Castañeda Sabido: proyectos de largo plazo, no de coyuntura

Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Fernando Castañeda Sabido decidió contender por la Rectoría porque, dice, “hace tiempo no tenemos a un rector del área de las ciencias sociales”, y asegura que su proyecto es “incluyente”, con “una visión para entender a la universidad en los próximos 10 años”.

El sociólogo con doctorado en pensamiento político y social –cuyo discurso está frecuentemente apoyado en tesis de pensadores notables– argumenta: “A veces hay confusión entre conocimiento e información (…) Decía un filósofo que trabajó con Russell, (Alfred North) Whitehead, que si el problema de la enseñanza fuera solamente transmitir información, la universidad sería innecesaria. La universidad se necesita porque lo que hay detrás es experiencia. Y eso no se compra. Necesitamos formar gente que tenga conocimiento y que sepa aprovechar lo que produce la universidad”.

Convencido de que México hace poco uso de la fuerza de trabajo altamente calificada, Castañeda Sabido se propone generar nuevas licenciaturas, maestrías y doctorados, diseñados bajo un mejor conocimiento del mercado laboral porque hay “una gran población de profesionistas condenados al desempleo”.

Durante el periodo de formación, según su diagnóstico, los problemas de rezago y abandono son una amenaza “multifactorial” que debe atenderse. “Un joven –expresa– puede ser arrastrado por las circunstancias en las que vive: subirse a un camión, que lo asalten y lo golpeen, a veces brutalmente, o que haga dos horas de trayecto para venir a la universidad y dos más para regresar, siempre en situaciones complejas, de riesgo.

“Un factor son los problemas de identidad en los jóvenes. Para ellos el mundo es bastante contingente, mucho más de lo que fue para mi generación. Las opciones de empleo son temporales en la mayoría de los casos, con una perspectiva de vida de corto plazo.”

Desde la posición de rector, en caso de ser favorecido, buscaría fortalecer su identidad, involucrándolos mucho más y acercándoles “la posibilidad de que vayan construyendo sus narrativas, historias de vida que les permitan reflexionar sobre el mundo en el que están viviendo. Que en sus historias puedan encontrarse ellos mismos y posicionarse frente al mundo. Eso es parte del pensamiento crítico. No memorizarse a un autor”.

En materia de oportunidades, el sociólogo entiende que se necesita un “compromiso real” de todo el sistema educativo. La universidad, señala, tiene que trabajar con el gobierno federal, con las distintas entidades y con el sistema de educación superior, para configurar proyectos de largo plazo.

“No podemos vivir en la contingencia de que cada año tenemos una demanda que no se puede atender. Es preciso trabajar en la construcción de un proyecto uniforme. Podríamos apoyar el surgimiento de nuevas universidades con una planta académica del más alto nivel. Y creo que la UNAM jugaría un papel extraordinario.”

En lo que se refiere a la investigación, que se ha visto “muy afectada” por falta de recursos, es partidario, entre otras medidas, de exigir al Congreso presupuestos que abarquen periodos de dos años “que permitieran una mayor estabilidad” a la máxima casa de estudios.

“Es un tema complejo. La verdad es que el diagnóstico para los próximos años no es muy alentador (por la situación económica del país). Es importante que el sector educativo pida un compromiso. Si vamos a vivir en la coyuntura permanentemente, no hay futuro para nuestro país. Si queremos salir de estos círculos viciosos, tenemos que apostar por el valor agregado que incorpora el conocimiento.”

Un pendiente de Narro

Sobre la renovación de planes y programas de estudio, un “pendiente” que reconoció el rector José Narro durante su último informa de labores, el candidato opina:

“Hay que cambiar muchas metodologías en el trabajo, hacer diagnósticos y un seguimiento de egresados. Insisto: No sabemos realmente cómo se comporta el mercado de trabajo profesional. Necesitamos trabajar con empresarios, con organizaciones de la sociedad civil, con las diferentes instancias de gobierno que consumen la fuerza laboral que nosotros formamos, para ver el nuevo horizonte que se abre en la formación de nuestros estudiantes”, dice y afirma que en su facultad se han renovado los programas en todas las licenciaturas.

