Las nuevas leyes de Ingresos y Egresos, preludios de mayor crisis financiera

Las leyes de Ingresos y Egresos para 2016 adelantan la política económica del presidente Enrique Peña Nieto para los tres años que restan de su sexenio: apostará a la deuda para tapar los huecos en la recaudación y el desplome del precio de petróleo, recortará la inversión pública, utilizará los remanentes del Banco de México para ocultar la poca rentabilidad de las “reformas estructurales”, apenas moverá el PIB, y aguantará todo lo posible para que sea el siguiente gobierno federal el que emprenda una reforma fiscal de gran calado, pronostican expertos.

Lejos de impulsar el crecimiento económico, la reciente aprobación de la Ley de Ingresos de la Federación sólo alcanza para sostener el reducido crecimiento inercial del Producto Interno Bruto (PIB) y no resuelve el problema estructural de la recaudación. Lo peor: ordena contratar más deuda, lo que meterá en mayores aprietos a las finanzas públicas durante los tres años que restan del sexenio de Enrique Peña Nieto.

De hecho, ante la caída de los ingresos petroleros, el gobierno echará mano de 70% de los remanentes del Banco de México (Banxico) para pagar sus obligaciones; sacrificando el gasto en inversión –que pretende reducir a 2.1% del PIB, cuando el propuesto para el presente año fue de 2.8%– y que según los especialistas, es el factor que puede detonar el crecimiento del país.

La inversión sacrificada

El director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Héctor Juan Villarreal Páez, asegura en entrevista: “Uno de los problemas con este tipo de presupuestos es que uno de los rubros más afectados es la inversión pública. Si se empieza a bajar este tipo de inversión, esto le puede pasar la factura en términos de crecimiento al país”.

El doctor en microeconomía aplicada por la Universidad de Wisconsin y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) advierte que esa reducción se puede convertir en una debilidad estructural.

“El problema es que, de acuerdo con proyecciones del CIEP, creemos que vienen muchos años de astringencia económica, por lo menos tres… Uno de los grandes retos para el gobierno es que en este periodo la inversión pública no caiga demasiado”, indica.

Sin embargo, el presupuesto no apunta en esa dirección.

De acuerdo con el documento Implicaciones del Paquete Económico 2016, elaborado por el CIEP, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, que aún se discute en la Cámara de Diputados, prevé un gasto total en inversión de 404 mil 950 millones de pesos, que equivalen a 2.1% del PIB, 0.7 puntos porcentuales menos que este año.

La iniciativa se propone no contabilizar, para “efectos del equilibrio presupuestario”, un máximo de 2.5% del PIB para destinarlo a gastos de inversión de Pemex, Comisión Federal de Electricidad (CFE) o a “inversiones de alto impacto”. Sin embargo, el término de “inversiones de alto impacto” no está definido en la ley, por lo que su aplicación, contabilidad y fiscalización quedan en la opacidad.

Es decir, de los 404 mil 950 millones de pesos propuestos para inversión pública en 2016, 74.7% está asignado en los ramos de CFE y Pemex (302 mil 692 millones de pesos). Este monto se asigna a través de 13 programas presupuestarios y equivale a 1.6% del PIB.

“Hay un margen de 0.9% del PIB que no pudiera ser contabilizado para efectos del equilibrio presupuestario, bajo el concepto de inversiones de alto impacto, como nuevos hospitales y el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”, precisa el documento del CIEP.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), explica:

“En la propuesta de egresos se plantean recortes de más de 160 mil millones de pesos en la parte de inversión física e infraestructura. Se hizo un recorte en el gasto menos productivo, que es el gasto corriente. La señal que nos manda es que la economía va a tener menos dinero porque los ingresos adicionales básicamente se van a ir pagando con deuda.”

El también presidente de la Comisión de Estudios Económicos de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) adelanta: “Esta situación de bajo crecimiento económico, de mayor precarización de empleo, de marginación, en esencia se va a mantener al menos un año más. Esto es delicado para la economía, que en los últimos tres años no ha tenido el desempeño que se estimaba con las reformas estructurales”.

La tenaza de la deuda

Según el CIEP, desde la pasada crisis financiera internacional de 2009, el sector público empezó a endeudarse para solventar sus compromisos y para paliar la caída de la recaudación.

Si bien la tributación se recuperó, ahora las arcas se ven presionadas por la caída de los ingresos petroleros, que en el tercer trimestre se derrumbaron 36.7% respecto del mismo periodo del año anterior.

Así, la búsqueda del “equilibrio presupuestario” se ha ido postergando ante el aumento de los llamados Requerimientos Financieros del Sector Público o la deuda total, que se ha comportado de la siguiente manera:

En la Ley de Ingresos de la Federación de 2011 se estimaba que dichos requerimientos financieros para 2016 representarían 33.95% del PIB; mientras que en la actual ley se proyecta que sean 47.8%. No es todo: el director del CIEP espera que, en realidad, el gobierno de Peña Nieto termine con una deuda total de alrededor de 50% del PIB.

Para Villarreal Páez, endeudarse no es malo. Inclusive la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sugiere una deuda hasta de 60% del PIB para los países desarrollados. No obstante, las condiciones que atraviesa México no son las indicadas para subir el débito.

El exdirector general del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados señala que el problema es que los ingresos tributarios son muy bajos.

“Con todo y la reforma fiscal y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a combustibles, que se ha convertido en un impuesto muy importante, en México hay una recaudación que ronda los 12.2 puntos del PIB. Si metemos las contribuciones a la seguridad social se queda por debajo de los 14 puntos. Es muy poquito. El problema es que una deuda superior a los 50 puntos del PIB implicaría mucho tiempo de recaudar ingresos”, alerta.

