Los daños económicos y políticos

Primero, los gobiernos federal y estatal auguraron enormes desgracias por el peor huracán de la historia, y cuando la naturaleza siguió su curso con daños específicos en la zona costera y siete muertes, decidieron minimizar aun estos efectos y proclamaron saldo blanco. En consecuencia, mientras la ayuda oficial a los damnificados por Patricia se retrasa, el presidente Peña Nieto declaró que su catastrófica previsión falló gracias a la “energía positiva” generada por la unidad y las cadenas de rezos…

Al tocar tierra en Barra de Navidad-Melaque-San Patricio, el huracán Patricia había alcanzado su máxima intensidad: categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson. Sin embargo, previamente autoridades de todos los niveles generaron más pánico que orientación y medidas preventivas entre la ciudadanía.

A tal grado llegaron las advertencias, que Enrique Alfaro, presidente municipal de Guadalajara, a más de 300 kilómetros de la costa, aseguró que el ciclón llegaría a la capital en categoría 3, con rachas de vientos de 256 kilómetros por hora, sin reparar en que la Sierra Madre Occidental, con elevaciones de más de 2 mil metros, evitaría como siempre la llegada de los vientos huracanados, y se olvidó de los daños por encharcamientos e inundaciones.

En Puerto Vallarta –distante de Melaque 214 kilómetros– donde se suponía que entraría el devastador fenómeno, el gobernador Aristóteles Sandoval anduvo por las calles micrófono y bocina en mano, aterrorizando a la población sobre el enorme riesgo que se avecinaba y pidiendo que se refugiara desde temprano en sus hogares. Jaló los reflectores de los medios de comunicación hacia la escena en que él salvaba a los vallartenses de Patricia.

El Centro de Huracanes de Miami y la NASA señalaron que el fenómeno meteorológico era peligroso por su gran intensidad, pero desde la capital del país el presidente Enrique Peña Nieto lo calificó del huracán más fuerte de la historia.

La alarma fue generalizada. Hubo compras de pánico en supermercados y tiendas, incluso en ciudades muy alejadas de la zona costera. En Guadalajara mucha gente se encerró en su casa desde el jueves 22 de octubre , cuando no había signos de tormenta.

Víctimas ocultas

Las zonas costeras sufrieron muchos daños por la inundación de sembradíos, caídas de árboles, destrucción de viviendas, cortes en carreteras y carencia de energía eléctrica y servicio telefónico. Sin embargo, el gobierno cambió totalmente su actitud y trató de minimizar los estragos en al menos 34 municipios y las pérdidas de cientos de millones de pesos.

Aun ante los reclamos por la falta de apoyo para miles de afectados, la administración de Aristóteles Sandoval no quiere reconocer las muertes y los destrozos ocasionados por el huracán y difundió por todos los medios que hubo “saldo blanco”.

Sin embargo, instancias municipales y medios de comunicación han reportado el fallecimiento de al menos siete personas durante la tormenta del jueves 22 y el viernes 23, principalmente en la sierra de Tapalpa y en las carreteras del sur de la entidad.

En Tapalpa, municipio localizado a menos de 130 kilómetros de Guadalajara, fueron rescatados los cuerpos de dos mujeres que murieron en la localidad de Valle del Lago al caerles encima un árbol cuando estaban en una casa de campaña.

Una de las víctimas fue Andrea Fabiola Alderete, de 45 años, originaria de Argentina, y Carmen San Miguel, de 61, oriunda de Coahuila. En el mismo lugar los cuerpos de rescate atendieron a Silvia Capella, quien sufrió lesiones en la columna vertebral.

Según el alcalde de Tapalpa, Antonio Morales Díaz, las fallecidas y la herida eran parte de un grupo de campistas que cada año visitan ese destino turístico para realizar rituales en la naturaleza. En esta ocasión, añade Morales Díaz, se les advirtió sobre los riesgos que implicaba el huracán, pero los turistas permanecieron en la zona boscosa.

