Señor director:
Le pido encarecidamente su apoyo para publicar la siguiente carta, dirigida a la titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Lorena Martínez Rodríguez.
Licenciada Martínez: Permítame señalarle que, para mí, la Profeco es lenta, débil y decepcionante.
Lenta, porque al presentar una denuncia por un detalle, tardan meses para realizar la verificación, y terminan haciéndola general, además de que las multas que imponen se ejecutan en por lo menos 45 días hábiles. Asimismo, al presentar una queja en la delegación Centro, hoy no dan cita, sino ¡hasta abril de 2016!
Débil, porque el proveedor se puede negar a recibir notificaciones y no presentarse a audiencias. Es más, por ejemplo, gaseras y gasolinerías prefieren que los multen y se niegan a la verificación. La facultad conciliadora de Profeco depende de que al proveedor se le dé la gana conciliar. La Profeco arguye que como es “autoridad administrativa conciliadora”, no puede obligar a nadie, que eso sólo corresponde a un juez. ¡Valiente “autoridad”!
Decepcionante, porque si detecta incumplimiento, únicamente pone sellos de suspensión y el proveedor sigue operando como si nada. Si la conciliación falla, se “dejan a salvo los derechos del consumidor”, o lo que es igual, éste pierde su dinero porque si opta por la vía legal tendría que pagar un abogado que le costaría más que lo reclamado.
Así, con esta Profeco da lo mismo comprar al comercio ambulante que a los “establecidos”. En ambos casos el consumidor está indefenso.
Atentamente
Juan Carlos Sabino López
(Denuncia 0158463-2015//Queja PFC.ECA.B.3/001635-2015)