–La resistencia en el país a esas renovaciones ha derivado en huelgas y en la toma de planteles, incluso de la Rectoría, en el caso de los CCH. ¿Cómo abordaría ese tipo de situaciones, que se han replicado constantemente? –se le consulta.

–Tenemos que pedir un mayor compromiso de la autoridad pública de cuidarnos –destaca–. Muchas de estas cosas se podrían parar fuera de la universidad. No tiene por qué ser en el momento de la contingencia cuando entre la fuerza pública. Es una institución que se vuelve una caja de resonancia.

“Si alguien ve cómo está este campus en relación a su entorno, se va a dar cuenta de que el entorno está mucho peor. Lo mismo pasa con los CCH que se hallan en el Estado de México, y con muchas otras escuelas.

–¿Qué ha pasado en esta facultad con el tema del narcomenudeo?

La pregunta le desencaja el semblante. Mas responde enfático:

–Ya salió en un desplegado de la Rectoría. Hemos denunciado la situación en varias ocasiones. Ya ha bajado prácticamente en 90%. Hay varias solicitudes de atención al fenómeno, y se empezó a atender. Ya no están todos estos vendedores.

“Es un asunto –continúa– en el que la universidad requiere del apoyo de la fuerza pública. No es algo que la propia UNAM pueda resolver. Es un proceso en el que debemos trabajar constantemente.”

El tema de las drogas en la universidad, acota, es muy viejo, y refiere que en los siete años que lleva al frente de la institución educativa han hecho trabajo comunitario en los espacios en los que antes se vendía droga.

Pero además, plantea, lo que ocurre al respecto es reflejo de la ciudad, del país. “Lo cierto es que no es algo interno. Ahora sí que nos salpican. Esa es la historia real. Eso no significa que seamos omisos. Tenemos que responder”.

El rector y la política

Manifiesta que el papel que debe jugar el rector de la UNAM en la vida política del país es un tema clave.

“Los rectores siempre han jugado un papel muy complejo en la relación entre el gobierno y la universidad. Es una doble chamba, hacia afuera y hacia adentro. Es parte del juego de la autonomía, que no es solamente una cuestión normativa. Es un juego de actuación diario. Cómo compatibilizar lo que hace la universidad con lo que está afuera, es un problema.”

Remarca que, durante el pasado proceso electoral, bajo el programa “Voto informado”, organizaron eventos en que los líderes de todos los partidos políticos, además de cuatro candidatos independientes y el consejero presidente del INE, pudieran expresarse en programas de TV UNAM. “En esos programas nunca opinamos nada. Fuimos mediadores entre los candidatos y una comunidad amplia que hizo preguntas y participó”.

–De la UNAM se espera una voz crítica…

–Es esencial que la universidad tenga una posición crítica. Es su naturaleza. El problema es la agenda, que es preciso considerarla para los próximos 10 años, no sólo actuar en las coyunturas. La UNAM debe pensar el futuro del país y desde ahí juzgar lo que hoy sucede.

–¿Cuál es su ideología política?

–Es complicado. Yo tenía un profesor, Edmundo Flores, gran economista, que decía: “Yo primero perdí la religión, después perdí la ideología y ahora lo único que me queda es creer en las personas” –contesta entre risas.

Pero retoma: “Hoy vivimos en una época de crisis de las ideologías. Es muy difícil definirse. Aunque sea una utopía, yo creo en una sociedad en que los seres humanos sean libres e iguales”.

En torno a la crisis de los partidos políticos y los escándalos que han sacudido al país en los años recientes, el director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales prefiere no opinar.

–Respecto a la política universitaria, un grupo de casi 100 reconocidos académicos presentó un documento en pro de la “democratización” del proceso de elección del rector. ¿Usted qué piensa?

–Se suele hacer una caricaturización del proceso que es falsa. Los miembros de la junta de gobierno no van en la misma línea. Son 15 universitarios con una trayectoria seria que discuten, dialogan, y a veces sus diferencias complican que lleguen a un acuerdo. Hay una gran deliberación.

“Es tan complejo el entorno de la universidad y es tan complejo el país en el que vivimos, que realmente no constituye una alternativa seguir un proceso de votación para la designación de un rector. Hubo una época en que se elegía así al rector y esto provocó muchas crisis”, concluye. l