“El señor de los cielos”

Realización de Argos para Telemundo y Caracol Televisión, la telenovela El señor de los cielos conjunta melodrama con thriller, sólo que ahora el marco de la fábula amorosa, de los conflictos de familia, del romance, es el del trasiego de estupefacientes: de Colombia a México a Estados Unidos.

El relato policiaco abarca a periodistas, políticos, militares, funcionarios menores, autoridades penitenciarias, así como a los organismos antinarcóticos  de las tres naciones.

Héroe masculino, a diferencia de los relatos televisivos clásicos, el personaje de esta telenovela despierta pasiones, varias mujeres giran en torno a su figura galana. El sujeto es mentiroso, cruel, traidor, pero hábil para hacer negocios engañando a sus competidores. El prototipo del macho al que le componen corridos. A este rudo lo apadrina un cursi, el militar designado para detenerlo. Lo protege pasándole información indispensable o volteando para otro lado cuando hace de las suyas sin consulta previa.

El antagonista es también hombre, reverso del héroe: leal, recto. Un policía –encargado especial– nombrado por el Presidente (ficticio) para perseguir a los narcotraficantes. Su pareja es una periodista honesta. Le ayuda proporcionándole datos. Se ven solos en medio de una maraña de corruptos. Supuestamente en su bando se encuentran también agentes de la DEA y algunos policías colombianos incorruptibles.

Refleja la realidad el relato en las escapadas de la cárcel aludiendo al Chapo Guzmán, al propio Señor de los cielos en su cirugía plástica que lo mató, en el ambiente de violencia que disfrutan y van sembrando a su alrededor.  También se sugiere el vínculo entre narcos, jueces y autoridades.  Aunque la mayor parte es inventada. Con nombre y apellido se menciona a los muertos, no a los vivos.

Esta vez Argos se repite en la escenificación de las balaceras. Personas encapuchadas armadas con ametralladoras rocían plomo mientras los protagonistas escapan incólumes una y otra vez. Cada dos o tres episodios nos recetan un cuadro de tortura tan crudo que produce nauseas. Fotogramas gratuitos de un terror vuelto espectáculo. ¿Normalizar la violencia, la muerte, el dolor humano?

Las novelas rosa hicieron del interior sus escenarios favoritos. Las del narcotráfico se sitúan en ranchos, el campo, la montaña o los tugurios urbanos, prostíbulos y antros. En todos estos lugares las mujeres son objetos, cuerpos sin voluntad, sin derechos. El trato que reciben es inhumano; no existe una sola que proteste o se rebele. Únicamente hay consideraciones con la esposa, la madre o la suegra.

En tanto superproducción, El señor de los cielos se beneficia de aviones, hoteles de lujo, ranchos inmensos. Los personajes viajarán de Sinaloa a Houston, a Cali, al Distrito Federal. Con el fin de darle algo de verosimilitud, los actores provienen de México, de Colombia y de Estados Unidos.