A mediados de mayo pasado, dos deportistas, la lanzadora de jabalina Betzabet Menéndez y el decatleta Rodrigo Sagaón, dieron positivo en la prueba de dopaje. Ambos acudieron ante los directivos de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA), cuyo presidente, Antonio Lozano y otros subalternos suyos, les recomendaron enviar las pruebas de las sustancias que consumieron a un laboratorio de la Universidad de Los Ángeles para defenderse. Pero resulta que allá no hacen ese tipo de análisis. Menéndez, quien se siente engañada, dice que la FMAA es un nido de corrupción.
Seis meses después de haber fallado en un control antidopaje, el Comité Nacional Antidopaje (CNA) sancionó por cuatro años a la lanzadora de jabalina Betzabet Menéndez Bejarano, quien no fue notificada oficialmente sobre el resultado del análisis de la muestra B y en medio de una retahíla de irregularidades.
Entre las anomalías destaca que el presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA), Antonio Lozano, y otro empleado de este organismo, José Luis Morales Soto, sugirieron a la deportista que esgrimiera en su defensa el consumo de suplementos alimenticios contaminados con stanozolol, un esteroide anabolizante androgénico exógeno.
Le dijeron incluso que era necesario analizar lo que consumió en el Laboratorio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), uno de los 35 acreditados por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).
Pero cuando Menéndez Bejarano intentó enviar muestras de los polvos de proteína, creatina, suero de leche y otros más se topó con que hace ocho años ese laboratorio dejó de realizar ese tipo de pruebas.
De manera simultánea, el decatleta Rodrigo Sagaón fue notificado por la FMAA que falló en un control antidopaje y, para evadir la sanción, supuestamente entregó un documento del laboratorio de la UCLA donde se le informó que los suplementos alimenticios que consumió sí estaban contaminados.
Mientras Menéndez se quedó sin competir, pues durante meses esperó el resultado del análisis de la muestra B y nunca pudo enviar por mensajería las muestras de sus suplementos, Sagaón compitió en el Campeonato Nacional de Atletismo –que tuvo lugar del 12 al 14 de junio en Morelia– y después participó en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015.
Proceso confirmó con una fuente de la oficina de la WADA en América Latina que un atleta no puede enviar muestras de suplementos alimenticios a los laboratorios acreditados ni solicitar que las analice para sustentar su defensa.
De acuerdo al Estándar Internacional, sólo se puede indagar si un suplemento alimenticio está contaminado como parte de una investigación con previa autorización de la WADA. El documento señala que otra excepción es a solicitud de la Organización Antidopaje a cargo de la gestión de resultado, pero nunca a pedido de un atleta.
En entrevista, Menéndez narra que el 29 de marzo pasado participó en el selectivo nacional rumbo a la competencia llamada Relevos Mount Sac.
Como finalizó en el primer lugar de su prueba, con marca de 48.40 metros, tuvo que someterse al control antidopaje que estuvo a cargo de los médicos adscritos al Laboratorio Nacional de Prevención y Control Antidopaje, acreditado desde 2013 por la WADA, que la Conade opera y administra.
La atleta explica que en la documentación que llenó a mano declaró que el día anterior y tres días previos al selectivo un médico le inyectó dexametasona (un glucocorticoide) y complejo B. Semanas después, el 23 de abril, recibió una llamada de Martín Paulín Luna, comisionado de Saltos y Lanzamientos de la FMAA, quien le pidió presentarse al día siguiente en las oficinas de la federación.
Los extraños silencios
de la federación
Betzabet Menéndez viajó de Veracruz al Distrito Federal en compañía de la presidenta de Atletismo en la entidad, Liliana Allen, y ambas escucharon de voz de Lozano que tuvo un resultado analítico adverso a stanozolol y sus metabolitos.
La lanzadora de jabalina pensó que las sustancias que se había inyectado contenían dexametasona, pero de inmediato el presidente de la FMAA se comunicó por teléfono con el doctor Juan Manuel Herrera, exdirector de Medicina y Ciencias Aplicadas al Deporte de la Conade –que en ese momento fungía como director de Centros Municipales–, quien le explicó que el stanozolol nada tiene que ver con la dexametasona. Lo más probable, le dijo, es que hubiera consumido un suplemento alimenticio contaminado.
Además de Lozano, estaban presentes Martín Paulín, la abogada de la FMAA, y José Luis Morales Soto, a quien Menéndez identifica como el responsable de atender lo relacionado con el antidopaje, aunque también se desempeña como titular de la Comisión de Carreras de Ruta y Campo Traviesa.
