En el contexto de la administración gubernamental de las artes visuales, el 2015 fue un año tan interesante como decepcionante. Se inició, en el mes de febrero, con un severo y negativo informe de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) sobre el desempeño del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) –dependencia a cargo del Consejo– durante 2013.
Continuó, en el mes de mayo, con la irresponsable, discrecional e insignificante participación de México en la 56 edición de la Bienal de Venecia –promovida por la Coordinación Nacional de Artes Visuales del INBA.
Destacó, en el mes de junio, con la mediocre y excesivamente publicitada muestra Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos, en el Museo del Palacio de Bellas Artes.
Y terminó, en el mes de diciembre, no sólo con la transformación del Conaculta en una Secretaría de Cultura sino, también, con el nombramiento por parte del presidente Enrique Peña Nieto, de Rafael Tovar –presidente del Consejo de 1992 a 2000 y de 2013 a la fecha– como titular de la nueva dependencia. Un nombramiento discutible si se considera el informe de la ASF.
En la auditoría de desempeño correspondiente a la Fiscalización Superior de la cuenta pública 2013 que se publicó en febrero de 2015, en el informe sobre el Programa presupuestario E011 “Impulso al desarrollo de la cultura”, se detectaron, en Conaculta: deficiencias en las acciones y métodos de evaluación –indicadores y metas– de las actividades de promoción y difusión; falta de comprobación de resultados y gastos en 19 proyectos que recibieron donativos del Consejo; incumplimiento del artículo 27 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria; contradicciones en el crecimiento de la tasa de asistencia a eventos artísticos y culturales reportados, ya que el Consejo señaló un incremento de 28.9% más que en 2012 cuando la ASF verificó un aumento de sólo 11.2% .
Observando a su término el año 2015, la absurda saturación de público que se generó en las exposiciones de Leonardo da Vinci y la idea de la belleza, y la mencionada de Miguel Angel –ambas en el mismo museo, (Proceso 2029)–, parecen una respuesta de Conaculta a la auditoría 2013 y, por lo mismo, es indispensable que Tovar transparente los gastos de publicidad y defina la eficacia cultural que ocasionaron estas exposiciones.
Con respecto al INBA, se detectaron deficiencias tanto en sus mecanismos de control internos como en el diseño de metas e indicadores de evaluación para diversos rubros, entre ellos el costo-beneficio de las actividades de promoción y difusión de las artes. Considerando que entre las instancias auditadas se encuentra la Coordinación Nacional de Artes Visuales –mencionada como Artes Plásticas en la auditoría–, Cristina García Cepeda, titular del INBA, debe informar sobre el costo-beneficio de la participación de México en la Bienal de Venecia 2015.
En diciembre de 2012, al asumir su cargo como titular de Conaculta, Rafael Tovar descartó la creación de una Secretaría de Cultura y, en entrevista con Judith Amador (Proceso, 1885), señaló que una nueva estructura administrativa no resolvería, “como una varita mágica”, los problemas operativos de la dependencia. Si bien a finales de 2015 Tovar aceptó la varita, es conveniente recordar que la administración gubernamental de la cultura no es cuestión de magia, sino de gobernanza.








