La inútil caza de “operadores financieros”

La detención de Elvis González, a quien la Policía Federal presentó como integrante del grupo criminal Los Cuinis y cuarto operador financiero del CJNG capturado en estos meses, podría quedarse en un anuncio triunfalista más. A juicio del investigador Gerardo de la Cruz, hasta ahora no hay indicios de que se haya dañado el poder económico y operativo de la organización criminal.

El anuncio oficial de la captura de Elvis González Valencia, el cuarto operador financiero del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) detenido en dos años, puede leerse de dos formas: nadie es indispensable o se están magnificando las aprehensiones, dice Gerardo de la Cruz Tovar, maestro en derecho de la Universidad Panamericana con especialidad en administración de justicia y seguridad pública.

Observa que tras el arresto no se informó públicamente que se haya restado poder económico al CJNG al confiscar sus bienes, ni se ha mencionado cuáles son las empresas mediante las cuales hace el blanqueo del dinero, entre otros datos.

El 30 de enero de 2014 el gobierno federal anunció que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) detuvo, en un operativo en la colonia Patria Universidad, en Zapopan, a Rubén Oseguera González, presunto operador financiero del mencionado cártel e hijo de su líder, Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho.

Oseguera González había sido aprehendido antes y liberado. En esa ocasión volvió a salir. Pero el 23 de junio de 2015 fue recapturado y se encuentra preso en el penal federal de Oaxaca.

El 28 de febrero de 2015, efectivos de la Marina, la Policía Federal (PF) y la Procuraduría General de la República (PGR) detuvieron en Puerto Vallarta a Abigaíl González Valencia, El Cuini, a quien también se presentó como operador financiero del CJNG.

No obstante, para el gobierno de Estados Unidos, González encabezaba el cártel de Los Cuinis, organización a la que atribuyó un poder económico superior al del Cártel de Sinaloa (Proceso 2006). Mientras las autoridades estadunidenses describen a Los Cuinis como un grupo “asociado” al CJNG, las mexicanas consideran que se trata de la misma organización.

Según la información oficial, con González cayeron cuatro de sus colaboradores: Gilberto Mendoza, Óscar Betancourt, la colombiana Laura Sánchez Ruiz y el venezolano Miguel José Leone Martínez. Les incautaron un kilo de cocaína, identificaciones falsas y una granada de fragmentación.

El pasado 4 de diciembre el comisionado general de la PF, Enrique Francisco Galindo Ceballos, anunció que en un operativo en Tlajomulco de Zúñiga sus fuerzas capturaron a Antonio Oseguera Cervantes, hermano del Mencho.

En conferencia de prensa, el funcionario puntualizó que Antonio Oseguera fungía como operador financiero del CJNG a las órdenes de su hermano. Se le dictó auto de formal prisión por los delitos de portación de arma de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y posesión de un kilo de metanfetamina con fines de distribución.

En su declaración preparatoria, Oseguera se defendió: “Es pura mentira lo que dicen. En primer lugar me dijeron que era un levantón y que me iba a llevar la chingada. Nunca me dejaron hablar. Me vendaron los ojos y empezaron a golpearme. Dijeron que tenían a mi familia, que si no les daba 5 millones de pesos me los iban a matar. Nunca se identificaron como que fueran de la ley. Sobre las armas, no traía ni siquiera una aguja; y me sembraron la droga”. (Proceso Jalisco 581.)

El último presunto operador financiero detenido es Elvis González Valencia, hermano de Abigail y cuñado del Mencho, quien el 2 de enero de este año fue baleado en un brazo cuando transitaba por una brecha que conduce al municipio de San Miguel el Alto.

De acuerdo con el titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Eduardo Almaguer Ramírez, Elvis González volvía de una fiesta en una camioneta con otras personas, pero se detuvo para hacer una “necesidad fisiológica”. En ese momento unos sujetos que iban en otro vehículo les dispararon. Elvis fue trasladado a un hospital privado.

El fiscal informó que el lesionado no pudo acreditar fehacientemente su identidad con las credenciales que mostró, por lo que se pidió la intervención de las autoridades federales para comenzar el proceso de identificación oficial.

“Al revisar y estar enterado el comisionado (estatal) y al iniciar un trabajo de inteligencia de revisión, presumimos que la identidad de esta persona no era la que acreditaba con sus identificaciones. Por lo tanto, al ser trasladado a este hospital (Real San José) se inició una custodia, primero para evitar que fuera nuevamente lesionado por quien lo había agredido, y segundo, para nosotros verificar cuál era su real identificación”, indicó Almaguer.

El domingo 3 se realizó el operativo de traslado aéreo de Elvis González desde el hospital hasta la Ciudad de México.

