La comunidad de migrantes jaliscienses en Chicago considera que el anuncio del inminente cierre de la Casa Jalisco en esa ciudad es una muestra más del desdén que el gobernador Aristóteles Sandoval les ha mostrado prácticamente desde que tomó posesión. Y consideran que los problemas de esa representación no son otros que los causados por las decisiones erráticas de la autoridad estatal.
La Casa Jalisco en Chicago es motivo de una disputa entre el mandatario priista Aristóteles Sandoval Díaz y los diputados locales del partido Movimiento Ciudadano (MC), que apoyan las aspiraciones del alcalde tapatío, Enrique Alfaro Ramírez, de competir por la gubernatura en 2018.
Sandoval Díaz anunció desde enero de 2014 la venta de aquella representación en Estados Unidos por falta de recursos económicos y la confirmó en los últimos días de diciembre pasado a través del Instituto de Fomento al Comercio Exterior del Estado de Jalisco (Jaltrade). A nombre del grupo parlamentario de MC, su coordinador Ismael del Toro Castro se opuso a la propuesta porque considera que el mandatario está malbaratando el inmueble.
A principios de este mes el titular de Jaltrade, Rubén Reséndiz Pérez, declaró a los medios de comunicación que dicha venta se concretaría en aproximadamente 1.5 millones dólares, aunque el costo total del inmueble en 2011 fue de 3.5 millones.
En marzo de 2014, Alfaro Ramírez y Salvador Caro Cabrera –actualmente su comisario de Seguridad Pública– realizaron una gira por los estados de California y Nevada para entrevistarse con clubes de migrantes jaliscienses. Durante sus reuniones, Alfaro recibió denuncias de corrupción en el programa 3×1, que está a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), y peticiones de que garantizara el voto desde el extranjero para la elección a gobernador.
En esa ocasión señaló que “el programa 3×1 se ha desvirtuado totalmente, es un programa agotado… Dirigentes de clubes de distintos municipios en estos estados nos hablaron de que el programa 3×1 está infestado de corrupción”, según consignó el portal de noticias por internet miradainformativa.com el 7 de marzo de aquel año.
Entonces Alfaro Ramírez presidía la Alianza Ciudadana y ya se le veía como el candidato natural de MC a la alcaldía de Guadalajara, la cual ganó en junio pasado con amplio margen: 51.9%, contra 23.9% de su más próximo rival, el priista y exfuncionario estatal Ricardo Villanueva Lomelí.
De hecho, varios analistas políticos han publicado que Alfaro Ramírez tiene muchas posibilidades de ganar la gubernatura del estado en 2018. De esa manera, Alfaro Ramírez retomaría la aspiración que no logró cristalizar en 2012, cuando fue vencido por Sandoval Díaz por cuatro puntos: 38.63% contra 34.2%.
Alfaro Ramírez volvió a Estados Unidos dos meses después, ya sin Caro Cabrera, y visitó a los clubes de migrantes en Chicago, los mismos que el mandatario jalisciense ha desdeñado al vender la Casa Jalisco en esa ciudad del estado de Illinois.
En vista de sus aspiraciones a la gubernatura, se entiende que el alcalde tapatío haya solicitado el apoyo de los migrantes. En ese contexto, la intención de vender Casa Jalisco en Chicago causó tensión política entre Sandoval Díaz y los diputados de MC, ya que el gobernador no puede deshacerse del inmueble sin autorización del Congreso local, que al corte de esta edición todavía no contaba con la correspondiente solicitud del Ejecutivo.
Inconformes
La Casa Jalisco se inauguró el 22 de febrero de 2011, durante el mandato del panista Emilio González Márquez. Desde entonces el gobierno estatal ha invertido en mantenimiento más de 47 millones de pesos.
En esa ocasión, la administración panista detalló en boletín de prensa los objetivos de la institución en Chicago, entre ellos fortalecer el acceso de la población migrante a los servicios gubernamentales, así como potenciar las relaciones en materia cultural y educativa.
“También desde aquí queremos hacer negocios que beneficien a México y a Estados Unidos; también aquí queremos vincular empresarios, también desde aquí queremos presentar proyectos”, dijo González Márquez.
Vía telefónica, jaliscienses que residen en Chicago comentan a Proceso Jalisco que la representación estatal ha padecido las pifias del gobierno de Sandoval Díaz, que nunca toma en cuenta sus propuestas. Michelle Chávez López, por ejemplo, señala que se nombró administrador del edificio a Dante Gómez, un guerrerense que no es incluyente con la comunidad de jaliscienses pese a que gana 81 mil 600 dólares por año, es decir cerca de 1 millón 305 mil 600 pesos.