“Morales me explicó que muchas veces esto pasa por (consumir) un suplemento contaminado y que podía poner eso en mi defensa; pero tenía que mandar a analizar los suplementos que había estado consumiendo los últimos seis meses para confirmarlo.
“Todo eso lo puse en unas hojas en blanco para sustentar mi defensa. Escribí que quería que se abrieran las muestra B, que aceptaba que se analizaran los suplementos. Me explicaron que, de acuerdo al artículo 10 del Código Mundial Antidopaje, si algún suplemento está alterado y la etiqueta no indica que contiene esa sustancia, la sanción podía ser de tres a seis meses máximo porque el dopaje no fue intencional”, detalla la atleta.
Morales y Lozano le dijeron que a más tardar en siete días recibiría el aviso del día que debería presentarse en el laboratorio para abrir la muestra B.
Cuando Menéndez se retiraba de las oficinas de la FMAA, se topó en las escaleras con el decatleta Rodrigo Sagaón, a quien le habían notificado sobre fallas en el control antidopaje; estaba pálido y muy asustado.
Doce días después, le avisaron a Meléndez que el 13 de mayo se abriría la muestra B. Ella acudió al Laboratorio donde en representación de la FMAA asistió Rodolfo Obregón (titular de la Comisión de Marcha) y el director del mismo, Benjamín Velasco, realizó el protocolo.
El especialista le dijo a Menéndez que el análisis de su orina tomaría entre 12 y 72 horas y aunque ella manifestó el deseo de quedarse a observar el procedimiento, Obregón y Velasco le indicaron que no era necesario.
Menéndez volvió a tener noticias de su caso hasta el 15 de septiembre pasado, cuando Liliana Allen le reenvió por correo electrónico el documento escaneado que había recibido de la FMMA.
En él, el secretario ejecutivo del Comité Nacional Antidopaje, Iván Martínez Guerrero, exponía que por infracción a las normas establecidas en el artículo 2.1 y el apartado 2.1.2 se determinó sancionarla por cuatro años, de acuerdo al apartado 10.2.1.1 que indica que la suspensión será de este tiempo cuando “la infracción de las normas antidopaje no involucre una sustancia específica, salvo que el deportista pueda demostrar que la infracción no fue intencional”.
El artículo 4.2.2 establece que todas las sustancias prohibidas se considerarán sustancias específicas, excepto las pertenecientes a la categoría de sustancias anabolizantes (como el stanozolol) y hormonas, así como aquellos estimulantes y moduladores y antagonistas hormonales identificados como tales en la Lista de Prohibiciones.
En los argumentos de sanción se detalla que “los suplementos, complementos y multivitamínicos enlistados en su declaración NO están regulados y la posible contaminación se debe de demostrar por medio de un análisis de laboratorio certificado a nivel internacional (…) dicho análisis no se encontró en el expediente completo de su caso, por lo que no existe ningún documento válido para tal argumento”.
En el documento se indica también que el análisis de la muestra B confirmó el Resultado Analítico Adverso el 15 de mayo, es decir, dos días después de que Menéndez se presentó para abrirla, pero alega que durante cuatro meses nadie le informó sobre los resultados.
Silencios y complicidades
Entre el 15 de mayo y el 15 de septiembre ella intentó por todos los medios enviar las muestras de sus suplementos al laboratorio de la UCLA hasta que se convenció de que ninguna empresa de mensajería estaba en condiciones de hacerlo. Y aunque la hubiera llevado en persona, en ese lugar no se realiza ese tipo de controles.
“Le hablé a José Luis y le dije que ninguna paquetería aceptaba mandarlo y él me dijo que Rodrigo Sagaón ya había enviado las suyas en bolsitas de 40 gramos con el nombre del producto y la fecha de caducidad. Me pasó la dirección de donde supuestamente las mandó desde el DF.
“Un familiar mío fue a la sucursal de (la mensajería) FedEx y le dijeron que si quería mandaban mi paquete, pero en la aduana lo iban a parar y era posible que se extraviara. Como son muestras únicas que saqué de los botes que consumí no podía arriesgarme a que se perdieran.
“El empleado confirmó que nadie se había presentado a esa oficina a mandar un envío así. Le volví a hablar a José Luis y ya enojado me dijo otra vez que Rodrigo ya las había mandado y así perdí meses.”
En junio, Menéndez se dio cuenta que Sagaón estaba participando en el Campeonato Nacional de Morelia. Y ella no pudo competir. José Luis Morales le hizo saber que mientras no mandara sus suplementos no estaría suspendida.