Al respecto, el fiscal central, Rafael Castellanos, dijo a este semanario que Patricia no provocó ninguna muerte en Jalisco. Sobre las campistas, señala que fallecieron la noche del jueves, al filo de las 20:30 horas, un día antes de que impactara el ciclón.

También destacó que se les advirtió sobre el huracán para que se resguardaran en una cabaña que ocupaban, en vez de quedarse en sus casas de campaña, pero no hicieron caso.

Indicó que el cuerpo de la turista argentina fue reclamado por la embajada de su país y será enviado allá, mientras que la coahuilense fue entregada a sus familiares ese fin de semana.

No obstante, María Rodríguez, quien conoció a las fallecidas, declaró a Televisa Guadalajara que ellas no se enteraron de la llegada del huracán porque se encontraban incomunicadas en la sierra.

Paralelamente, la comandancia regional de Protección Civil Ciudad Guzmán informó que el mal tiempo causó un accidente automovilístico en el kilómetro 103 de la autopista Guadalajara-Colima, en el que murieron cuatro personas: dos en forma instantánea por el impacto y las otras en una clínica de la región. Posteriormente, la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco (UEPCBJ) negó que esas muertes se pudieran atribuir a Patricia.

Otro accidente se registró en la región sur, donde perdió la vida un militar que se encontraba en su día de descanso, y en Villa Purificación un hombre murió de un infarto mientras el ciclón golpeaba la costa. Las autoridades tampoco incluyeron esas pérdidas humanas como saldo del huracán.

El lunes 26, la UEPCBJ reiteró la postura oficial: “Se considera como víctimas mortales aquellas que se dan como consecuencia directa del impacto del huracán en tierra. Es decir, personas que sucumbieron dentro del diámetro del ojo del huracán, o bien, que fueron víctimas de las ráfagas de viento que éste conlleva. Por lo que las personas fallecidas en días pasados no pueden ser consideradas como víctimas fatales”.

Según la UEPCBJ, “hay dos personas que perdieron la vida en el municipio de Tapalpa. Como ya lo ha informado la Fiscalía General del Estado. Las mujeres eran parte de un grupo que acampaba y fue advertido de las precipitaciones que vendrían y, aun así decidieron mantener su campamento. Estos hechos no pueden atribuirse al huracán”.

En cuanto a los decesos en el accidente automovilístico de la carretera Guadalajara-Colima, la institución señala que contribuyeron diversos factores, entre éstos la lluvia. “Por lo anterior, y de acuerdo a protocolos de Protección Civil, las muertes que algunos medios han mencionado no pueden ser consideradas como víctimas del huracán Patricia”.

En cuanto a los daños en viviendas, las autoridades reconocen 2 mil 561 casas dañadas en varios municipios. Se considera que 2 mil 200 resultaron afectadas en sus techos (muchos de ellos de lámina), 210 sufrieron la pérdida de menaje de casa y sólo seis presentan daño estructural.

No obstante, los medios de comunicación han reportado daños mayores. Tan sólo en la localidad de Chamela, en La Huerta, se obtuvieron testimonios sobre 50 viviendas y negocios afectados; en Melaque, cinco empleados de una gasolinera argumentaron que sus casas fueron destruidas por el huracán.

Daños minimizados

Hasta la mañana del martes 27, un reporte parcial daba cuenta de cerca de 15 mil hectáreas dañadas por el huracán; 7 mil de ellas costeras y dedicadas a cultivar plátano, papaya, coco y otros productos, excepto maíz. Entre los municipios más afectados en su producción agrícola están Puerto Vallarta, Talpa, Mascota, Cihuatlán, Cuautitlán, Casimiro Castillo, La Huerta y Tomatlán.

Perjuicios considerables se registraron en Jamay, Tolimán, Zapotlanejo y otros municipios de la zona sur y hasta la región Valles, como San Marcos. En este último, los campesinos se quejan de que las autoridades no los atienden por considerar que están fuera del radio de acción de Patricia, aunque también perdieron sus cultivos al paso del fenómeno meteorológico.

