David Jones creció jugando en las ruinas de las calles aledañas a su casa ubicada en el 40 de Stansfield Road, en el barrio de Brixton, al sur de Londres. La Segunda Guerra Mundial había dejado una profunda huella en ese sitio, dado que el gobierno británico había manipulado reportes permitiendo el ataque constante a la zona por parte de la fuerza aérea nazi.
Esta zona había sido catalogada como reemplazable, evitando así que la parte acaudalada de la ciudad, el West End, fuera dañada.
El pequeño David vivía un ambiente familiar poco cordial, su madre no solía demostrarle mucho afecto a él o a cualquiera de sus otros dos hijos, y su padre, quien trabajaba como administrador en un hospicio, casi no estaba en casa.
La situación económica era difícil para toda Inglaterra, con grandes carencias para la mayoría de su población, así que el hijo menor del matrimonio Jones tenía que entretenerse con la televisión y las dañadas calles de Brixton.
Poco tiempo después la familia Jones se mudó al suburbio de Bromley, ahí la economía mejoró pero no así la vida familiar. David seguía batallando con la ausencia de su padre y con la frialdad de su madre, mientras hacía nuevos amigos y descubría cosas nuevas.
Como aquel día en 1955 en el que su vida cambió totalmente al escuchar la radio:
“Encontré oro: ‘Tutti-frutti’ de Little Richard, mi corazón casi estalla de la emoción, nunca había escuchado algo parecido. Llenaba mi cuarto con energía y color, y era escandalosamente desafiante. Había escuchado a Dios, a partir de ese momento siempre quise ser Little Richard.”
En sus primeros años de adolescencia formó parte de George and the Dragons junto a su ya viejo amigo George Underwood, quien era el cantante principal, mientras David tocaba el ukulele y hacía armonías vocales. El grupo no duró mucho, pero el interés de ambos por la música continuó.
Un día de 1962 George descubrió el plan de David de arruinar su cita con Carol, una linda niña de su escuela, así que fue a buscarlo y sin decir nada más le tiró un puñetazo en la cara, golpeándolo fuertemente en el ojo izquierdo e hiriéndole seriamente. David fue trasladado a un hospital cercano.
El golpe dejó paralizados los músculos del iris, dejando dilatada la pupila para siempre. Fue ese el momento cuando David obtuvo su peculiar mirada, y la razón por la que muchos en el futuro creyeron que tenía los ojos de diferente color.
Eventualmente la amistad entre ambos volvió sin rencores y la música siguió en sus vidas; durante la rehabilitación de David, George se integró a los Kon-Rads y una vez que su amigo se había recuperado lo invitó a unírseles ahora con su nuevo saxofón.
Con ellos David tuvo su primera presentación pública el 12 de junio de 1962, ese fue el inicio de su carrera musical. Con el tiempo cambió su nombre a David Bowie, y cuatro años después grabó su primer disco.
Se convirtió en una de las figuras más importantes e influyentes de la cultura popular en los últimos 50 años, y su sorpresivo fallecimiento el pasado domingo 10 fue resentido en todas partes del mundo.
Fue uno de los pocos verdaderos vanguardistas que dejaron huella indeleble en las artes y la vida social desde su primer gran éxito en 1969, un ícono eterno que permanecerá en el inconsciente colectivo del mundo por generaciones.