“Cuando vi que Rodrigo ya estaba compitiendo le hablé a Liliana y le pregunté por qué. Ella le habló a Lozano y le dijo que un día antes del Campeonato, Rodrigo llegó con una hoja del laboratorio de la UCLA donde decía que sus suplementos estaban contaminados, que lo revisó un doctor de la Conade, quien dijo que estaba bien. Y lo dejaron competir. No tengo nada en contra de él, pero se me hace una injusticia que no lo hayan sancionado.
–¿En algún momento le preguntaste a Rodrigo Sagaón cómo hizo para mandar sus muestras y demostrar que consumió un suplemento contaminado?
–Sí. Mi novio y yo le preguntamos. Todavía tengo los mensajes (enviados el 15 de junio) en los cuales dijo: “Al final ya no tuve que mandar nada, ¿qué les han dicho?”. Le hablé a José Luis y le dije que quería ver la hoja que Rodrigo entregó. Él y Lozano se enojaron.
“Me están poniendo cuatro años sólo por fregarme, porque hice todo lo que ellos me dijeron; incluso me aseguraron que por ser la primera vez, la IAAF (Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo) tendría más tolerancia.”
Menéndez se queja porque, dice, no ha tenido derecho a un juicio justo, ni fue notificada oficialmente. Y lanza sus críticas a los federativos:
“¿Por qué le mandaron los documentos a Liliana Allen, si ella no me representa ni pedí que se me informara a través de ella? ¿Por qué nadie me informó de forma oficial el resultado de la muestra B máximo en 72 horas como dijeron? Meses después por una tercera persona me entero que mi sanción es de cuatro años.
“Después de que les reclamé lo de Rodrigo, nadie me volvió a contestar el teléfono. Nadie me dijo nada en meses. No fui a los Juegos Panamericanos, no fui a la Universidad Nacional. Estoy luchando porque he hecho las cosas como ellos me dijeron y he visto que esto es un nido de corrupción.”
La reportera envió un correo electrónico al director de UCLA Olympic Analytical Laboratory, Anthony W. Butch, para preguntarle si podría mandarle muestras de suplementos alimenticios para confirmar si estaban contaminados con sustancias prohibidas. Su respuesta fue contundente: “Nosotros no realizamos ese tipo de análisis”.
Las mismas preguntas se le plantearon a Francisco Radler de Aquino Neto, director del Laboratorio Brasileño de Control de Dopaje de Río de Janeiro. Contestó lo siguiente: “en los laboratorios acreditados por la WADA no se pueden realizar análisis “independientes”. Sólo análisis relacionados con controles de dopaje de entidades deportivas formales.
La reportera insistió: “Dr. Radler: en ese caso, entonces, ¿un atleta que tuvo un Resultado Analítico Adverso en un control antidopaje no puede por sí mismo mandar los suplementos alimenticios para ser analizados? ¿Tiene que mandarlo la federación de su deporte o la Organización Nacional Antidopaje de su país?”.
“Correcto –respondió Radler–. La solicitud debe venir respaldada por la federación, un tribunal, la Organización Nacional Antidopaje, etcétera. Y en este caso el análisis podría hacerse en el laboratorio de donde salió el Resultado Analítico Adverso si tiene el método para ello.”
En el mismo sentido se pronunció el presidente de The Sports Medicine Research and Testing Laboratory de Salt Lake City, Dr. Daniel Eichner: “nuestros análisis no pueden ser utilizados para ninguna circunstancia del deporte”.
La reportera solicitó a Rodrigo Sagaón una entrevista para que explicara cómo fue que pudo evitar el castigo y pedirle una copia del documento de la UCLA donde quedó asentado que los suplementos alimenticios que mandó estaban contaminados.
En una conversación telefónica realizada el lunes 2, Sagaón titubeó. Pidió que se le llamara nuevamente el miércoles 4 para ver si tenía tiempo. Se le insistió en la importancia de fijar su postura sobre el tema lo antes posible o rechazar la entrevista.
El decatleta dijo: “Mejor no quiero hablar de eso, es algo que ya enterré”. La reportera le pidió que lo pensara y que a la brevedad informara de su decisión. A pesar de que se le insistió, hasta el cierre de esta edición no había contestado mensajes ni llamadas telefónicas.
La reportera se comunicó a la empresa FedEx para contratar el servicio de envío de cinco bolsas con 40 gramos de suplementos alimenticios. La empleada explicó que es imposible mandarlos porque la Federal Drugs Administration (FDA) no permite que ingresen a Estados Unidos. l
*Colaborador de Proceso en Uruguay.








