El terror en la web

En el decimosegundo número de su revista Dabiq, titulado “Solamente el terror”, el Estado Islámico (EI) se felicitó por el “éxito” de los ataques contra la población civil que sacudieron la capital francesa la noche del viernes 13.

“Los ocho caballeros pusieron a París de rodillas, después de años de arrogancia de Francia ante el Islam (…) Y la venganza se ejerció sobre los que se pensaron a salvo en las cabinas de sus aviones”, planteó la revista en su editorial, el miércoles 18.

Dabiq, redactada en inglés y fácil de descargar en línea, forma parte del arsenal propagandístico de EI en internet para difundir su ideología, atraer a los musulmanes a su yihad global e insuflar el terror.

Con base en profecías inventadas hace siglos –el renacimiento de un califato regido por las leyes de Alá, que “derrotará a Roma”– y fragmentos del Corán colocados a su conveniencia, Dabiq intenta demostrar en su discurso belicoso que el triunfo del EI sobre sus innumerables adversarios es ineluctable, pues es el desenlace de un destino divino.

“El día llegará en el que el musulmán caminará en todas partes como maestro, con honor y reverencia, con su cabeza en alto y su dignidad preservada, y cualquier mano que intente hacerle daño será cortada (…) El Califato se vengará de todas las agresiones contra su religión y su gente, tarde o temprano. ¿Cuándo se darán cuenta que el Estado Islámico está aquí para durar?”, amenaza la revista.

Además de aplaudir a los suicidas que cometieron la peor matanza de la historia reciente de Francia, Dabiq publicó una foto de la supuesta bomba –una lata de refresco y un detonador casero– que el EI detonó en un avión comercial ruso mientras éste sobrevolaba el Sinaí, el pasado 31 de octubre.

“Castigo divino”

Para entender la retórica del grupo terrorista, es interesante observar su forma de justificar los atentados contra Francia y Rusia: si bien evoca motivos geopolíticos –“en venganza por los ataques aéreos”–, también cita fragmentos del Corán para calificar las acciones terroristas como un “castigo divino”.

Así, en su editorial Dabiq publica lo que se anuncia como un extracto del libro sagrado del Islam: “Creyeron que sus fortalezas los protegerían de Alá, pero Alá llegó sobre ellos desde donde no lo esperaban y liberó terror en sus corazones”.

Las siguientes 64 páginas adoptan el mismo tono –una mezcla de política y religión– en temas tan diversos como relaciones internacionales, relatos triunfalistas de batallas y atentados suicidas, entrevistas y biografías de yihadistas –o apología de los “mártires”–, doctrina del Islam radical, así como recuentos seudohistóricos sobre la aparición del EI.

En su visión binaria del mundo –el Islam contra los infieles– Dabiq se lanza con furia contra los enemigos del EI, entre quienes destacan las demás corrientes islámicas –chiita, alauita o sunita moderada, entre otros–, los grupos “apóstatas” como Al Qaeda, Occidente y sus “cruzados”, la democracia –“religión pagana”–, el nacionalismo, los derechos humanos o la Dunyá –el mundo material–. No disimula las aspiraciones genocidas que tiene EI respecto a ellos.

A través de su doctrina, el grupo transmite su ideología totalitaria. En el texto “Consejo a los muyahidines: Escuchar y obedecer”, por ejemplo, Dabiq refiere batallas que libró Mahoma en el siglo VII para aseverar que los combatientes del EI están obligados a adoptar una sumisión absoluta a sus líderes y les prohíbe cuestionar cualquier orden.

En otro amplio texto –“Dos, tres o cuatro”–, enumera con tono profesoral las líneas del Corán que justifican la poligamia y explica a las mujeres que “es normal que se sientan celosas” pero “cuando su esposo quiere casarse con otra mujer, no es obligatorio para él consultarla ni buscar su permiso ni intentar calmarla”.

