Cuando la libertad se compra

El empresario judío Steve Maman encabeza una fundación que paga con dinero la liberación de mujeres y niños de origen cristiano y yazidí esclavizados por el Estado Islámico. Ello le ha granjeado un amplio reconocimiento, pero también marcadas críticas debido a la falta de transparencia en las operaciones de rescate y el riesgo de fomentar más secuestros e incrementar las arcas del yihadismo. “A Schindler no se le acusó de haber financiado a los nazis por salvar judíos”, revira.

MONTREAL.- Steve Maman tiene 42 años, nació en Casablanca dentro de una familia de judíos sefarditas y llegó a Canadá en sus primeros meses de vida. Este acaudalado empresario de la cristalería y de los vehículos de colección ha llamado la atención a escala internacional debido a la asociación que fundó: Liberación de Menores Cristianos y Yazidíes en Irak (CYCI), cuya meta es devolver la libertad a cientos de mujeres y niños cristianos y yazidíes cautivos en los territorios controlados por el ejército extremista Estado Islámico (EI).

De acuerdo con un informe de la ONU publicado en agosto de 2014, aún hay cerca de 2 mil 700 de estas víctimas retenidas, obligadas a la esclavitud sexual, a palizas cotidianas y a una deplorable alimentación. Maman ha explicado en diversas entrevistas que su asociación entrega dinero para liberar a esas personas. Afirma que dichos recursos provienen de donaciones y que son enviados a zonas cercanas a las que controla el EI.

Ahí un equipo parte en busca de la víctima retenida. La negociación económica, abunda, es llevada a cabo previamente por intermediarios. Cuando se logra el rescate, la persona es llevada a un sitio seguro en el Kurdistán para tomar sus datos y sus huellas digitales. Después se da el rencuentro con sus familiares o se le acoge en un albergue.

Maman recibe a Proceso en su negocio de motocicletas y autos usados de alta gama en el oeste de Montreal. “Hemos liberado a 130 personas y es posible que en los próximos días ayudemos a ocho más”, expresa. Y no evade abordar los temas espinosos que la prensa canadiense ha publicado en las últimas semanas: pocos datos sobre el trabajo de su asociación en suelo iraquí, riesgos de fomentar más secuestros, dudas sobre el proceder de los intermediarios y reacciones negativas dentro de la comunidad yazidí.

“Schindler judío”

Hombre de fuertes convicciones religiosas, Maman evoca frecuentemente citas de los libros sagrados del judaísmo; también subraya la importancia que tiene para él el holocausto nazi como recordatorio de las atrocidades que puede perpetrar el ser humano: “Oskar Schindler (empresario alemán que salvó a unos mil 200 judíos durante la Segunda Guerra Mundial) es mi ejemplo, pero me molesta que me comparen con él. Soy un mosquito a su lado. Lo valioso es ayudar a esas personas”.

Diarios y estaciones de televisión de todo el orbe lo etiquetan con asiduidad como el “Schindler judío”.

Padre de seis hijos, Maman afirma que, antes de la aparición del EI, no se había implicado en grandes causas. Sin embargo, cuando comenzó a leer noticias sobre esta organización y el califato que pretende crear, decidió ayudar junto con otras personas a tres familias cristianas para escapar de la zona: “Ahora viven en Ankara, esperando que el gobierno canadiense les otorgue visas de refugiados”.

Cuenta el momento en que decidió dedicar todos sus esfuerzos a liberar mujeres y niños esclavizados. “Vi por televisión imágenes de cómo el EI trata a esas personas. Necesitaba hacer algo al respecto”. Comenta que los primeros recursos de esta iniciativa provenían de su propio bolsillo, pero después comenzó a recibir apoyo de la comunidad sefardita afincada en Canadá. En total, tiene poco más de ocho meses trabajando en esta causa, y el pasado 25 de junio creó oficialmente la organización CYCI.

–¿Cómo es posible que un empresario de Montreal pueda en tan poco tiempo actuar en una zona tan remota y conflictiva? –se le pregunta.

