El jueves 3 falleció la menor Jennifer, de 13 años, en una de las aulas de la secundaria 7 mixta de Guadalajara. Se presume que fue a causa del consumo de estupefacientes, un problema que, a decir del subdirector del plantel, José Luis Navarro, es generalizado en las escuelas de enseñanza media. En sus ediciones 559 y 572 Proceso Jalisco informó sobre la existencia de este mismo problema en la secundaria 10 mixta y la telesecundaria de Tlajomulco. El deceso de Jennifer muestra que las autoridades no han instrumentado medidas eficaces para combatir la venta y consumo de droga en las aulas.
En la secundaria 7 mixta, de la calle Ruiseñor 1481, colonia Morelos, la mayoría de los estudiantes lo sabían, pero las autoridades no hicieron caso del problema: el consumo de estupefacientes dentro de las aulas, hasta que se presentó la tragedia.
El jueves 3 falleció la alumna Jennifer Giovanna Ávila Bolaños, de segundo grado, turno vespertino. Sus compañeras dicen que estaba jugando futbol cuando sintió un dolor en el pecho y les pidió ayuda. La llevaron al salón, donde comenzó a agitarse. Le dieron agua y la recostaron para que se calmara. Pero las convulsiones aumentaban mientras ella vomitaba. Luego se desvaneció.
Sus compañeras pidieron auxilio. Acudieron a su profesor de educación física y a la trabajadora social del plantel, quienes le aplicaron los primeros auxilios. Jennifer ya no despertó.
Al día siguiente la enterraron. Al funeral de Jennifer asistieron sus familiares, cinco de sus compañeros de escuela y dos maestros que la conocieron.
Jennifer tenía 13 años y vivía en la casa de su abuela materna, Martina Bolaños Zamora, en la colonia Francisco I. Madero, al sur del municipio de Tlaquepaque. Sus familiares declinaron hablar sobre el deceso de Jennifer. “Eso no la traerá de regreso”, arguyeron.
Sólo comentaron que las autoridades no les entregaron el acta de defunción de Jennifer y que al parecer le habían detectado un “químico” en uno de sus pulmones, aunque, insistieron, no padecía ninguna enfermedad.
Entrevistado sobre el deceso de la menor, el coordinador de Educación Básica de la Secretaría de Educación de Jalisco (SEJ), Víctor Sandoval Aranda, dice que el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) aún no le entrega los resultados de histopatología de pulmón. Sólo sabe que, según el acta de defunción, la menor presentó un edema agudo pulmonar secundario “coadyuvado con una sustancia química a determinar”.
Con respecto al consumo de drogas entre estudiantes de secundaria, el funcionario sostiene que la SEJ no interviene en la prevención, pues eso compete al Consejo Estatal Contra las Adicciones en Jalisco (CECAJ) y la Secretaría de Salud.
“Como coordinador de Educación Básica, mi función es brindar un servicio atractivo de calidad y estar muy al pendiente de los servicios educativos que brinda la escuela. Pero cuando se presenta un tema de salud, nosotros recurrimos a las instancias que tienen la competencia para poder actuar”, comenta Sandoval Aranda.
Este semanario contactó a la encargada de Comunicación Social del IJCF, Marianela Manríquez Chávez, para preguntarle sobre la sustancia que produjo la muerte de Jennifer. Dijo que antes de responder tenía que consultarlo con su homóloga de la Fiscalía General del Estado.
Hace seis meses, a petición de un directivo de la secundaria 7 mixta, se realizó un operativo policiaco ante la presunción de que se estaba introduciendo mariguana al plantel. Los uniformados decomisaron 10 mochilas con estupefacientes.
El actual subdirector de la escuela, José Luis Navarro –quien llegó al cargo después de aquel operativo–, comenta que el consumo de drogas es generalizado en las escuelas de enseñanza media.
Cuenta que en la secundaria 34, donde impartía clases, unos alumnos graffitearon unas butacas. Y cuando él revisó las mochilas para buscar los marcadores, encontró mariguana.
El consumo de drogas es un problema social, dice, y corresponde a la sociedad resolverlo. Admite que revisar las mochilas de los alumnos no es la solución y además resulta riesgoso, pues la Comisión Estatal de Derechos Humanos puede inconformarse.
Muchos de los alumnos de la secundaria 7 mixta provienen de familias desintegradas; viven en colonias ubicadas en los límites de Guadalajara y Tlaquepaque, como el Cerro del Cuatro, Polanco, Morelos y Polanquito, donde los rezagos sociales son notorios.
Proceso Jalisco buscó al director de la secundaria 7 mixta, Alfredo Chavarría Velasco, para entrevistarlo. Nunca se presentó ni se comunicó con los reporteros.
Tras la muerte de Jennifer, el director de la Unidad de Protección Civil y Bomberos en Guadalajara, Felipe López Sahagún, habló de capacitar al personal de los planteles de educación básica en la prestación de primeros auxilios.
