Bajo un mismo sol (1)

Sobrevaluada por su vínculo con la empresa  global de servicios financieros UBS –sociedad bancaria suiza que, además de principal patrocinador de la importante feria Art Basel, también ofrece asesorías especializadas en adquisición, gestión y venta de arte–, la exposición  Bajo un mismo sol. Arte de América Latina hoy, que se presenta en el Museo Jumex en la Ciudad de México, es una propuesta interesante:

No sólo por algunas obras emblemáticas que exhibe sino, también, porque devela mecanismos de construcción de valor y complicidades tribales de la escena mexicana del arte contemporáneo.

Como proyecto forma parte de la Iniciativa de Arte Global Guggenheim UBS MAP que, con la finalidad de impulsar una “transnacionalidad significativa”,  inició en 2012 la organización Guggenheim. Con museos en Nueva York, Bilbao, Berlín y próximamente en Abu Dhabi, la institución se propuso hacer una cartografía integradora que reflejara la multiplicidad de las prácticas culturales de las regiones sub-representadas en su colección: América Latina, Sur y sudeste asiático, Oriente Medio y África del Norte.

Operada a través de un programa de residencias de dos años para un curador por región, la iniciativa pretende catalizar el intercambio entre diferentes culturas a través de una exhibición, igualmente por región, que se presenta en distintas sedes con actividades educativas de carácter público. Las obras seleccionadas son adquiridas a través de UBS para la colección Guggenheim.

Responsable de América Latina, el curador Pablo León de la Barra (México, 1972) diseñó una exhibición que integra 47 obras de 37 autores nacidos en 12 países latinoamericanos, y tres creadores de Estados Unidos, Francia y Suecia. Constituida por seis artistas, la selección de México es muy cuestionable en la pluralidad que anuncia la Iniciativa, ya que con excepción de Mario García Torres, todas las firmas son promovidas por la Galería Kurimanzutto: Gabriel Orozco, Damián Ortega, Minerva Cuevas, Mariana Castillo y Carlos Amorales. Una preferencia curatorial que se incrementa en la muestra por la presencia de otros dos artistas de la misma galería, el colombiano Gabriel Sierra y el cubano Wilfredo Prieto. Una resonancia estético-comercial a la que, lamentablemente, también se suma el Museo Jumex al exhibir, en su plaza de acceso, la instalación de varias mesas para jugar ping-pong que, bajo el título de “Mañana es la Cuestión”, presenta Rirkrit Tiravanija; y al ofrecer en venta, exhibidos en las mesas de entrada a la librería, por lo menos 31 títulos de artistas de la misma galería.

Si bien el vínculo entre la creación artística  y el mercado –galerías, ferias, coleccionistas privados y corporativos, compradores esporádicos– es indispensable para la reproducción social del arte, la homologación de la promoción museística y los saberes legitimatorios con las tendencias y preferencias del comercio artístico global, ha derivado en una dinámica que resta credibilidad tanto a los museos como a la creación contemporánea. Si la Iniciativa Guggenheim UBS MAP pretende construir “un nuevo modelo histórico del arte que sea integrativo y contextual”, la exposición en el Museo Jumex, en lo que concierne a México, niega estos planteamientos.