En La Huerta, las poblaciones más golpeadas son Chamela, Emiliano Zapata y Tenacatita, cuyos habitantes denuncian que la ayuda oficial llega lentamente y que el discurso oficial se queda corto frente al problema que ellos enfrentan.

Según las autoridades estatales, en total fueron 34 los municipios que ameritan la declaración de zona de desastre para obtener recursos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) a fin de reparar vías de comunicación, carreteras, escuelas, viviendas e infraestructura básica, así como restablecer los cultivos.

El alcalde de Mascota, Nicolás Briseño, informó a la prensa que en ese municipio hay 200 casas dañadas y más de 2 mil damnificados, así como mil 700 hectáreas de diversos cultivos con pérdida total. Indicó que se requieren 200 millones de pesos para enfrentar la contingencia.

En Cabo Corrientes resultaron afectadas 333 hectáreas de café, y en Vallarta al menos mil 300 hectáreas de maíz, sandia y otros productos.

Casi un milagro

La tarde del jueves 22, las autoridades estatales informaron que 10 mil turistas nacionales y extranjeros fueron evacuados de Vallarta, es decir, 90% de los visitantes de ese fin de semana.

La Secretaría de Educación Jalisco notificó a su vez de la suspensión total de clases en todos los niveles durante el jueves 22 y el viernes 23. Lo mismo hizo la Universidad de Guadalajara en toda la Red Universitaria, que atiende a más de 220 mil alumnos y en la que trabajan cerca de 25 mil personas, entre docentes y empleados administrativos.

El Poder Judicial programó la suspensión de actividades a partir de las 14:00 horas del viernes 23 y hasta el lunes 26, previendo las posibles secuelas.

Decenas de empresas suspendieron sus actividades en la costa de Jalisco y en la zona metropolitana de Guadalajara, ante el riesgo de catástrofe que manejaron las autoridades. El consulado de Estados Unidos en la capital del estado pidió a sus ciudadanos estar alerta e informar a sus familiares dónde estaban.

El secretario general de Gobierno, Roberto López Lara, informó que se habilitaron 140 inmuebles como refugios temporales en los municipios más vulnerables.

Y en Vallarta, además de la evacuación de turistas, la noche del jueves una embarcación de la Marina empezó a desalojar a decenas de habitantes de la localidad de Yelapa, aunque de manera extraoficial se dijo que no lograron trasladar a todas las familias.

Cerca de 3 mil 500 personas que habitaban en zonas consideradas de alto riesgo, en ese y otros municipios, fueron evacuadas ante las fuertes lluvias.

Después del coletazo de Patricia, en la Sierra de Manantlán algunas comunidades nahuas quedaron incomunicadas durante el fin de semana porque el huracán alcanzó el municipio de Cuautitlán de García Barragán.

Con todo, el huracán provocó menos daños que los presagiados por el gobierno estatal y el federal. En vista de ello, las autoridades de ambos niveles destacaron la unidad de los jaliscienses para atender las recomendaciones y evitar daños mayores.

De visita en Jalisco, el presidente Enrique Peña Nieto dijo el lunes 26, en la Cumbre de Negocios, que las cadenas de oración y la unidad sirvieron para mitigar los estragos del huracán:

“De lo que yo estoy cierto es que el embate de este huracán convocó a la unidad de todos los mexicanos, cerramos filas generando una gran energía positiva. Hubo, para quienes son creyentes, cadenas de oración, rezos y llamados.”

Sin embargo, el milagro no llega en forma de recursos oficiales a los municipios que sí fueron afectados. Tampoco fueron escuchados los productores de maíz que protestaban frente a la delegación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) para exigir la entrega de 375 millones de pesos en apoyos al campo que se les adeudan desde mucho antes de Patricia. En vez de “energía positiva”, ellos recibieron golpes y jaloneos de la fuerza antimotines. l