Recuerda que cuando ocupó el mismo cargo en Tlajomulco instrumentó un programa de capacitación en urgencias y contingencias.
López Sahagún comenta que le propondrá al presidente municipal, Enrique Alfaro Ramírez, la implementación del plan de emergencia escolar, el cual contempla primeros auxilios, combate de incendios, búsqueda y rescate, así como evacuación.
Polígonos de riesgo
Cada tres años, el CECAJ levanta la Encuesta Escolar sobre Adicciones Jalisco para saber cómo están funcionando los planteles y tomar las medidas pertinentes cuando se detecta algún problema relacionado con el consumo de drogas. Este año no se realizó por falta de recursos.
En 2012, la encuesta reveló que 39.3% de los jóvenes de entre 12 y 17 años era adicto a bebidas embriagantes, mientras que 6.4% declaró haber consumido mariguana, 1.6% algún tipo de droga ilegal y 0.8% cocaína.
Asimismo, mientras que en 2009 el consumo de tabaco era de 31.2%, tres años después se redujo a 22.4%. Sin embargo, en el caso del consumo de mariguana la cifra se elevó de 4.9% a 6.4% para 2012.
“Las drogas que se mantuvieron prácticamente sin cambio fueron las anfetaminas y la cocaína tuvo un leve descenso. Con respecto a los alucinógenos, no hubo cambios significativos y en el caso del crack –otra presentación de cocaína–, el descenso fue de 1.1 a 0.9”, según la encuesta de 2012.
Luis Javier Robles Arellano, coordinador del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones del CECAJ, comenta a Proceso Jalisco que este año no se levantó la encuesta por falta de fondos, que aportan los gobiernos federal y estatal, así como algunas instituciones privadas.
“La última encuesta (la de 2012) costó casi 5.5 millones de pesos. Como no había recursos suficientes, no se levantó. Si se hubiera hecho habría sido parcial, dice Robles.
–De esta bolsa compartida, ¿quiénes no dieron su recurso? –se le pregunta.
–No alcanzó a salir por parte del área del estado y el recurso del propio Consejo.
Sin embargo, es factible que la encuesta se levante en 2016, aunque el CECAJ también está a la espera de que el Instituto Nacional de Psiquiatría libere el estudio que realizó este 2015.
Según Robles Arellano, profesores de educación básica han detectado que el consumo de enervantes ilegales se incrementa en las zonas que el CECAJ denomina “polígonos de riesgo”.
“Los intentos por legalizar la mariguana no nos ayudan –dice–. Los jóvenes perciben que si se está proponiendo la legalización, entonces no es tan mala la yerba y eso obviamente incrementa el consumo.”
En 2011, el entonces diputado panista Héctor Álvarez Contreras –actual alcalde de Zapotlanejo por Movimiento Ciudadano– presentó datos de una encuesta realizada por la Brigada de Prevención de Adicciones, en coordinación con la SEJ y la asociación civil Grupo Poder Despertar en un lapso de 13 meses.
Álvarez Contreras expuso que alrededor de 52 mil de los 375 mil alumnos de secundaria –casi 14% de la población estudiantil de ese nivel en Jalisco– consumían algún tipo de droga.
Según ese estudio, en secundarias de la entidad se consumen 34 tipos de sustancias que incluyen alcohol, mariguana, cocaína, heroína, toncho, éxtasis, metanfetaminas, LSD y simple “jarabe para la tos” en Guadalajara y Tlaquepaque. Álvarez Contreras declaró que el CECAJ no cumplía con su función de prevenir las adicciones.
Quejas desatendidas
En su edición 559, Proceso Jalisco publicó un reportaje en el que algunos profesores aseguraban que la subdirectora de la secundaria 10 mixta, Aranzazu Souza Bermejo, permitía la venta y consumo de droga en ese plantel.
Sandra Margarita Tapia Guillén, maestra de segundo B turno matutino y con 11 años de carrera magisterial, declaró que Souza Bermejo descalificaba a los profesores que protestaban por la venta de estupefacientes.
Semanas después, en su edición 572, este semanario publicó un reportaje sobre la telesecundaria Manuel Sandoval Vallarta, ubicada en la unidad Paseo de Las Aves, colonia Jardines de San Sebastián, municipio de Tlajomulco, donde los padres de familia detectaron la presencia de narcomenudistas que ofrecían estupefacientes a los alumnos.
La madre de uno de los alumnos relató incluso que vio cuando un estudiante de tercer grado se acercó al alambrado con uno de los narcomenudistas, quien le ofreció droga.
Dijo que llamó a la Policía Municipal pero los uniformados nunca aparecieron. “Los llamamos en dos ocasiones y nos dijeron que ya habían mandado dos patrullas; no llegaron y los vándalos que venden drogas, que son entre tres y cinco muchachos, siguieron paseándose afuera del alambrado, por el lado del canal”.
Luego de la denuncia hecha por este semanario, el ayuntamiento de Tlajomulco realizó un operativo en la zona y detuvo a uno de los distribuidores. l








