Estadio inútil, vecinos en el olvido

LAGOS DE MORENO, Jal.- Cuatro años después de los Juegos Panamericanos celebrados en Guadalajara, el estadio Panamericano de Beisbol –edificado en este municipio gracias a una inversión de 200 millones de pesos– permanece desatendido y apenas es usado.

De hecho, se acaba de decidir que no será empleado por la Liga Invernal de Beisbol, aunque las autoridades locales consideraban que sí sería tomado en cuenta.

Paralelamente, el inmueble fue construido a escasos metros de una ranchería que carece de los servicios básicos de agua entubada y alumbrado, y los vecinos del lugar se quejan de que no fueron tomados en cuenta por el anterior alcalde –el priista Hugo Ruiz Esparza Hermosillo, quien concluyó su gestión el jueves 1 de octubre– para decidir la edificación de dicho inmueble.

En los Panamericanos 2011, el beisbol no se disputó en la capital jalisciense, sino en esta población de 153 mil habitantes, a 180 kilómetros de Guadalajara. La iniciativa se atribuyó a Alonso Pérez González, quien acumula 28 años como presidente de la Federación Mexicana de Beisbol (Femebe) y es originario de este municipio.

Para ello, el Comité Organizador de los Juegos Panamericanos de Guadalajara (Copag) autorizó gastar 200 millones de pesos en la construcción de un complejo deportivo, que incluyó el estadio de beisbol (con capacidad para 3 mil 781 personas), pasto sintético, butacas de plástico, canchas aledañas de futbol 7 y baloncesto, además de un amplio estacionamiento.

Carlos Andrade Garín, quien fuera director del Copag, justificó así la “mudanza” del beisbol fuera de Guadalajara: “Los Panamericanos tienen que llegar a más lados, y pues en este municipio son beisboleros”.

El lugar fue erigido en la zona poniente de Lagos de Moreno, en el kilómetro siete de la carretera a San Juan de los Lagos. Oficialmente se llama estadio Armando Reynoso, en homenaje a un exlanzador de Grandes Ligas originario de San Luis Potosí pero que siempre se ha ostentado como laguense.

El beisbol panamericano finalizó con la sorpresiva coronación del selectivo de Canadá, que se impuso a su similar de Estados Unidos en la final. La selección de México no alcanzó a ubicarse en el medallero.

Después de concluido el torneo continental, se intentó dar mayor uso al estadio Armando Reynoso. De esta manera, en 2013 fue designado sede del Campeonato Juvenil Sub-18, mientras que un año después albergó la Copa Jalisco, un torneo cuadrangular al que asistieron equipos profesionales de la Liga Mexicana de Beisbol, cuyo título se lo adjudicaron los Vaqueros Laguna.

Inclusive le asignaron competencias de última hora. En octubre de 2013, la Femebe retiró la sede del Campeonato Panamericano Juvenil a la ciudad de Culiacán, justificando falta de organización, y de manera unilateral Alonso Pérez lo reasignó a Lagos de Moreno, que recibió a peloteros menores de 16 años, procedentes de diversos países.

El desinterés

Las primeras quejas no tardaron en surgir: El 28 de septiembre de 2012, Pedro Rincón, responsable del inmueble, declaró a la cadena radiofónica Notisistema que las instalaciones se encontraban “solas y descuidadas”. Rincón responsabilizó al Consejo Estatal para el Fomento Deportivo de no dar dinero para el mantenimiento del estadio, lo que derivó en falta de luz eléctrica.

Las canchas de futbol y baloncesto no tienen mayor uso, y las redes de las porterías están desgarradas. En los jardines aledaños el césped creció sin recibir atención, mientras el enjarre de algunos pasillos se deteriora y la reja externa ya está dañada con sarro.

Dentro del estadio, los locales que fueron abiertos en 2011 para la venta de alimentos y bebidas acumulan basura en sus esquinas. También son evidentes las goteras, hay agua encharcada en el segundo piso y no hay mantenimiento en la zona de sanitarios.

Ni siquiera los beisbolistas locales pueden jugar en ese diamante. Las ligas del referido municipio debían pagar hasta 600 pesos por encuentro, así que prefirieron utilizar canchas más baratas para sus partidos.

La ubicación del complejo panamericano también se convirtió en un inconveniente, pues se localiza a 10 kilómetros de la zona urbana y prácticamente no hay rutas de transporte urbano que pasen por esa zona.

El 29 de febrero de 2012 las novenas profesionales Rieleros de Aguascalientes y Vaqueros Laguna sostuvieron un juego de pretemporada en Lagos de Moreno, pero ni siquiera pisaron el diamante del Armando Reynoso. Por razones nunca aclaradas, estos equipos disputaron su juego en la unidad deportiva Pedro Moreno, en el centro de este municipio.