Además, dice, la funcionaria Silvia Toledo percibe 54 mil dólares anuales (cerca de 72 mil pesos mensuales) y la asistente administrativa Lissete Sánchez gana 20 mil 794 dólares anuales (27 mil 725 pesos mensuales).
Chávez López, oriunda del municipio de Manzanilla de La Paz, llegó a Chicago en 1970 para aprender inglés como parte de sus estudios de comercio, pero decidió quedarse en la ciudad. En 2005 fue electa diputada de Illinois y actualmente trabaja en la Tesorería de ese estado.
La exdiputada se pregunta por qué si el gobierno de Michoacán puede mantener una casa en Chicago, el de Jalisco no. Afirma que el administrador del edificio le informó a la comunidad del inminente cierre porque ya no podía cubrirse el “dineral de gastos”.
Dice que en la casa se ofrecían trámites gubernamentales, pero solicitantes del programa 3×1 tuvieron que viajar a Jalisco. “A mucha gente se le negó; se daba el 3×1 pero con muchas dificultades… La gente se iba directamente a Jalisco para tratar de sacarlos allá, porque aquí valía puro sorbete, no ponían la atención necesaria”, precisa.
Chávez López prefiere no dar nombres de funcionarios, pero indica que la representación del gobierno estatal en Chicago sólo escucha a los migrantes que son empresarios o tienen dinero.
“Rentaban (la casa) para hacer eventos, para sacar fondos en diferentes clubes. La última reunión en que yo estuve la hizo el señor Dante Gómez. Dijo que se iba a estar rentando para hacer eventos y dar educación en cómputo, para tratar de ayudar a nuestra comunidad. A última hora, tampoco (se hizo esto). Y luego hacen posadas. Las hace Fedejal (Federación Jalisciense del Medio Oeste) pero ésta se compone de gente que se quiere poner ahí y no entra nadie más que quien ellos quieren.”
La exdiputada subraya que la presencia de Casa Jalisco en Chicago es un referente para todos los indocumentados que quieren regularizar su situación, y que hace dos semanas la policía estadunidense inició operativos para deportar a cientos de personas, algunas de las cuales han buscado refugio en iglesias.
Gobierno errático
Elvia Yolanda Torres Cosío, oriunda de Ameca, llegó a Chicago en 1997 para visitar a sus hijos y ya no regresó a México. Relata que en 2000 comenzó su activismo a favor de los migrantes, después de que uno de sus vástagos, sólo por ser mexicano, fue acusado de violar a una muchacha que ni siquiera había visto.
Dice que contrató a uno de los mejores de abogados de Chicago, quien logró la libertad de su hijo. Cuando pensaba volver a Jalisco, un senador le ofreció apoyo para obtener su residencia en Estados Unidos.
Torres Cosío relata que en la Casa Jalisco cursó un diplomado en orientación familiar auspiciado por el Sistema DIF y la Universidad de Guadalajara; después, otro en historia, que duró casi ocho meses, del cual el gobierno estatal no les ha enviado las constancias aun cuando cobró 500 dólares por persona.
“Casa Jalisco la dejaron como un elefante blanco, porque la visión de Jaltrade era solamente recuperar la inversión; claro que la podían recuperar si hubieran hecho las cosas como debe de ser, si se hubieran fijado en los migrantes que realmente valen la pena”, comenta.
Añade que al frente de la Casa Jalisco debió estar un migrante y no un enviado del gobierno estatal, pero las autoridades consideraron que entre la población de origen jalisciense en Chicago no había nadie capaz de dirigirla.
Sin embargo, menciona que ella fue consejera y coordinadora de la Comisión de Asuntos Políticos del Consejo Consultivo del Instituto de Mexicanos en el Exterior (CCIME), un prestigiado órgano que logró llevar a Illinois.
“De Illinois salió la doble nacionalidad, la licencia para conducir de las personas que no tienen documentos, y gracias a todo lo que hizo mi equipo con el cabildeo en el Senado y la Cámara de Diputados se logró una ley para credencializar a los connacionales”, recuerda.
Narra que hace seis u ocho meses el director de Casa Jalisco en Chicago convocó a la comunidad para informarles que el Instituto Jalisciense para Migrantes ya era un hecho. En diciembre del año pasado se enteró oficialmente de su existencia porque el secretario de Desarrollo e Integración Social, Miguel Castro Reynoso, lo anunció en los medios, pero el organismo público descentralizado comenzó a operar sin presupuesto.
