“Cuerdas sin cordura”

El Centro de Investigación y Estudios de la Música (CIEM), fundado por María Antonieta Lozano desde hace más de cuarenta años, continúa al día de hoy siendo una alternativa para la educación musical en nuestro país, con programas de estudio cuyos contenidos abordan aspectos que en las instancias oficiales suelen ubicarse en la vaciedad, a pesar de las características del mundo actual, permeado profundamente por la competitividad como eje transversal de vida.

Con frecuencia, el CIEM propicia la reunión de varios de sus alumnos o exalumnos para la realización conjunta de proyectos. Así, un grupo de jóvenes compositores ha unido fuerzas, ideas y convicciones para crear UT Producciones, y con la valiosa colaboración de Urtex, realiza una producción discográfica de reciente aparición: Cuerdas sin cordura (UT, ATL, CIEM, URTEX; núm. de catálogo JBCC 253. México, 2015).

Cuerdas sin cordura revela la frescura de seis nuevas voces musicales que, no obstante su incipiente praxis, perfilan conocimiento y oficio, amén de exploraciones técnicas, instrumentales y expresivas de las posibilidades que ofrece el material sonoro del que, por voluntad propia, dispusieron para este proyecto. Tal material proviene de uno de los formatos de cámara que condensa por igual retos de capacidad(es) e imaginación: el cuarteto de cuerdas.

La tarea interpretativa fue encomendada al Cuarteto Aurora, quien da muestras de una gran estatura artística, así como de fidelidad respecto de las ideas primigenias plasmadas en cada una de las partituras.

En las manos de Erik Eduardo Sánchez González y Mariana Valencia González en los violines, Felisa Hernández Salmerón en la viola, y Luz del Carmen Ávila y Elvida en el violonchelo, las obras incluidas patentizan, generacionalmente hablando, linaje tanto como tenacidad y solvencia.

En tres movimientos, Andrea Chamizo Alberro (1988) presenta su Doshas; Pablo Mariña (1989) su Dogma, y Oswaldo Torres (1990) hace acto de presencia con Annabel. De Luis Fernando Amaya (1992) se incluyó Navío al garete, mientras que de Rodolfo Téllez Girón Vidal (1989) podemos escuchar Aurora en deterioro, y de Juanra Urrusti (1985), Gritos y plegarias.

Desde una perspectiva, digamos, panorámica, es posible apreciar ciertas líneas de conducta coincidentes que dan origen y cobijan causes o vectores en las obras aquí comprendidas. Una de las más evidentes es, por ejemplo, la inventiva de motivos modulares que ciñan y conducen el discurso musical hacia territorios a veces –y de alguna manera– espirales que a su vez arriban a pasajes de atractivos contrastes, sobre todo tímbricos, y de profundidad en los planos sonoros. Además, en sus notas a las obras los propios compositores ofrecen testimonio de factores extramusicales como referentes y  generadores de la fantasía musical.

Cuerdas sin cordura es un disco que vale la pena escuchar una y otra y otra vez…  l