Maman responde que sus negocios le han permitido establecer contactos en varios países de Medio Oriente. También señala que Andrew White, antiguo pastor de la iglesia de San Jorge (el templo anglicano más importante de Bagdad) ha sido decisivo en todo esto. Cita a White con respeto y admiración por sus esfuerzos en promover la paz en la región; también comenta que gracias a él pudo hacerse de otros contactos.

El empresario, continúa, cuenta con un grupo de voluntarios en Norteamérica y Europa –cristianos, musulmanes y judíos– que se ocupan de la promoción y de las tareas administrativas. Sostiene que en el Kurdistán tiene a personas para fungir como traductores, ubicar a las familias de las víctimas, ocuparse de la investigación de cada caso y garantizar la seguridad. Los intermediarios, afirma, son individuos altamente capacitados y de toda su confianza.

Maman señala que cuenta con cerca de 800 mil dólares gracias a donaciones recibidas desde varios países del mundo.

–¿Cuál es el monto que debe pagar CYCI por cada individuo esclavizado?

–Debe quedar claro que no compramos a las personas. Pagamos por su libertad. El costo varía entre 2 mil y 3 mil dólares, aunque ese dinero debe cubrir varios gastos: seguridad en el terreno, autos blindados, equipos de comunicación y el pago por la liberación. El valor de esta transacción es responsabilidad de los intermediarios. No hago muchas preguntas al respecto, pero no es un porcentaje elevado y confío en su trabajo.

Refiere que al principio se fijó como meta la liberación de 613 personas, como los 613 preceptos del Talmud, “pero seguramente continuaré con todo esto mientras existan mujeres y niños esclavizados”.

Recelos

Maman ha logrado en pocos meses reconocimiento y considerable apoyo, pero no todo ha sido alabanza y elogio para su causa; también ha generado controversia y críticas. Muchos manifiestan no estar de acuerdo con el proceder de CYCI, ya que pagar los rescates implica engordar las arcas del EI. Maman insiste en que no tiene contacto alguno con esta agrupación. Señala que la mayor parte del dinero sirve para pagar los gastos de operación de su equipo y que sólo una parte reducida de ese monto llega a manos de civiles o de combatientes con esclavos.

También señala que el EI cuenta con enormes recursos generados por el petróleo y por el oro saqueado del banco de Mosul. Hace algunas semanas, Maman declaró a la cadena canadiense CBC: “A ­Schindler no se le acusa de haber financiado a los nazis por salvar a los judíos”.

Francois Audet, director del Observatorio Canadiense sobre Crisis y Ayuda Humanitaria, de la Universidad de Quebec en Montreal, comentó al diario La Presse que si el EI sabe que alguien paga por esos niños y mujeres, podría proseguir con esa terrorífica actividad.

El empresario responde al respecto: “Me sorprende que Audet no esté bien informado. El califato está cerrado. Ya no puede seguir conquistando territorios por la presión de Irán, de los grupos kurdos, del ejército iraquí y de los bombardeos occidentales. ¿Dónde van a secuestrar a más personas?”.

La labor de los intermediarios que emplea CYCI también ha provocado reacciones. Gill Rosenberg es ciudadana canadiense e israelí. Logró celebridad debido a que fue la primera mujer occidental en enrolarse en las milicias kurdas para combatir al EI. En declaraciones al diario Jerusalem Post, Rosenberg declaró que las buenas intenciones de Maman pueden verse perjudicadas por el proceder de muchos intermediarios en la zona, motivados por obtener el mayor beneficio económico.

Maman clarifica: “No trabajamos con cualquiera. Nuestros intermediarios son personas altamente capacitadas que nos han sido recomendadas por gente de ­credibilidad”.

Al solicitarle información sobre esos intermediarios, Maman comenta que por razones de seguridad prefiere no develar detalles, ya que considera que su trabajo es muy peligroso y no puede ponerlos en riesgo.

Rosenberg también fue mencionada en otras notas periodísticas, que difundieron que ella trabaja para la iniciativa de Maman. Rosenberg respondió, de nuevo en el Jerusalem Post: “Participé en un rescate de CYCI como invitada, pero es todo”.

