A 120 años de la invención del cinematógrafo por los hermanos galos Louis y Auguste Lumière, su legado como pioneros en la dirección fílmica ha pasado prácticamente inadvertido, aseguran Thierry Frémaux y Maelle Arnaud, directivos del Instituto Lumière. Por ello, restauran mil 417 películas de las mil 422 dirigidas por aquellos, 20 de ellas realizadas en México y que Frémaux espera mostrar aquí en 2016, “ya que en México la primera proyección pública de las cintas de los franceses se efectuó en 1896”.
MORELIA, Mich.- Los franceses Louis y Auguste Lumière no sólo concibieron el cinematógrafo, una máquina que filma y proyecta imágenes en movimiento, sino también las puestas en escena, los desplazamientos o travelling, trucos de cámara y remakes, siendo además los primeros directores, “es decir, inventaron el arte de filmar e idearon la exhibición comercial, y casi nadie habla de eso”.
Así, Thierry Frémaux, delegado general del Festival de Cine de Cannes y presidente del Instituto Lumière, explicó en entrevista el importante legado de estos creadores europeos después de la proyección del largometraje ¡Luz!, integrado por 90 cintas de 50 segundos cada una, filmadas por Louis Lumière (Besançon, 1864-Bandol, 1948) y su equipo, y restauradas en resolución 4K.
¡Luz! recorre diversos países pues en este 2015 se cumplen 120 años del nacimiento del cine. Se proyectó durante el 13 Festival Internacional de Cine de Morelia.
“Los Lumière están olvidados. Se habla más de George Méliès, también francés, pero él creó más los efectos especiales”, argumentó Frémaux.
En París, los Lumière presentaron el cinematógrafo el 22 de marzo de 1895 con la primera película Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir. Y el 28 de diciembre de 1895, también en la Ciudad Luz, efectuaron la primera exhibición comercial ya que la gente pagó su entrada.
Para los especialistas de cine, ahí mismo inició el llamado séptimo arte.
Esa proyección pública tuvo lugar en el Salon Indien du Grand Café en Boulevard des Capucines número 14. Se mostraron 10 filmes de Louis, interpretados por sus familiares y amigos: La salida de los obreros de la fábrica Lumière, Riña de niños, La fuente de las Tullerías, La llegada de un tren, El regimiento, El herrero, La partida de naipes, Destrucción de las malas hierbas, Derribo de un muro y El mar.
La mayoría de las imágenes anteriores se pudieron apreciar en la película ¡Luz!, además de filmaciones en Berlín, Egipto, Japón, Londres, Moscú, Nueva York o Venecia. Asimismo, sorprendieron dos cintas de México filmadas en Guadalajara: en una se ve un caño de agua limpia donde varias personas sumergen caballos y hay patos, y en la otra se filmó un duelo en el que un hombre muere, aunque está escenificado.
Al preguntársele a Frémaux sobre esta escena del duelo en México, incluida en ¡Luz!, manifestó:
“Podemos decir que los Lumière estaban siempre tratando de encontrar nuevas ideas para historias o temas, y unos de los tópicos más importantes son el amor y la muerte. Su equipo que viajó a muchos países tenía el gusto por la aventura y por eso visitaron México, porque sabían que estaban en el momento y lugar justo.”
Frémaux (quien hacia 1995 fue nombrado director artístico por Bertrand Tavernier para organizar el festejo por los cien años del cine, y desde entonces comenzó a restaurar las películas de los Lumière) informó a Proceso que oficialmente existen mil 422 películas realizadas por la empresa Lumière:
“De ellas, contamos con mil 417. Con estos inventores franceses inició la cadena de la creación y eso está totalmente olvidado, nunca se ha hablado al respecto… Méliès inventó cómo la ciencia ficción soñaba al mundo del futuro, por ejemplo en Viaje a la luna, que es de 1902.
“Los Lumière entendieron muy pronto que había que entrar al mundo de la creación y mostrarle todo al público en un mismo lugar. El estadunidense Tomás Alba Edison grabó escenas que el espectador sólo podía ver a través de un kinetoscopio, una máquina individual; pero Louis quería hacerlo para un público numeroso en una sala y deseaba ofrecer al cine también como un espectáculo. Aunque ahora ya se puede ver cine por internet, todavía nos hace felices ir a las salas cinematográficas.”
En Francia se lanzó un DVD de ¡Luz! y Frémaux adelantó que el Instituto Lumière ya trabaja en las 20 películas que el equipo de estos cineastas rodó en México:
“Espero mostrarlas el año que viene aquí, ya que en México la primera proyección pública de las cintas de los Lumière se efectuó en el año 1896.”
El crítico e investigador de cine mexicano Hugo Lara, escribió en CorreCámara.com.mx: La noche del 6 de agosto de 1896, Porfirio Díaz presenció, acompañado de su familia y de algunos amigos en el Castillo de Chapultepec, una función privada a cargo de los representantes de los Lumière, Bernard y Gabriel Vayre. La primera función pública ocurrió el domingo 16 de agosto de 1896 en la calle de Plateros 9, en un local habilitado en el entresuelo de la Droguería Plateros, que ocupaba en ese tiempo, curiosamente, la Bolsa Mexicana de Valores.
