El documental de estreno Lo que reina en las sombras gira en torno a tópicos recurrentes de nuestra sangrienta realidad cotidiana: muertes forzadas y traficantes en el marco de la relación conflictiva entre México y Estados Unidos. Su joven director Bernardo Ruiz los aborda sin amarillismo, incluyendo testimonios sobre desapariciones para mostrarle a los estadunidenses el papel que juegan como máximos consumidores de droga en esta guerra binacional.
Bernardo Ruiz está consciente: en México abundan los documentales sobre el narcotráfico y la violencia.
Sin embargo, se arriesgó a crear uno más, Lo que reina en las sombras, “porque no hay nada claro ni nada resuelto con respecto a estos problemas nacionales”, justifica el cineasta a manera de denuncia.
Con este filme, que se proyecta ya en salas del Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey y Toluca, resalta en entrevista, intenta “generar un diálogo” entre nuestro país y Estados Unidos:
“Vemos la responsabilidad tan grande que tienen los E.U. en este conflicto por ser el mayor consumidor de drogas, y así lo reconoce el agente federal estadunidense entrevistado para el documental”.
“Creo que nos merecemos una conversación más profunda e inteligente; pero también la cinta pretende ayudarnos a analizar la grave situación del narcotráfico a través de tres personajes en los que me centré: de México, la hermana Consuelo Morales, y dos estadunidenses, el policía Óscar Halgesieb y el extraficante Don Henry Ford yúnior.”
Lo que reina en las sombras estrenará el 20 de este mes en La Unión Americana para luego ir al International Documentary Film Festival de Ámsterdam, Holanda.
Se destaca la desaparición forzada a través de tres voces: la de Morales, una monja activista de Monterrey; la de Ford, quien traficaba droga proveniente de México en los años ochenta, y la de Halgesieb, un policía federal de la frontera gringa que se ha infiltrado de incógnito con el crimen organizado para detener delincuentes. Cada cual cuenta cómo México se ha transformado en los últimos años y hoy sufre las consecuencias.
En 2012, Ruiz realizó el documental Reportero sobre periodistas asesinados aquí, nominado al Emmy luego de su proyección en la televisora pública de Estados Unidos, y hacia 2007 fundó Quiet Pictures, productora dedicada a documentales con temática social.
Para su nuevo largometraje escogió el título Lo que reina en las sombras “pues no hay esperanza en nada, se vive en las sombras y los casos de los desaparecidos se hallan estancados unos, mientras otros quedan olvidados, es un pasado reciente que aún no ha sido resuelto”, detalla. Con Reportero le surgieron varias historias:
“Empecé a leer mucho sobre el trabajo de la hermana Consuelo con las familias de desaparecidos en Monterrey, y de ahí me nace la idea de ir allá para ver si podía hacer una historia en ese contexto. Entrevisté a la hermana y a familiares que luchan sin parar pero en la orfandad, tratando de encontrar a sus seres queridos.
“Había tenido contacto con Ford, cuya vida me interesó exponer porque tenemos el estereotipo de que los narcos son siempre hispanos, y él estuvo metido con el Cártel de Juárez. En ese momento encontré, por colegas periodistas, al policía federal que desafía los estereotipos, porque nomás de verlo se pensaría que es pandillero, y resulta que es un agente estadunidense de alto nivel.”
Crear un triángulo entre esas tres personas le atrajo poderosamente, debido a que se narran puntos de vista muy distintos sobre la violencia y el narcotráfico, “donde difícilmente tenemos una verdad clara”.
–El documental impacta cuando se habla de las narco-cocinas, un tema delicado por la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, ¿no cree?
–Lo que muestro en la cinta viene directamente de las experiencias de las familias en Monterrey. Poco a poco uno se va aprendiendo las historias de cómo desaparecieron a los hijos o a las hijas de esas personas y ahí me enteré de las narco-cocinas.
“Sin morbo ni amarillismo quise esclarecer lo más que pudiera cuáles son los caminos probables de una desaparición forzada. Y aunque les hayan quemado a sus familiares, esas personas tienen derecho a saber la verdad, y ese es el trauma con la hermana Consuelo, porque no sucede nada para que se resuelvan los casos. De ahí que día a día ella y las familias de los desaparecidos empujan al gobierno y al procurador estatal a que investiguen.”