Torres Cosío señala que ella planteó la idea de ese instituto en la reunión plenaria de la comisión de Asuntos Políticos del CCIME que se realizó en junio de 2014, en la ciudad de Querétaro, pero las autoridades no consultaron a ese organismo para poner en marcha el plan.
“Ya lo tenían cocinado. No hicieron reuniones ni un diagnóstico; lo hicieron el gobierno y unos académicos. ¿Entonces para qué estamos los migrantes? Los que estuvimos ahí no quisimos firmar nada ni tomarnos la foto y entregamos una carta a Dante Gómez. Desde entonces no hemos tenido ninguna información.”
En la celebración del Día del Jalisciense Ausente en La Barca, el 18 de diciembre pasado, los migrantes volvieron a sufrir otro desdén de la autoridad estatal: no fueron invitados y ella tuvo que solicitar que los incluyeran.
No obstante, por la premura con que fue invitada ella no pudo asistir. Sin embargo, en la red social de Facebook se dio cuenta de que los inconformes manifestaron su molestia con la coordinadora general de Atención a Jaliscienses en el Exterior, Mariana Márquez, quien no soportó las críticas y las borró de su cuenta.
Para variar, resalta, el gobernador Sandoval Díaz no asistió al festejo en el que supuestamente entregaría reconocimientos a migrantes.
“¿Dónde están los acercamientos?
–cuestiona–. El verdadero migrante tiene que venir aquí a hacer un diagnóstico de la comunidad, y lo voy a empezar a hacer. Me reeligieron consejera del CCIME y tengo un proyecto que se llama Mujer migrante, líder silenciosa, mujer grandiosa.
“Eso no quiere decir que va a ser solamente para las mujeres, me voy a enfocar en el estado de Jalisco, a las problemáticas de la mujer y la familia y qué va a pasar con todas las ramificaciones de aquí. ¿Está Jalisco preparado para un retorno masivo de migrantes? ¿Está preparado para hacer una educación binacional? ¿Está preparado en planes de salud para los migrantes?”
Para Torres Cosío, el colmo del desprecio de la administración de Sandoval Díaz hacia los migrantes jaliscienses ocurrió en 2014, durante un acto que encabezó en la Casa Jalisco de Chicago la esposa del gobernador, Lorena Jassibe Arriaga, a fin de recaudar fondos para el Centro de Atención para Niñas y Niños con Discapacidad Intelectual del DIF Jalisco “Cien Corazones”. Cada una de las más de 250 personas que acudieron pagó 100 dólares, pero nunca se les informó cómo se utilizó el dinero obtenido.
Abandono gubernamental
Según el titular de la Sedis, Castro Reynoso, con la venta de Casa Jalisco en Chicago se podría abrir una oficina en esa localidad y otra en San José, California (Milenio Jalisco, 1 de enero de 2016).
Para Fernando Fonseca, empresario jalisciense radicado en la segunda ciudad, es contradictorio que Sandoval Díaz pretenda instaurar nuevas oficinas, cuando en 2013 –poco después de tomar posesión– cerró las instalaciones de atención al migrante que había en Silicon Valley.
Las autoridades, dice, “no creyeron en el proyecto, no lo apoyaron, yo lo estuve financiando algunos meses y no vimos respuesta del gobierno; se tuvo que cerrar”. Añade que su financiamiento era de 100 mil dólares anuales, un presupuesto sumamente austero, si se le compara con el de la Casa Jalisco en Chicago.
Considera que el proyecto era rentable en corto y mediano plazos, pues los empresarios jaliscienses exhibían sus productos y el gobierno brindaba servicios gubernamentales a la población migrante, además de que era un centro de reunión.
Fonseca, oriundo de Tuxcueca, es consultor de negocios en San José. Dice que en su pueblo toda la gente emigra y él salió de México hace 26 años. Piensa que el cierre de las representaciones del gobierno jalisciense en algunas localidades estadunidenses se deben a intereses políticos.
De acuerdo con el diario Reporte Índigo del 3 de agosto pasado, el presupuesto de la Casa Jalisco en Chicago aumentó considerablemente en los últimos tres años, aun después de que el gobierno de Sandoval Díaz decidió vender el edificio: de 5 millones 783 mil 817 pesos en 2013 ascendió a más de 9 millones 371 mil pesos en 2014, es decir, 62% más.
En 2014 el gasto en nómina de ese inmueble casi se triplicó, pues de 1 millón 99 mil 444 pesos que ejerció en 2013, el siguiente año creció a 2 millones 968 mil 782 pesos, y hasta junio de 2015 había erogado más de 4 de millones 321 mil 172 pesos. l