Fue un éxito rotundo, según el especialista: En seguida se instauraron varias sesiones diarias para dar a conocer al público la novedad del día, como se le solía llamar al cinematógrafo. Paralelamente, la competencia de los Lumière, es decir, el Vitascope de Edison, realizó varias exhibiciones en la capital y en Guadalajara, aunque sin cosechar el mismo furor que había logrado el cinematógrafo.
A su vez, Maelle Arnaud, directora de operaciones de la Colección de Programación y Películas del Instituto Lumière, explicó a Proceso que de esas mil 417 películas de los Lumière, eligieron alrededor de 400 (“las más importantes”) para restaurarlas y sacar algunas en DVD. En la pantalla grande se plantearon las 90 cintas. Después, ¡Luz! se presentará en Grecia, dice Arnaud.
“Es muy importante mostrarles a todos aquellos que aman el cine que este arte inició hace 120 años y desde entonces se crean historias cinematográficas.”
Primeras cintas de México
–Aquellas dos escenas de México, ¿serían las primeras imágenes en movimiento del país? –se le interroga a Arnaud.
–Sí. Cuando los hermanos Lumière inventaron el cine, muy pronto decidieron formar a unos jóvenes para que se fueran a diferentes naciones a filmar. A México enviaron a Gabriel Vayre y lo que captó aquí, se mostró en muchos países en 1896, como Estados Unidos, Japón, Europa, etcétera, y a su vez en México exhibieron de otros países. Lo importante es que Gabriel Vayre era un genio, y no todos los operadores de los Lumière eran genios.
–De ese duelo que en México se recreó, ¿qué opina?
–Todos los que aparecen ahí están actuando… Lo que pasó es que a Gabriel Vayre le impresionó mucho ver un duelo real, pero no tenía el cinematógrafo y después puso a personas a actuar. En Francia ya no existían los duelos, así que para él era importante mostrarlo.
“La otra película mexicana de caballos mojados, patos y hombres con sombreros, era para Gabriel Vayre una escena típica de México.”
En ¡Luz! aparecen imágenes de varios cines de los Lumière, por lo que se le interroga a Frémaux el por qué los hermanos cineastas se preocuparon de la exhibición comercial, a lo que responde lacónicamente:
“Ellos tenía la convicción de que el cine se comparte.”
–A 120 años, ¿cómo habría que recordar a los Lumière?
–Hay que hablar más de sus películas. Son parte de la cadena de la invención y Louis fue el primer director. El cine viene de la fotografía y las cintas de los Lumière impresionaron a la gente, incluso se sabe cómo se asustaron al ver el tren y sintieron que se salía de la pantalla…
“Hoy vivimos en un tiempo importante por la tecnología; pero ir al cine y ver una historia en la pantalla grande es otra cosa. Compartir con la gente esa experiencia es sensacional. Debemos aprender que la gran pantalla es única, no tiene comparación.”
Maelle Arnaud supone que si los Lumière vivieran en nuestra época, “estarían bastante intrigados y muy interesados con esta nueva invención de lo digital, porque es otra forma de realizar cine”.
Años finales de Louis
En agosto de 1946, Louis Lumière, ya deteriorado de su salud, concedió una entrevista para televisión al historiador de cine francés Georges Sadoul, donde cuenta que su hermano Auguste (Besançon, 1862-Lyon, 1954) y él patentaban todo a nombre de los dos:
“La razón está en el hecho de que firmábamos siempre en común los trabajos y las patentes que depositábamos, hubiésemos participado o no en las investigaciones. En realidad yo sólo fui el autor del cinematógrafo, así como por su parte él fue el realizador de otras invenciones siempre patentadas bajo nuestros dos nombres.”
–¿Sus oficinas emprendieron la fabricación industrial del cinematógrafo? –le preguntó Sadoul.
–No –respondió Louis Lumière–. No estábamos equipados para emprender semejante fabricación. Inmediatamente después de la conferencia que se hizo en París, a principios de 1895, para presentar el cinematógrafo y proyectar La salida de los obreros…, el ingeniero Jules Carpentier, que se convierte en uno de mis mejores amigos y seguirá siéndolo hasta la muerte, se ofreció para ser el fabricante de nuestro aparato en sus laboratorios, que poco antes habían lanzado un excelente aparato fotográfico. Hasta entonces tuve que contentarme con el aparato que habíamos construido en Lyon.
–¿Cuántos filmes realizó en 1895?
–Debo haber rodado unos cincuenta. En este punto, mis recuerdos no son precisos. Todos estos filmes tenían 17 metros, y su proyección duraba cerca de un minuto. Tal longitud puede parecer singular, pero era impuesta por la capacidad de recepción de las cajas en las que reponía el negativo después de la toma.
–¿Rodó otros después de 1895?
–Pocos. Delegué ese trabajo a los operadores que había formado.
Frémaux concluye, así:
“Se deben ver las películas de los Lumière. Son una belleza. Bueno, también hay algunas malas. Pero es muy interesante cómo ruedan aquellos padres del cine mundial.”