Nulo impacto

El maestro De la Cruz Tovar señala que suele magnificarse la detención de un criminal “con la finalidad de proyectar una imagen mejor hacia la población de lo que está haciendo la autoridad, de forma que capturan a una persona y dicen que es muy importante y con eso se da un golpe fuerte a la organización delictiva”.

Sin embargo, aclara: “Esto no siempre es cierto. Hemos visto que después de las capturas de estos tres o cuatro personajes que se han mencionado no se han logrado grandes aseguramientos, ni de cuentas ni de datos que permitan saber dónde están las empresas que se prestan para lavar el dinero. ¿En dónde está el dinero? No se asegura nada”.

Desde su punto de vista “no hay un resultado efectivo que verdaderamente impacte al grupo delictivo a consecuencia de esas detenciones. Lo que nos permite ver, no obstante la cercanía o los parentescos (uno de ellos es hijo y otros dos son cuñados de Nemesio Oseguera), es que en realidad no se golpea al grupo delictivo de una forma letal”.

Lo que sí es evidente en los últimos dos meses, dice, es el reacomodo de facciones en la organización delictiva mediante numerosas ejecuciones, sobre todo en la zona metropolitana de Guadalajara.

“Pero el funcionamiento del grupo delictivo –insiste– no se ha visto mermado, porque no se han dado esos golpes que van más allá del arresto de una persona: que junto con eso vinieran el aseguramiento de cuentas, de empresas y de dinero o mercancía. Esto no ocurre, aunque se detenga a gente aparentemente muy importante dentro de la organización.”

Por eso, comenta, los ciudadanos “nos quedamos a la mitad de lo que esperábamos con las detenciones que nos informa la autoridad”.

–Parece que la autoridad sólo detiene a familiares del Mencho para presionarlo, que cometa un error y se le capture –se le comenta al investigador.

–Ha ocurrido así con El Mayo Zambada y con El Chapo Guzmán porque es más fácil identificar a los cercanos por los apellidos que comparten, y darle seguimiento. Una vez que los localizan, están moviendo dinero del cual no pueden acreditar su legítima procedencia y se les puede fincar responsabilidades (…) Pero lo importante es no detener a quien comparta apellidos o vecindades, sino a los que hacen la labor operativa del grupo criminal.

–Antonio Oseguera aseguró en su interrogatorio que se cambió el nombre para evitar que lo relacionaran con su hermano, pues no comparte sus actividades delictivas.

–No necesariamente el hecho de que sean hijos, cuñados o hermanos los hace gente importante dentro del grupo delictivo. Es sencillo advertirlo porque vemos que su detención no tiene gran impacto.

El académico enfatiza que tras la captura de los presuntos operadores financieros del cártel no hubo reacciones comparables a las de ocasiones anteriores.

De acuerdo con un recuento del diario El Financiero (3 de mayo de 2015), durante los últimos cinco años se registraron en el estado alrededor de 300 narcobloqueos, algunos “tras la captura de líderes del CJNG. Así ocurrió en mayo de 2011, con la detención de Martín Beltrán Coronel, El Águila, sobrino de Nacho Coronel. Otros casos son el de Martín Arzola Ortega, El 53, capturado en julio de 2011; Erick Valencia Salazar, El 85, detenido en marzo de 2012 y Rubén Oseguera González, aprehendido en enero de 2014”.

La última reacción violenta del CJNG ocurrió el 1 de mayo de 2015, luego de que arrancó la Operación Jalisco, cuyo objetivo principal fue capturar al Mencho. La persecución dejó como saldo el derribo de un helicóptero militar Cougar matrícula 1009, 14 muertos, varios heridos, narcobloqueos e incendios a negocios y vehículos en 55 puntos de 32 municipios, incluida la zona metropolitana de Guadalajara (Proceso 2010).

En cuanto a la captura de Elvis González, De la Cruz Tovar opina que fue fortuita:

“Tenga responsabilidad o no, más allá de que sea alguien con quien se comparte los apellidos, la detención no se da como consecuencia de una investigación de la autoridad, sino porque González fue víctima de un atentado e ingresó a un hospital particular, y todos los hospitales del Sector Salud y privados tienen la obligación de informar a la autoridad cuando venga una persona con una lesión a consecuencia de un delito.”

Añade: “Cabe la posibilidad de que la persona o el grupo delictivo que atentó contra él (González) lo haya señalado para que lo detuvieran, porque no hay una investigación detrás de esto. Si hubiera sido detenido en función de labor policiaca, hubieran presentado una orden de aprehensión, lo que no ocurrió”.

Para el especialista, la autoridad federal debe “preocuparse más” de que las detenciones tengan fundamento legal: “Cada vez la constitución es más garantista, las instituciones deben cuidar las formalidades. Detenciones prolongadas e injustificadas están provocando la liberación de los detenidos y esa es una forma de generar impunidad”.  l