Hace algunos días, la Fundación para el Alivio y la Reconciliación en el Medio Oriente (FRRME), cuyo presidente es el pastor Andrew White –amigo muy cercano del empresario–, difundió una carta para aclarar que no participa en las acciones de CYCI.

Después, White comentó en las redes sociales que apoya y aplaude a título personal las acciones de Maman, quien, durante la entrevista con Proceso, acota: “Nunca dijimos que trabajábamos conjuntamente con la FRRME. White nos ha abierto varias puertas, pero querer incluir a su organismo ha sido un invento de los medios”.

El golpe más duro que ha tenido que enfrentar el canadiense es una carta publicada por Vice News en la que una veintena de líderes, activistas y trabajadores humanitarios yazidíes residentes en Irak y otros países solicitan que Maman los tenga al tanto de sus actividades. También ponen en entredicho que las sumas mencionadas por el empresario hayan podido lograr la liberación de tantas personas, además de que expresan su preocupación por el hecho de que el dinero llegue al EI.

Maman muestra la carta durante la entrevista y señala: “Es una carta enviada a través de un correo personal, sin sello oficial alguno, con marcados errores. Me he comunicado con algunos supuestos adherentes y niegan que se les haya consultado. Es un problema de ambición política en la región de parte de un grupo específico”.

Días después de la publicación de la carta, Amina Saeed, exdiputada en el Parlamento iraquí, confirmó ante la cadena radiofónica France Info haberla firmado.

Ley antiterrorista

Medios canadienses como La Presse, Le Journal de Montréal y The Vancouver Sun señalan que CYCI no ha presentado abundantes pruebas sobre su trabajo. Así, las palabras de Maman han generado desconfianza al igual que las acciones de su asociación, debido a la poca información que ha aparecido al respecto. En la página web de CYCI y en las redes sociales pueden consultarse fotografías y videos sobre la liberación de algunas pocas personas sometidas a la esclavitud.

Maman responde: “He mostrado materiales que prueban lo que hacemos, pero pensemos en algo: las personas sometidas a esos tratos ya han sufrido demasiado como para exhibir su dolor una y otra vez. ¿Una mujer que ha sido violada sistemáticamente desearía que todo el mundo la reconozca? Por supuesto que no. Algunos medios buscan más imágenes sensacionalistas que hablar sobre el trabajo que realizamos. Además, mucha de la información que recopilamos es confidencial debido a que son datos de las personas ­liberadas”.

El empresario subraya que un periodista radiofónico ha sido testigo del trabajo de CYCI en el terreno, al igual que una cadena televisiva. Se refiere a Sean Moore de la radio de Ontario y al canal internacional de noticias i24 News, respectivamente. “Muchos medios hablan pero no han viajado a la zona de conflicto. Supongo que les parece demasiado riesgoso”, comenta.

También cree que el trato mediático sería distinto si profesara otra religión: “El antisemitismo está vivo y lo hemos sufrido en CYCI, aunque se trate de una causa más allá de cualquier creencia”.

De acuerdo con la Ley Antiterrorista canadiense, financiar directa o indirectamente a grupos terroristas de cualquier país es considerado un crimen. Craig Forcese, profesor de derecho en la Universidad de Ottawa, dijo a Foreign Policy que Maman podría enfrentar cargos a pesar de sus buenas intenciones. Sin embargo, le parece poco probable que esto ocurra, ya que no cree que alguien quiera acusar al empresario con tanta facilidad.

“No doy dinero al EI y no tengo ninguna relación con ese grupo. Nadie me ha acusado formalmente de nada. No trabajamos con gobiernos y seguimos al pie de la letra lo que establece la ley”, afirma Maman.

Steve Maman comenta que le esperan horas frenéticas: una conferencia por internet con miembros de su equipo en el Kurdistán, entrevistas con medios de Estados Unidos, respuestas pendientes a cientos de correos electrónicos y, si el tiempo lo permite, algunos momentos con su familia. Su iniciativa consigue cada vez más donaciones, aunque las dudas y la polémica lo persiguen desde varios frentes.