Cervantino II

GUANAJUATO, GTO.- El Fausto de Eslovenia dirigida por Tomaz Pandur, fue lo más sobresaliente del Festival Internacional Cervantino en lo que a teatro se refiere, sin dejar de ser interesante la propuesta de pequeño formato de Peter Brook y el Ubú rey de la compañía franco inglesa Cheek by Jowl.

El Fausto nos dejó con la boca abierta en su propuesta visual y en el manejo del contenido existencial que nos aprieta el vientre. Livija Pandur hace una adaptación del poema de Goethe con énfasis en la parte filosófica de esta leyenda medieval. Así, el extenso monólogo inicial de Fausto nos contacta con la desolación de un hombre y su necesidad insaciable de conocimiento; con su sensación de derrota y su sinsentido; con la pérdida de la esperanza por encontrar el amor y la verdad trascendente, y que es con lo que Mefistófeles lo tienta para reescribir su historia a cambio de su alma al final del camino.

Las actuaciones son poderosísimas a pesar del gran formato y la distancia en la que se puede apreciar el espectáculo; la transmisión de emociones tanto de Fausto como de Margarita contienen una cadencia hipnótica y musical con sus puntos álgidos y sosegados en contrapunto con un Mefistófeles festivo, cínico y un movimiento corporal abierto.

La propuesta escénica del Fausto de Tomaz Pandur se diferencia en mucho al montaje que hizo el año pasado con el Centro Dramático Nacional de España, con malas actuaciones y un énfasis en lo religioso, y la que hizo en su país en el 91 con resoluciones escénicas más sofisticadas y estridentes, aunque compartiendo ese piso de agua mágico que también usa en otras obras como El Purgatorio de su Divina Comedia.

Dos paneles gigantes que se mueven para convertirse en pasillos, piedra labrada de mármol o muro carcelario, es lo que conforma la escenografía, diseñada por Sven Jonke, donde se proyectan imágenes en movimiento, como el paso de un perro o la aparición de una serpiente; símbolos cabalísticos, alquímicos y matemáticos, remitiéndonos a la búsqueda experimental del conocimiento; y una que otra gota de sangre que se expande como humo.

Esta propuesta etérea y espiritual se complementa con la obra de teatro Ubú rey, dirigida por Declan Donnellan, resuelta en un espacio realista y un juego de video in situ que da movimiento espacial al espectáculo y se convierte en el protagonista: el hijo de mamá y papá Ubú que todo lo observa desde su subjetividad. La obra narra la anécdota completa de Alfred Jarry de este Macbeth francés de finales del siglo XIX donde el uso de las groserías fue un escándalo en su tiempo, y hace evidente la lucha incansable por el poder a costa de cualquier cosa.

La originalidad de la propuesta radica en plantear la historia en medio de una cena en el departamento de una familia que ha invitado a un par de amigos y exacerbar lo absurdo de la situación. El tono fársico de la historia de los Ubú, en contraste con el realismo del presente, crean una dinámica, a veces repetitiva pero eficiente, para hacer una parodia a la ceguera de la burguesía. Es divertido el recurso de suspender el transcurrir “cool” de la cena para introducir una luz distinta donde los personajes se mueven enloquecidamente, luchan, ganan y pierden el trono en medio de una guerra para que instantáneamente con otro cambio de luz, los veamos, como por arte de magia, tan tranquilamente platicando en la mesa. La ignorancia o la indiferencia frente al curso de la historia que ocurre en su misma casa, ¿los hace responsables?, ¿los convierte en cómplices de los acontecimientos que fingen no ver?

Otra de la obras de teatro europeas que se presentaron en el FIC fue Feral, de la joven compañía inglesa Tortoise in a Nutshell; una propuesta para títeres miniatura donde los manipuladores en escena usan el video de sus celulares para mostrar lo que sucede en las distintas plataformas con construcciones de cartón. Es crítica la brevísima anécdota donde plantean un pueblo “feliz” al que una empresa privada destruye su parque, y es reprimido cuando protesta, y complejo el uso de la perspectiva en la pantalla/pizarrón donde se ve todo; pero el resultado total es un híbrido mecánico y con mucha parafernalia, que nos deja con muy poco, tanto en lo visual como en el contenido.