Héctor Juan Villarreal Páez declara: “No es lo mismo un país que dice ‘yo tengo una deuda de 50%, pero recaudo 30% al año’, que un país que recauda 14%. No se puede sostener un Estado moderno con una recaudación de 14 puntos del PIB”.

–¿Cuánto tendría que recaudar México para sostener esos niveles de deuda? –se le pregunta al director del CIEP.

–Los ingresos petroleros son muy inciertos y van a la baja. Nosotros pensamos que para que se tenga una viabilidad y sostenibilidad a largo plazo tenemos que estar pensando en unos ingresos no petroleros, incluyendo las cuotas a la seguridad social, que ronden al menos 20% del PIB.

–¿Qué papel juega la miscelánea fiscal?

–La gran mayoría de los pedimentos fueron caramelitos. La gran excepción es el IEPS en combustibles. Esta idea de poner un monto fijo para los diferentes tipos de combustibles nos parece una idea muy buena. Este impuesto ya supera 1% del PIB y no hay que perderlo, pero sí transparentarlo.

Ahora bien, justo esa parte fue la más polémica en el proceso de aprobación de la Ley de Ingresos, ya que según el CIEP el precio de las gasolinas se incrementaría hasta 18% en 2016.

Sin embargo, Hacienda señaló que no se crea ni incrementa el impuesto, ya que el IEPS de las gasolinas y diésel ya existe pero será aplicado con otra estructura: El precio se reflejará de acuerdo con los precios internacionales, con la posibilidad de que disminuya en los primeros meses de 2016 y que el costo fluctúe en una banda de 3%, acordé con la inflación.

En la llamada miscelánea fiscal también se instauran otra medidas, como la excepción del IVA e IEPS entre aquellos contribuyentes del Régimen de Incorporación Fiscal (RIF) con ingresos menores a 300 mil pesos anuales; se incrementa el límite de inversión en automóviles deducibles, de 130 mil a 175 mil pesos; y se aumenta el límite global de las deducciones personales a 15% del ingreso total, con un máximo de cinco salarios mínimos anuales.

Remanentes al quite

Para el especialista, el hecho de que los remanentes del Banco de México (Banxico) se utilicen en el pago de deuda también es correcto, aunque legisladores de oposición critican no invertirla en proyectos productivos.

Villarreal Páez detalla que este año hay un ejercicio muy peculiar, porque Banxico compró dólares baratos y ahora los está vendiendo caros. Entonces habrá excedentes que rondarán los 70 mil millones de pesos.

“El argumento del Ejecutivo, que en mi opinión es muy sensato, es que como esta fuente de ingresos no es recurrente y la deuda es creciente se tratará de bajarla. Es una cantidad enorme, pero los remanentes normales del Banco de México en un año estarían rondando los 15 mil millones de pesos”, plantea el director del CIEP.

Por su parte, José Luis de la Cruz Gallegos señala que usar así los remanentes empieza a representar un problema, pues es cierto que se pudieron emplear en proyectos productivos, y se denota que el gobierno empieza a tener problemas para financiar aspectos básicos.

Así, con la Ley de Ingresos aprobada y modificada, el gobierno plantea un crecimiento económico de entre 2.6% y 3.6%; un déficit de 0.5% del PIB; una inflación de 3%; el precio del barril del petróleo en 50 dólares, y un tipo de cambio de 16.40 pesos por dólar.

Con estos números, los ingresos totales para 2016 ascienden a 4 billones 763 mil 874 millones de pesos. De esta cantidad, 3 billones 102 mil 440.3 millones de pesos corresponden a ingresos del gobierno federal, 1 billón 52 mil 193.1 millones a ingresos de organismos y empresas, y 609 mil 240.6 millones a financiamientos.

Asimismo, se proyecta una recaudación federal participable de 2 billones 428 mil 227.8 millones de pesos.

Los ingresos son mayores que el año pasado, pero según los especialistas esto no es suficiente para que México alcance tasas de crecimiento cercanas a 5%, como lo planteó el propio gobierno para lograr la aprobación de reformas estructurales. Aún más: las finanzas públicas se ven comprometidas para los siguientes tres años, lo que obligará al gobierno entrante a realizar de manera urgente una reforma fiscal de fondo y no misceláneas.

José Luis de la Cruz, quien fue director del Centro de Investigación en Economía y Negocios y del Departamento de Economía y Finanzas en el Tecnológico de Monterrey, de plano adelanta:

“Es difícil que la economía tenga un desempeño más vigoroso de lo logrado en administraciones pasadas. Aún persisten los riesgos de que la economía no tenga el desempeño deseado por la sombra de la volatilidad financiera provocada por la eminente alza de tasas de interés. El menor crecimiento de China, la Unión Europea y la desaceleración industrial de Estados Unidos son elementos que estarán presentes.”

Entonces, precisa, el crecimiento económico mexicano, aún en un escenario positivo, difícilmente podría rebasar 2.5% o 3%.

Villarreal Páez coincide y suelta: “Estamos viendo periodos de crecimiento económico muy acotados, pues en general es muy difícil que al reducir el gasto público no haya un efecto económico. El gobierno está esperanzado en que sea el ciclo económico el que saque a la economía a flote, pero es muy difícil que haya una recuperación económica fuerte.

Y advierte: “Este gobierno va a seguir la estrategia de aguantar, preparar el terreno, para que el próximo que llegue al poder, sea del color que sea, pueda partir con una reforma fiscal a fondo”.  l