En un ensayo con tono político-religioso y una entrevista a un combatiente somalí que abrazó la causa del califato, la revista repudia a Al Qaeda y sus “ramas”, así como a “otros partidos apóstatas”. Los acusa de no aplicar un Islam puro e incluso de “participar en la religión de la democracia”. La única ley aplicable para los fanáticos del EI es la Sharia, la ley coránica; consideran que un gobierno regido por humanos es una abominación.

En la revista, el EI llama a sus opositores sunitas a deponer las armas, arrepentirse y afiliarse a la organización para salvar “sus vidas y sus pertenencias”. De no ser así, “sepan que no hacemos diferencia y que nuestra regla contra ustedes, después de dominarlos, es única: una bala que les destruya la cara o un cuchillo afilado en el cuello”, amenaza.

Cinco insertos en la página web de la revista presentan las listas de los “mejores videos” que el EI publicó recientemente en internet, los cuales tienen una amplia difusión en las redes sociales. Prácticamente todos consisten en relatos de guerra: “La cosecha de los soldados”, “El combate apenas empezó”, “Los destructores de truenos”, entre otros.

El camino a seguir

Varios artículos destinados a los musulmanes extranjeros fustigan el modelo de vida “hereje” del mundo occidental y ensalzan las condiciones de vida en el “califato” para convencer a los indecisos de unirse al radicalismo del EI.

Así, un artículo firmado por Abul-Harith Ath-Thaghri relata cómo el malestar que sintió durante toda su vida en Occidente lo empujó a salir de Europa rumbo a Siria a fines de la década pasada, antes de que estallara la revolución en este país. Narra cómo se acercó a grupos islamistas moderados –a los que repudió– y finalmente se afilió con felicidad al EI.

El texto asevera que los “verdaderos musulmanes” siempre serán “extraños” en el mundo de los “cruzados cristianos y liberales” de Occidente, a los que califica como “fornicadores y sodomitas”, “borrachos y drogadictos” u obsesionados por el mundo material.

Otro artículo señala que el sistema escolar occidental es responsable de que los padres musulmanes “pierdan a sus hijos”, pues les enseña conceptos como el nacionalismo o la bandera en lugar de amar a Alá, pero también porque los alienta a “tolerar y respetar otras religiones” o “tolerar sodomitas” y todas “las perversiones sociales”.

Según Dabiq la “metodología científica” que se enseña en Occidente es en realidad un “patio trasero para cuestionar la existencia de Alá”, y pregunta finalmente: “¿Cómo unos padres pueden tirar a sus niños de manera voluntaria en el fuego de un sistema escolar infiel?”

Asevera que, por el contrario, en el territorio controlado por el EI “uno puede educar a sus niños fuera del sistema escolar de los infieles sin miedo a que los servicios sociales los secuestren”.

En una de las fotos que ilustra el artículo se ve a seis niños sentados en círculo, con “cuernos de chivo” en sus rodillas. Están vestidos con trajes de faena y traen gorros negros. Leen el Corán.

Otros dos artículos hacen la apología de dos combatientes extranjeros –un alemán y un esrilanqués– que abandonaron sus vidas anteriores, participaron en la guerra civil de Siria y fallecieron durante bombardeos.

En el último número de Dabiq, un artículo trata de demostrar, con base en extractos de la prensa occidental, que el EI es “un país que está aquí para permanecer” y al que los gobiernos occidentales no podrán derrotar.

Su autor es John Cantlie, el fotorreportero y corresponsal de guerra británico al que combatientes del EI capturaron en noviembre de 2012 junto con el periodista estadunidense James Foley, quien murió degollado en agosto pasado.

Sin embargo, el EI no reservó el mismo destino para Cantlie: lo “emplea” ahora como periodista. Así, además de sus textos en Dabiq, Cantlie apareció en varios “reportajes” –obviamente realizados a pedido de sus secuestradores– en los que enseña las excelentes condiciones de vida en las ciudades ocupadas por el grupo yihadista.

En la última página del número 12 de Dabiq, el EI exhibe fotografías de dos rehenes –un consultor chino y un universitario noruego– a quienes asesinó. l