El documental muestra a uno de los temibles zetas siendo entrevistado por el periodista Diego Enrique Osorno, y el sicario se atreve a contar qué hizo con los cuerpos; o que dejó de comer pollo “porque así olían los restos humanos que quemaba”. Fue necesario incluir aquellos testimonios, confiesa Ruiz, “porque desafortunadamente estas profundas tinieblas forman parte de la realidad presente para muchas familias mexicanas”.
El halo al narco
Lo que reina en las sombras es distribuida por Mantarraya en nuestro país. Se ha proyectado en infinidad de festivales, incluyendo el Ambulante.
“Sé que abundan proyectos sobre el tópico de los narcos, la violencia y los desaparecidos, incluso hay series y cintas de ficción. Yo considero que se debe seguir hablando del tema con seriedad e investigación. Además, mi película es una narrativa más o menos histórica de cómo ha cambiado desde los ochentas ‘el negocio de sombras’ (se refiere al narco), y de cómo por el control de territorios se desata la violencia.”
Al final de la cinta, cuestiona el papel que juegan el Estado y las fuerzas de seguridad en ese conflicto. El documental pasará en la televisión pública canadiense CBC el año que viene:
“Se verá también por Estados Unidos y eso es muy importante, ya que muchos estadunidense desconocen la historia de los desaparecidos en México. Quizá por la prensa internacional saben del caso de los 43 estudiantes, pero las desapariciones anteriores las desconocen, y creo que es tiempo de que vayan analizando todo el contexto que ha generado esas desapariciones.
“Nosotros debemos reflexionar sobre el papel que jugamos y por qué en Estados Unidos hay una falta de conciencia tremenda. Es muy fácil desde ese país vecino señalarnos y decir que aquí todo es un desorden, sin reconocer el papel que juegan esa nación y sus consumidores en este conflicto. Veo como un reto de mi trabajo mejorar y profundizar esa conversación, y además hablar del rol de México, país donde vivo.”
–¿Su sentir del estreno en México de este documental?
–Reportero, mi proyecto anterior, tuvo de forma independiente una vida muy larga en festivales y se exhibió aquí por doce ciudades. En total fue visto en treinta países y se tradujo a cinco idiomas, ¡fue toda una sorpresa!
–¿Qué aporta su película al problema nacional violencia y narco?
–A mí lo que me preocupa son los proyectos de entretenimiento que se están generando…
“Por una u otra razón, el narco siempre ha tenido como cierto halo de romanticismo, cosa que no entiendo muy bien por qué, pero esas propuestas televisivas o para la pantalla grande están muy distorsionadas. Una película no va a cambiar al mundo, lo que sí podemos es incitar a un diálogo más centrado en las personas que lo viven día a día, por ejemplo, la hermana Consuelo. Hay grnte así en esta labor invisible, sin recibir el apoyo ni la atención que se merecen.”
Proyectos como Lo que reina en las sombras significan una pequeña plataforma para que el compromiso social de esas personas se conozca no sólo en México, sino a nivel internacional, añade Ruiz preocupado de que el problema del narcotráfico en México pareciera no tener fin.
“De hecho ya empecé otro trabajo donde termina Lo que reina en las sombras. La verdad, uno a veces quisiera realizar otro tipo de proyectos, pero regreso a este tópico porque siempre existe una buena historia que merezca ser narrada, sobre todo en el campo de derechos humanos.”
–¿Cuáles son las complicaciones que enfrenta al abordar la situación actual de México en este terreno movedizo?
–Siempre hay complicaciones… Yo trabajo con un equipo chico, sin escolta, porque entonces ya no confiarían en nosotros los entrevistados. Laboro de forma muy sencilla y trato de ser transparente con todos para mantener la autonomía editorial.
Bernardo Ruiz define el compromiso de un cineasta y se despide:
“Cada reportaje tiene su valor periodístico. Unos lo hacen mejor que otros, pero lo importante siempre es la investigación y la seriedad.” l








