Acerca de Rius aborda la reforma “dizque heducativa”

De José Manuel Carrillo Cortés

Señor director:

Siendo adolescente llegó a mis manos un ejemplar de la Interminable conquista de México, obra de Eduardo del Río García, Rius. El formato me agradó: La sátira, el sarcasmo, los gráficos y la información me involucraron con el libro.

A esta obra le sucedieron en mi biblioteca personal desde La Biblia, esa linda tontería, hasta La reforma dizque heducativa. Hay títulos que incluso empleo como parte de la bibliografía que sugiero a mis alumnos, y otros tres o cuatro que no fueron de mi agrado. Sin embargo, no por ello dejaría de releer lo que me ha gustado, además de que espero nuevos libros de él. Rius es Rius y ha trascendido hasta ser parte de la cultura de nuestro país.

Llamó mi atención la entrevista que el reportero Roberto Ponce le hizo a Rius en Proceso 2012, donde el caricaturista manifestó:

“Yo tuve la oportunidad de vivir en Oaxaca año y medio, hasta hace tres meses, cuando me regresé a Tepoztlán por problemas de la educación, pues mi hija Citlali estudiaba en una prepa del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), un Cedart (Centro de Educación Artística), pero oye, ¡qué pésima la educación!, ¡malísima! Me la tuve que traer de volada para que terminara su prepa acá en Morelos en otra institución escolar.”

Tuve la oportunidad de ser profesor de Citlali, hija de Rius, durante un año, en el Cedart Miguel Cabrera, bachillerato general con especialidad en artes y humanidades. Cabe destacar que ella es una adolescente con notables habilidades cognitivas, pero me gustaría hacer unas precisiones a Rius.

Yo entendería por “de volada” un periodo que llegaría al término de la primera evaluación, no a un año y medio después –incluso en el cuarto semestre–, cuando su hija causó baja de la institución. Con “pésima educación” me parecería una escuela donde el 100% de la planta docente carece de habilidades pedagógicas y presenta limitaciones en el dominio de los contenidos de sus asignaturas.

Creo que Citlali –y Rius– no tuvieron tiempo suficiente para conocer a todos los maestros. Por lo mismo, no me parece justo calificar de “pésima” la práctica docente de compañeros como los profesores Aisha Cruz (historia del arte), Sergio Gutiérrez (artes plásticas), Judith Cruz (teatro), Daniel Cruz (música), Silvia de Ocampo (danza), Alejandra Navarro (tronco común) o Vilma Huerta (Departamento de Psicopedagogía).

Una “malísima” escuela sería también aquella que, entre otras prácticas, impidiera a los jóvenes acercarse a la problemática social que vive nuestro país. Pues bien, el pasado 28 de septiembre, de manera respetuosa y lo más artísticamente posible, manifestaron su inconformidad por los hechos de Ayotzinapa. Abordar las diversas problemáticas de la nación y del planeta es una constante en nuestro plantel.

Por ello, así como no puedo descalificar toda su trayectoria por alguna de sus obras que no hayan sido de mi agrado, estimo que es desatinado medir con la misma vara a toda la comunidad de mi escuela, alumnos incluidos. En este caso específico, me parece igualmente una agresión de parte del autor hacer un comentario sobre la “calidad” de los alumnos hablando de un “bajísimo nivel” en Mis confusiones: memorias desmemoriadas).

Puedo comprender que en su visión de malos educadores nos englobe a todos los docentes, mas considero fuera de lugar y ofensivo incluir a nuestros alumnos, algunos de ellos incluso amigos de su hija. No creo que sea función de Rius hablar de alumnos de “bajísimo nivel” si él no ha sido su profesor. Y aunque lo fuera.

En la valoración de procesos, obra, trayectoria, no todo puede ser blanco o negro, pues existe una amplia gama de grises. En la oferta educativa oaxaqueña somos una opción, y sabemos que no necesariamente constituimos el modelo. Practicamos la autocrítica y cada inicio de cursos tratamos de realizar los ajustes que nos permitan mejorar, evolucionar como escuela; dicho sea de paso, casi siempre de manera autogestiva ya que pocos, muy pocos son los recursos económicos, académicos, de infraestructura con los que contamos. Ello aunado a una situación laboral incierta y complicada.

A mi juicio, las palabras de Rius reflejan más su visión que la de su hija, y por lo mismo lamento que nunca haya visitado a cada profesor para externarnos su preocupación respecto al proceso formativo de Citlali. (Carta resumida.)

Atentamente

José Manuel Carrillo Cortés

Profesor del Centro de Educación Artística (Cedart) Miguel Cabrera de Oaxaca.

jmcmj@live.com.mx