El realizador egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica, David Pablos, vive una situación singular: Sus películas están viéndose simultáneamente. Son Las elegidas y La vida después. La primera, sobre la trata de blancas en Tlaxcala basada en una novela de Jorge Volpi, está en la Muestra de Cine de la Cineteca; y la segunda, con varios premios internacionales, alcanzó ya la cartelera.
LOS CABOS, BCS.- Las elegidas (2015), la única película de habla hispana en la sección Una Cierta Mirada del pasado Festival de Cannes, está recorriendo el país en festivales y forma parte de la 59 Muestra Internacional de Cine, mientras que otra de sus cintas, La vida después (2013), se encuentra en cartelera.
El director es David Pablos, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC).
Al realizador se le pregunta, primero, sobre el tema de Las elegidas, la trata de adolescentes y el negocio de la prostitución, que genera fuertes discusiones en los festivales donde se presenta (como sucedió en la 4 edición del Internacional de Cine de esta ciudad, efectuada del 11 al 15 de noviembre) y, segundo, que se haya estrenado al mismo tiempo La vida después, que obtuvo varios premios mundiales como el de la Federación Internacional de Críticos de Cine y Prensa (FIPRESCI) en el Festival Pacific Merdian de 2014 en Vladivostock.
Rusia. Responde sobre esto:
“Fue algo circunstancial, no planeado”.
Y es que para él es positivo que ambos largometrajes se vean simultáneamente:
“Una película resuena en la otra. Mucha gente me comentó que fue a ver La vida después y por eso luego vio Las elegidas, y otras personas dicen que acudieron a ver Las elegidas y por eso fueron a la proyección de La vida después. De alguna manera tuvieron repercusión la una en la otra. Sin duda, es más fuerte Las elegidas, el tópico ha dado mucho de qué hablar.”
Si bien señala que aunque La vida después la siente muy lejana, la quiere mucho:
“Fue mi ópera prima y estoy muy orgulloso de ella, supongo que eso es normal, pero hoy día hubiera hecho algo distinto con ese mismo material sobre la herencia de costumbres y la búsqueda de las raíces. Hubiera contado la historia de otra manera.”
Narra la historia de dos hermanos, Samuel (Américo Hollander) y Rodrigo (Rodrigo Azuela), que se ven obligados a comenzar un viaje en busca de su madre (María Renée Prudencio), quien ha desaparecido de manera súbita. La insólita situación los obliga a romper con la tranquilidad de sus vidas, pero la relación entre los dos se vuelve tensa conforme viajan por el paisaje desértico donde seguirán pistas basadas en su infancia.
Un tema fuerte
Con Las elegidas, Pablos confiesa que está feliz. Informa que se exhibirá en más festivales, y su estreno comercial se ha planeado para febrero próximo.
La idea original de la segunda cinta fue del escritor mexicano Jorge Volpi (Proceso, 2011), quien más tarde publicó una novela homónima. El productor Pablo Cruz, de Canana, después de conocer el relato del autor de la llamada generación del Crack, decidió que podría ser un buen largometraje y contrató a David Pablos para que trabajara con el novelista. Pablos rememora:
“Cruz vio mi cortometraje Canción de los niños muertos, con el cual me titulé en el CCC, y desde entonces dijo que quería trabajar conmigo. Tuvimos una junta, donde me pidió que revisara el guión de Volpi. Lo leí y me interesó mucho el tema, mas no la forma que tenía el guión.
“Entonces, me presentó a Volpi e hicimos muy buena química, nos entendimos muy bien de inmediato y decidimos los dos trabajar mucho en el guión. Y se generó una amistad. Laboramos un par de meses y llagamos a un segundo borrador de guión. Después me fui a vivir a Nueva York una temporada, y Volpi se fue a Italia. Y cuando retomé el proyecto me di cuenta de que cada vez más y más me alejaba de lo que era esa historia original. Así que le dije a Cruz que debía escribir desde cero y le conté una premisa básica de lo que es ahora Las elegidas, y me dijo: ‘Me encanta, hazlo’.”
