Señor director:
Permítame manifestar públicamente mi descontento con la Clínica Periférica ubicada en la colonia Cimatario de Querétaro, Qro., por su falta de profesionalismo y de experiencia, aun cuando el IMSS declaró a este tipo de centros médicos ganadores de la licitación de hemodiálisis subrogada.
El sábado 17 de octubre asistí a mi sesión a las 18:45 horas (mi límite de llegada era a las 19:30), pero la recepcionista de la planta alta me dijo que ya no había tiempo de atenderme, a lo cual respondí que yo no puedo quedarme sin mi hemodiálisis. Finalmente me anunció que me conectarían sólo el tiempo complementario, que representa unas dos horas de mi tratamiento, aunque esto afecta mi salud y pone en riesgo mi vida debido a que así no me desintoxico por completo.
Asimismo, a la hora de conectarme dos enfermeros se pusieron a discutir enfrente de mí en torno a quién me conectaría, hasta que yo me desesperé y les dije: “¡Si quieren me conecto yo!”.
En el acto, una de las enfermeras inició el procedimiento, y no obstante la necesidad de una higiene profunda para prevenir infecciones, en ningún momento se lavó las manos y únicamente se puso gel antibacterial.
Cuando la máquina realizaba el proceso de limpiado, mi presión estaba muy elevada, pues el aparato pitaba cada vez que se me tomaban los signos. A su vez, una enfermera apretaba un botón para que dejara de sonar pero no hacia ninguna modificación o anotación sobre la presión alta.
Posteriormente el doctor de la planta alta me preguntó cómo me sentía… Le manifesté que estaba preocupada por mi presión tan alta (170/120). A lo que sólo dijo: “Bueno…”.
Luego le pregunté si en la clínica iban a vender el medicamento Cardispán. “¿Qué es el Cardispán?”, me interrogó, y le expliqué que era Levocarnitina. “Y eso ¿qué es?”, prosiguió, y le informé que es un complemento para los músculos que mejora el rendimiento físico y ayuda al corazón.
Más tarde le consulté: “¿Van a vender Nepro?”, a lo que él repreguntó: “¿Qué es el Nepro?”. Al ver mi cara de sorpresa dijo: “Es que soy ginecólogo…”. Por mi parte, le indiqué que ese medicamento es como el Ensure, pero para pacientes nefrópatas… Y por último, al inquirirle si iban a dejarnos usar los “tegos”, otra vez prorrumpió: “¿Qué son los tegos?…”. No lo podía creer. Era un supuesto doctor que no tenía noción de lo que es la hemodiálisis. Pese a ello le señalé que son unos tapones que permiten al paciente no ponerse parche y le dan más libertad… A lo que replicó: “Es que mi cuñado es el dueño de la clínica, así que le voy a pasar el dato, para que vendamos también eso”. Por lo que veo, esto es un negocio redondo…
Igualmente, observé que una de las enfermeras se puso a mostrarle a otra objetos de bisutería sobre la mesa de curación, y nunca la limpiaron, aparte de que no se lavan las manos, no limpian los carritos de curación y la clínica tiene polvo en todos lados.
Si lo expuesto fuera poco, el jueves 22 de octubre llegué a las 7:20 a la clínica y ya no me autorizaron la conexión, por lo que tuve que recurrir a la clínica anterior y pagar de mi bolsa la atención.
Por todo lo descrito, solicito al IMSS enviarme a otra clínica donde sí conozcan lo que están haciendo. En el centro al que asisto no cuentan con los procedimientos estandaizados según la norma de calidad de las clínicas de hemodiálisis. En consecuencia, me niego rotundamente a continuar mi tratamiento allí, ya que temo por mi salud y mi vida. Y si algo llega a pasarme por el mal manejo de mi condición, responsabilizo a la clínica y al propio IMSS, ya que fue éste el que decidió que aquélla sí reunía las características necesarias y que tenía personal preparado para el tratamiento.
(Carta resumida.)
Atentamente
Licenciada Yazmín Góngora Selem
Número de Afiliación: 141287098711F87
Santiago de Querétaro, Qro.
Celular: 045/442/3608223








