, exploraron tomas largas, fluídas y continuas con las que se han dado a conocer; pero intentaron conseguir un tipo de efecto muy distinto a las de su triunfadora Birdman.
“Así como la inspiración de Birdman fue en gran medida la música – dice Iñárritu–, la inspiración de este filme provino de la pintura. Chivo ha sido una parte fundamental para hacer de esta película una obra de arte visual.”
Según 20th Century Fox, Lubezki trabajó con la revolucionaria Arri Alexa 65, recién salida cámara de gran formato digital, y utilizó una amplia gama de lentes angulares que iban desde los 12 a los 21 milímetros para crear una profundidad extrema.
El equipo mezcló tres propuestas, grúas extensibles, steadycams y cámara en mano, para permitirle a Iñárritu ordenar las imágenes como un coreógrafo con el editor ganador del Premio de la Academia Stephen Mirrione.
“Tuvimos que coreografiar todos los ritmos y movimientos, encontrar el tiempo adecuado del día… ¡y después rezar para que las condiciones climatológicas se conservaran! Fue desafiante y divertido. Había una cierta pátina y atmósfera que queríamos mantener. Las condiciones que establecimos fueron muy específicas, tuvimos que ser muy pacientes; o ir tras ellas y crearlas. Creo que nos convertimos en cazadores a nuestra manera, cazadores de circunstancia”, explica sonriente Alejandro G. Iñárritu. l








