De Héctor Vicario Castrejón
Señor director:
En relación con la nota titulada La captura del “Cabo Gil” provoca aún más dudas (Proceso 2029), que se refiere a mi persona como señalado por nexos con la delincuencia, expreso mi total y absoluto rechazo a la opinión emitida por el periodista Ezequiel Flores Contreras.
Ya he mencionado con anterioridad a usted lo que a continuación detallo:
Son reiterativas las alusiones del reportero en tal sentido sin que a la fecha se haya podido probar absolutamente nada. Dicha opinión carece de credibilidad y fundamento, debido a que se basa en imputaciones que se han hecho con anterioridad respecto a mi persona por parte de la delincuencia, que hace uso de los medios para propósitos perversos y por lo cual se me vincula con la delincuencia.
No omito destacar que un servidor y mi familia hemos sido víctimas y perseguidos de la delincuencia organizada, al grado de que, por seguridad, nos hemos visto en la necesidad de salir de nuestro municipio, de la región y hasta del estado.
A continuación detallo nuevamente las afectaciones de las cuales hemos sido objeto y que están debidamente documentadas en las instancias correspondientes:
La primera afectación la tuvimos en la persona de mi señor padre, de nombre Genaro Vicario Castrejón, quien fue secuestrado en mayo de 2001, tal como queda asentado en la averiguación previa HID/SC/563/2001 de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guerrero (PGJEG) y, para tales efectos, en la Procuraduría General de la República (PGR).
Posteriormente, el 6 de marzo del año 2009, siendo presidente de la Mesa Directiva del Congreso del estado, fui víctima de un intento de secuestro. La denuncia está radicada en la PGJEG (averiguación previa FRZC/006/2009).
Siendo presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso del estado, en 2010 fui objeto de diversos tipos de amenazas y de intentos de extorsión por parte de la delincuencia, como consta en las denuncias que presenté ante la PGJEG.
El 30 de junio de 2013, dos propiedades que tengo en la ciudad de Iguala –un salón de fiestas y un pequeño hotel– fueron incendiadas, como actos de la delincuencia organizada. Dichos sucesos se hicieron del conocimiento de la opinión pública, a través de los medios de comunicación, y quedaron asentados en la averiguación previa HID/SC/01/0867/2013, en la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común de la Ciudad de Iguala.
Como he relatado anteriormente, hemos tenido que enfrentar una serie de circunstancias que han afectado a mis hijos, a mi esposa y a mis padres, ya que desde esas fechas hemos sido víctimas de diversos tipos de amenazas y agresiones directas, por lo que reitero que las acusaciones plasmadas en la manta que acompaña al reportaje son completamente falsas. Rechazo las imputaciones vengan de donde vengan.
Tal y como lo hice en ese momento, manifiesto ahora mi disposición de comparecer ante las autoridades correspondientes si así lo requieren.
Durante 40 años me he dedicado a la vida política, pues mi pasión es la política y servir a los guerrerenses. De ello he dejado constancia en cada uno de los cargos que he desempeñado, actualmente como diputado local por el Distrito XXIII, con cabecera en Iguala de la Independencia. Fui elegido por mayoría de votos de la ciudadanía, porque saben que me dedico a hacer política y a servir a la gente. No existe ninguna razón que dé motivo al señalamiento aludido, porque no he hecho daño nunca a nadie y soy un hombre que quiere a Guerrero y a su gente. Como abogado, creo en la justicia y en la ley. Por eso a lo largo de mi vida me he conducido respetándola siempre, al igual que a mis semejantes.
Por permitirme aclarar lo que lesiona seriamente la honra de mi familia y la propia en un asunto que me parece sumamente delicado, le expreso mi agradecimiento por publicar la presente aclaración, como es mi derecho constitucional.
Atentamente
Héctor Vicario Castrejón
Chilpancingo, Guerrero
Respuesta del reportero
Señor director:
Los presuntos nexos de Héctor Vicario Castrejón con el narcotráfico no son una opinión personal y reiterada de este reportero, sino acusaciones que hace la propia delincuencia
El empresario que durante 40 años ha ocupado diversos puestos en la administración pública federal y estatal, así como cargos de representación popular, da cuenta de una serie de hechos delictivos y atentados contra su familia y sus negocios, como el hotel Grand Boulevard y el salón de fiestas Dubai, ambos ubicados en Iguala, que fueron atacados por un grupo armado e incendiados en junio de 2013.
Tales acciones, atribuidas por Héctor Vicario Castrejón a la delincuencia, coinciden con el periodo de señalamientos difundidos en mantas que lo vinculan tanto a él como al empresario Federico Figueroa con el grupo delictivo Guerreros Unidos, al igual que a varios alcaldes del PRD, del PRI y del PAN de la zona norte de Guerrero y el sur de Morelos.
Lo único que este reportero ha hecho es documentar las acusaciones públicas al respecto.
Atentamente
Ezequiel Flores Contreras








