Neutralizan a unos pero llegan otros…

Al igual que El Chapo –reaprehendido el viernes 8– y otros capos de la droga, el gobierno de Estados Unidos comparte la visión de que la captura de los líderes de las organizaciones criminales no afecta la dinámica del narcotráfico.

Esa divisa marcó la lucha antidrogas en Colombia en los ochenta y los noventa, y en México durante las últimas cuatro décadas, de acuerdo con un memorándum interno redactado en 2010 por personal de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP, por sus siglas inglesas) y consultado por Proceso.

Titulado La adaptación de organización del narcotráfico al contrabando de drogas por la frontera sudoccidental luego de perder miembros clave, el documento de sólo tres páginas asienta que la eliminación de integrantes clave de organizaciones narcotraficantes no tiene un impacto discernible en los flujos de droga a partir de las tasas de incautación.

Con el lema “Sin clasificar/sólo para uso oficial”, el memo indica que las operaciones de los cárteles parecen basarse en la duplicación de labores e integrantes que desempeñan tareas específicas para limitar el daño sufrido por la supresión de cualquier individuo.

Elaborado por el Equipo de la Frontera Sur de la Rama de Análisis e Inteligencia de la División de Inteligencia y Alerta Situacional de la Oficina de Inteligencia y Coordinación de Operaciones de la CBP, el texto sostiene:

“Sólo por el volumen bruto, las operaciones narcóticas requerirían más de una persona para coordinar y controlar el proceso. Aunque el arresto o muerte continuas de elementos clave del liderazgo de las agrupaciones pueden tener consecuencias a largo plazo en lo que al control y viabilidad de un cártel específico se refiere, no hay indicios de que impactará los flujos de droga totales en EU.”

Según la investigación, no hay un patrón perceptible que correlacione un decremento o un aumento en el decomiso de drogas derivado de la eliminación de miembros clave de las agrupaciones de narcotraficantes. Los analistas de la CBP detectaron que no variaron las tasas de decomiso cuando un miembro importante de los cárteles fue arrestado o asesinado.

El arresto de uno o dos individuos de un cártel no afecta significativamente los flujos del narco; la disponibilidad de drogas a causa de los ciclos agrícolas tuvo el mayor impacto y las menores tasas de apropiación se corresponden directamente con las fiestas religiosas mexicanas, asienta el memorándum.

La estrategia de seguridad del sexenio de Felipe Calderón, que continuó su sucesor Enrique Peña Nieto, puso énfasis en la neutralización de las bandas delincuenciales mediante la aprehensión o asesinato de los líderes de los cárteles.

En 2008, durante la gestión del panista Calderón, las agrupaciones criminales perdieron cabecillas, por lo cual la CBP buscó responder la interrogante de si esas detenciones o muertes afectaban el flujo de drogas.

La agencia utilizó información de decomisos del sistema de datos BorderStat de la dependencia para evaluar las estadísticas relacionadas con el arresto o muerte de 11 miembros clave de organizaciones narcotraficantes mexicanas.

Los datos fueron reunidos de enero de 2009 a enero del año siguiente para determinar si las detenciones o muertes de los capos tuvieron un impacto directo en el flujo de drogas hacia Estados Unidos.

Las autoridades estadunidenses estiman que el tráfico de mariguana procedente de México baja en los meses veraniegos a causa del final del ciclo de cosecha. Subsecuentemente, la única hierba disponible para el contrabando es el remanente de la cosecha del otoño del año previo.

Por lo general, una carga continua de drogas es traficada a lo largo de la frontera suroccidental en la medida en que ésta se halla disponible en México.

Según el artículo de Sean Penn publicado el sábado 9 en la revista estadunidense Rolling Stone, El Chapo comentó: “El día que yo no exista no va a mermar (el tráfico de estupefacientes)”.

Pese a ello la administración de Peña Nieto sigue jactándose de haber detenido o ultimado a 98 de 122 objetivos criminales prioritarios.

Aceite para la maquinaria

La CBP construyó dos gráficos para exponer los datos y las conclusiones. Por ejemplo, contrastó la captura del capo de Los Zetas Sigifredo Nájera Talamontes, El Canicón, el 23 de marzo de 2009 –quien falleció el 7 de septiembre último presuntamente de un ataque cardíaco en el penal de máxima seguridad de El Altiplano–, con los volúmenes confiscados ese mes.

El trasiego narcótico venía a la baja y así se mantuvo hasta abril de aquel año.

Las autoridades estadunidenses repitieron el ejercicio con la detención de Gregorio Sauceda Gamboa, El Caramuela, perteneciente también a Los Zetas, el 30 de abril de 2009. La tendencia creciente del flujo de drogas se mantuvo hasta junio de ese año, cuando entró en declive.

En el final del análisis, la agencia expuso resultados similares. Cuando Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, fue ejecutado por marinos el 16 de diciembre de 2009 en Cuernavaca, el contrabando de estupefacientes estaba a la alza y en las semanas posteriores empezó a mermar.

En esa curva descendente fue aprehendido Teodoro García Simental, El Teo, miembro del Cártel de Tijuana, el 12 de enero de 2010 en La Paz, Baja California Sur.

En su libro sobre la cocaína Zero, zero, zero, publicado en 2013 por Feltrinelli Editore, el periodista italiano Roberto Saviano sostiene que el sistema narcotraficante necesita el recambio de los dirigentes para mantener lubricada la maquinaria.

El documento de la CBP, por su parte, admite que hay vacíos de inteligencia sobre todo porque se desconoce la cantidad total de la droga traficada a lo largo de la frontera suroccidental y de la línea de sucesión operativa de las organizaciones narcotraficantes. l