Oportunidades perdidas

En septiembre de 2014 la franquicia de los Charros de Jalisco se incorporó a la Liga Mexicana del Pacífico (LMP). Sin embargo, el nuevo club no se instaló en Lagos de Moreno y decidió quedarse en el estadio Panamericano de Guadalajara, proyectado para competencias de atletismo. El club usó el inmueble laguense sólo para su campamento de pretemporada.

La llegada del equipo profesional fue promovida por las autoridades priistas de Lagos. El 10 de septiembre de 2014, esa alcaldía giró un boletín para anunciar la celebración de tres partidos amistosos con equipos profesionales de la LMP. Inesperadamente la lista se redujo a dos partidos y, al final, apenas se disputó un juego con los Charros, que enfrentaron a los Venados de Mazatlán. El otro duelo programado, entre Caballeros Águilas de Mexicali y Cañeros de Los Mochis, terminó por realizarse en un estadio de Aguascalientes.

Los Charros retomaron el estadio Armando Reynoso como sede para su pretemporada de la nueva campaña de LMP. No obstante, aun cuando regresaban como subcampeones del circuito y representaban al estado, hubo pobres entradas en el inmueble. El duelo amistoso del 24 de septiembre último, contra Cañeros de Los Mochis, ni siquiera convocó a la cuarta parte del graderío.

El colmo se dio el pasado domingo 4. Las nuevas autoridades priistas del ayuntamiento anunciaron un juego amistoso entre Charros y Mayos de Navojoa, pero ante la mínima respuesta de los aficionados, de última hora el encuentro se trasladó a la población vecina de Arandas.

A comienzos de septiembre último pareció surgir una nueva oportunidad para el estadio Armando Reynoso, con la organización de la primera Liga Invernal de Beisbol, apoyada por la Liga Mexicana, para el fogueo de jóvenes peloteros. Lagos de Moreno fue mencionada como una de las posibles sedes, respaldada por la franquicia de Vaqueros Laguna.

El pasado 2 de septiembre, autoridades entrantes y salientes del municipio laguense sostuvieron una reunión con directivos del club lagunero con la finalidad de obtener la plaza en el torneo. La entonces regidora Clara Martínez Aguirre, de la Comisión de Deportes, declaró a medios locales que se trabajaba para que el recinto fuera utilizado como sede.

No obstante, la plaza no fue otorgada a Lagos de Moreno y la sucursal de Laguna quedó establecida en Salamanca, Guanajuato.

La comunidad olvidada

A escasos 100 metros del estadio panamericano, en dirección oriente, se ubica el poblado de San Pablo de Nazas, que de acuerdo con datos oficiales está integrado por un centenar de habitantes.

Pese a que alberga una escuela primaria y un plantel del Instituto de Formación para el Trabajo del Estado de Jalisco, la localidad no tiene drenaje y, según testimonios recolectados entre los pobladores, desde hace tres años carece de alumbrado público, varias casas están abandonadas y las calles –que llevan nombres de países– no están pavimentadas, pues el asfalto termina precisamente en el complejo deportivo. Por los alrededores pululan cabras y perros.

“Tenemos años pidiendo ese tipo de servicios, pero nadie en la presidencia municipal nos ha atendido”, dice un habitante de la ranchería.

A la falta de drenaje y alumbrado, abunda, se suma la ineficiente seguridad pública, pues rara vez se ven policías por la zona, aun cuando los habitantes envían reportes y advertencias de que jóvenes provenientes de otras localidades aprovechan el desolado panorama de esta comunidad para consumir sustancias enervantes.

El 2 de noviembre de 2013, la Organización de Familias Lagunenses hizo entrega de calzado y ropa a los habitantes de San Pablo de Nazas, luego que una maestra denunció que varios alumnos acudían a la escuela sin zapatos. Pero el desinterés oficial de las autoridades en turno permanece.

El habitante de la ranchería habla de la necesidad de nuevos espacios para la comunidad. “Hemos pedido la apertura de un parque para los niños. Pero nos dan largas”. Y asegura que ni siquiera entre los propios vecinos hay solidaridad, ya que existen acusaciones de desalojo de aguas residuales que algunas familias supuestamente lanzan por una de las avenidas cercanas a la primaria local situada en una calle empinada.

“Mucha gente se ha mudado a Guadalajara”, declara otro de los colonos, a quien se le pregunta el número de habitantes y estima que la cifra no sobrepasa el centenar. Recuerda que la población ni siquiera fue visitada por los principales candidatos a la presidencia municipal en las pasadas campañas. Ironiza: “Ya ni en elecciones nos toman en cuenta”.

A los habitantes de San Pablo de Nazas no les causa ninguna gracia vivir en la miseria y ubicarse a un costado de un complejo deportivo de 200 millones de pesos que prácticamente se encuentra en el abandono.

Cuatro años después de su inauguración, el motivo principal para construir el estadio no les queda muy claro a los habitantes de San Pablo de Nazas: “Al parecer lo hicieron para algo de Grandes Ligas”, refiere uno de los entrevistados.