Cambios y enroques en televisión pública

Hay corriente de fondo en los recientes relevos de funcionarios en las tres principales televisoras públicas del país: Canal 11, Canal 22 y TV UNAM.  Obedece a movimientos profundos que acomodan estructuras para asegurar un mayor control y la imposibilidad de que la izquierda acceda al poder en 2018.  La resurrección política de dos personajes del salinismo que llegan a cargos importantes en la SEP así parecen confirmarlo: Otto Granados Roldán y Javier Treviño Cantú.

La salida de Raúl Cremoux de Canal 22 parecía anunciada, se aprovecharon sus errores para justificarla. No así la de Enriqueta Cabrera de Canal Once, ni el enroque de Ernesto Velázquez de TVUNAM a Canal 22.

El director de la estación de los universitarios se va, dejando al garete a la televisora en pleno proceso de sucesión de rector después de haber estado al frente de ésta durante 12 años. Su gestión reciente disminuyó las producciones propias, puso énfasis en grandes proyectos en coproducción, aceptó transmitir programas elaborados por SPR, repetir documentales de los años 90 y 2000.  Ello devino en una carta programática envejecida y errática. Veremos ahora si es capaz de reconstruir lo derruido en Canal 22, reinstalar a los despedidos, bregar con la baja en el presupuesto.

El caso de Canal Once fue sorpresivo. El noticiario se mantuvo en una línea oficialista, sin mayor crítica al sistema, lo mismo que la barra de opinión, salvo por algunas voces de Primer plano. Sin embargo, por el lado de las series sí se produjo un giro en varios aspectos: se repusieron emisiones que hacen referencia a logros científicos de profesores, investigadores y alumnos del IPN. Renovó su barra infantil con documentales y ficciones de calidad, elaborados ex profeso para el canal. La parte del entretenimiento contó con nuevas temporadas de series, como Paramédicos. Se compraron también materiales extranjeros para completar la programación. Se le sacudió un tanto el tono comercial adquirido en el sexenio de Calderón. Parecía repuntar en el ánimo de los televidentes.

Preocupa el relevo. Jimena Saldaña viene del Comité Olímpico que presidió hasta su muerte Mario Vázquez Raña, laboraba en la Organización Editorial Mexicana propiedad del mismo empresario. Carece de experiencia en materia televisiva y en el sector público. Recordemos que la segunda cadena digital que se licitó quedó desierta porque Vázquez Raña se retiró en vista de su precaria salud.  Murió poco después.

Los retrocesos en materia de medios siguen su curso. Aunque Televisa tiene el 63% del mercado de cable, los comisionados de Ifetel declararon que no es dominante en ese sector. Se acerca la fecha fatídica del apagón analógico y la mayoría de los medios públicos carecen de tecnología para hacer el cambio. Todavía no se acaban de distribuir los receptores digitales a familias de escasos recursos. En suma, el panorama está sombrío.