–Es un tópico fuerte el problema de la trata de jóvenes, ¿cómo surgió ese estilo de contar la historia?
–La novela es mucho más ambiciosa, es una historia que sucede en un periodo de veinte años más o menos, en tres tiempos distintos, y no es cronológica. La novela y el guión de Volpi me gustan mucho, pero son bastante explícitos y bastante gráficos también. Lo que me pasó es que mientras más y más investigaba sobre este tema, era más doloroso, y pensé que no podía ser tan explícita y gráfica mi historia. Ya es suficientemente horrible lo que pasa en el mundo como para darle al espectador un relato sobre la trata de personas y la prostitución tan gráfico. No es ya necesario.
“Además, quería que mis personajes fueran adolescentes, porque si algo me impactó de esa situación es que a las chicas las raptan desde los trece años de edad, y los padrotes, que empiezan a seducir a las chicas, son de catorce.”
–Al filmar Las elegidas, ¿qué le gustó?
–La filmé en Tijuana con no actores. Fue importante el haber rodado antes un largometraje, porque con Las elegidas llegué con mayor claridad y sobre todo me sentí con libertad de poder tomar decisiones que son arriesgadas. En este proyecto hubo muchos retos, muchos riesgos, y fue muy importante para mí asumirlos. El trabajo con los actores y actrices fue muy profundo, no sólo se generó un cariño muy grande, también fue una experiencia de vida. Los actores adquirieron seguridad. Aprendieron cosas que no tienen que ver con el cine, y mi proceso estuvo muy ligado al de ellos.
–¿Fue complicado llegar a toda esa transformación de los actores para crear los personajes?
–Hubo retos evidentemente, pero no fue difícil, yo sabía que cada uno de ellos tenía algo por lo cual funcionaba cada personaje. A cada uno les entregué una biografía de su personaje. Primero la leían para sí mismos, luego en voz alta para el grupo. Al final el proceso fue igual: enseñarles a ser un equipo, a escuchar, a que no pasaba nada si mostraban sus sentimientos, si gritaban y si mostraban energía y carácter.
Aquí, la relación de Ulises y Sofía, dos adolescentes enamorados, se tensa cuando el padre del chico lo obliga a prostituir a muchachas jóvenes. Sofía se convierte en su primera víctima y, para sacarla de allí, Ulises tendrá que reemplazarla por otra chica, cayendo trágicamente en la red del negocio familiar.
–Volpi se basó en los casos de familias en Tlaxcala que se dedican a la trata de mujeres, ¿qué le produce eso?
–Me horroriza la situación, me indigna, no creo que pueda decir otra cosa.
–¿Qué opina de la situación de la mujer?
–Todo va de la mano: la trata, los feminicidios, incluso la manera en que presentan a la mujer en televisión y en publicidad, y cómo se ve a la mujer en la sociedad. Son situaciones que se tienen que trabajar, eso va desde la casa, desde la familia.
La reacción que ha visto en todas las proyecciones de la película es, a decir suyo, generalmente la misma:
“¡La gente queda en shock, se impacta, se entristece, se indigna, se enoja, ¡todo al mismo tiempo! También conmueve como trabajo, como obra de arte. En México se siente mucho más a flor de piel, toca fibras muy sensibles porque estamos expuestos a estas noticias sobre feminicidos y violencia de género, bueno, de la violencia en general. Creo que estamos tan saturados de eso, entonces la cinta llega a otro nivel.”
Pablos manifiesta que con Las elegidas ha obtenido mucho aprendizaje:
“Por ejemplo, ahora es distinta mi manera de entender las historias. Aprendí mucho de guiones creando este largometraje. La forma de contar las historias se va depurando y siento que cada vez más estoy llegando a ese punto al que quiero llegar.
–A cuál punto?
–A ese, a una manera de contar historias. No podría decirlo claramente, es muy abstracto, es algo que simplemente se plasma en la pantalla, de cómo acercarse a los personajes, cómo se va soltando la información, cómo vas picando al espectador.
Termina con júbilo la charla:
“Estoy contento por todo lo que se ha suscitado y ha resultado con las dos películas.”








