Señor director:
Permítame señalar que el enorme mercado de adictos existente sólo cambiaría de propietario con la legalización de la mariguana.
Sus dueños ya no serían criminales perseguidos por el Ejército y la DEA, sino empresarios-políticos que se beneficiarán de esa enorme fuente de riqueza: los adictos.
Lo que necesitamos es una política gubernamental eficiente que ya no se gaste nuestros impuestos en inútiles operativos de seguridad y que los aplique en servicios de salud ofreciendo atención gratuita a los adictos, instalando centros de recuperación para quienes decidan liberarse de su adicción, así como centros de consumo controlado para los que deseen seguir dependiendo de esas sustancias. Tales establecimientos serían accesibles exclusivamente a quienes se identifiquen con su credencial de adicto para obtener dosis gratuitas que no podrán extraer de los mismos.
Esta nueva estrategia formal tendría, entre otros, los siguientes efectos sociales benéficos:
1. La atención gubernamental gratuita anularía el mercado ilegal, eliminando esa enorme fuente de riqueza del crimen organizado.
2. La adicción ya no representaría un problema político ni un riesgo social, debido al control de consumos, reacciones y consecuencias individuales, ya que los adictos serían atendidos por los servicios estatales de salud, que alimentarían una base de datos con la información acerca de quién, cuánto, qué y dónde se consume. Dicha información sería utilizable para análisis, diagnósticos, diseño de escenarios y proyectos científicos sociales.
3. Ya no habría inducción al consumo en las escuelas, puesto que la adicción de niños y adolescentes sería negocio imposible para los narcos.
4. Policías, marinos y soldados retornarían a sus funciones institucionales, recuperándose el ambiente de confianza y seguridad social. (Carta resumida.)
Atentamente
Francisco de Jesús Pérez H.








