Cosecha política

A un año de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la visita del Papa Francisco no puede verse sino como una gira con tintes político-electorales. Si bien los temas que abordó parecen, además de importantes, muy generales –inmigración, calentamiento global, aborto, pena de muerte y matrimonios homosexuales–, en el fondo el jefe de la Iglesia quiso poner sobre el tapete los asuntos más importantes para su feligresía, mayoritariamente latina y con gran peso en la emisión de votos.

WASHINGTON.- El Papa Francisco cumplió su misión en Estados Unidos: exigió un trato humanitario para la inmigración indocumentada y abogó por combatir la pobreza y el calentamiento global… pero dejó a la Iglesia y a los grupos católicos la tarea de concretar esos objetivos.

El discurso de Jorge Bergoglio ante el pleno del Congreso estadunidense, más que su reunión en la Casa Blanca con el presidente Barack Obama, sentó las bases para que la fe católica encuentre resonancia en las políticas de Estados Unidos, cuando en el país habrá elecciones presidenciales y generales, las cuales desde ahora mantienen polarizada a la ciudadanía.

Organizaciones católicas y académicos especializados en estudios religiosos coinciden: en el corto plazo, el mensaje de Bergoglio en Estados Unidos no tendrá un impacto palpable, pero sí en la fecha de los comicios, el 8 de noviembre de 2016.

“Lo importante de lo que vino a decir el Papa a Estados Unidos es que sus ideas se adopten en el futuro y formen parte de la plataforma electoral de los partidos Demócrata y Republicano en las próximas elecciones”, considera la Organización de Servicios Católicos de América (OSCA) en un correo electrónico enviado a Proceso tras ser consultada sobre su balance de la visita de Bergoglio a Estados Unidos.

Tomando en cuenta que de los 318.9 millones de habitantes de Estados Unidos sólo 70 millones profesan la religión católica, las organizaciones relacionadas y dependientes del Vaticano quieren aprovechar esta realidad para cabildear ante las instancias políticas para la materialización del mensaje y mandato papal.

“La responsabilidad más importante que tenemos en este momento es el mandato del Papa Francisco de sensibilizar al Congreso para que, con un tono humanitario, legisle sobre el problema de la inmigración indocumentada”, comenta a este semanario un vocero de la Red Voluntaria de Católicos (RVC).

Las más de 700 agrupaciones católicas de Estados Unidos, que integran la Organización Nacional Católica, están determinadas a “fortalecer” su capacidad de cabildeo ante el Congreso federal, explica el funcionario de la RVC. Su plan es evitar que el mensaje papal se esfume en la lista de aspiraciones en los intereses políticos estadunidenses.

Bajo la batuta de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), que es la mano directa del Vaticano, las agrupaciones afines al catolicismo ya tienen lista una estrategia para materializar los mandatos de Bergoglio.

“Nos informaron con mucha anterioridad de los puntos centrales que abordaría el Papa en Estados Unidos –la inmigración, el cambio climático, la desigualdad económica, la justicia social, el aborto, el matrimonio entre homosexuales y la abolición de la pena de muerte–, para que alistáramos una estrategia nacional que empuje ante el Congreso y la Casa Blanca la visión de Su Santidad una vez que concluyera su visita. Y eso es lo que vamos a hacer”, enfatiza en su correo electrónico la OSCA.

Aunque las agrupaciones y organizaciones católicas en Estados Unidos no son reconocidas precisamente como “fuerzas poderosas e influyentes de cabildeo” ante el Congreso –toda vez que carecen del poder económico de los grupos judíos o empresariales, por ejemplo–, en este momento no pueden ser ignoradas ni despreciadas por los políticos demócratas y republicanos.

“Dos tercios de la población católica en este país son de origen hispano. El voto hispano en las elecciones (de noviembre de 2016) será crucial para definir al próximo presidente y la conformación del Congreso; pero además hay que tomar en cuenta que muchos estadunidenses, aunque no son católicos, comparten la posición del Papa en temas como el aborto, el matrimonio entre homosexuales y el calentamiento global”, explica el funcionario de la RVC, quien pidió el anonimato, pues esa fue la instrucción de sus superiores para conceder la entrevista.

El cabildeo católico, cuya influencia puede ser significativa en el proceso político-electoral inmediato, podría intervenir para posicionar a los partidos Demócrata y Republicano en los temas que tienen segmentada a la sociedad estadunidense.

Hasta antes de la visita de Bergoglio, el cabildeo católico había sido de muy bajo perfil, aunque sin dejar de ser efectivo en sus objetivos. Tras unos cinco años de cabildeo constante, la Red de Agrupaciones Católicas consiguió que el pasado junio el gobierno de Obama aceptara poner fin a la deportación nocturna de mujeres en Arizona.

El argumento de los grupos católicos para que el Departamento de Seguridad Interior eliminara esas deportaciones fue que varias de las mujeres enviadas a las poblaciones mexicanas colindantes con Arizona eran víctimas de violaciones por parte de grupos criminales y de individuos dedicados a la trata de blancas o a la explotación sexual femenina.

Las agrupaciones católicas que buscan un trato humanitario al problema de la regularización del estatus de residencia y laboral de los 11 o 12 millones de inmigrantes indocumentados que se estima viven y trabajan en Estados Unidos necesitan mucho dinero para cabildear en el Congreso, según expertos.

La USCCB no respondió a la solicitud de Proceso por conocer el monto del presupuesto que destinará al cabildeo en el Congreso para materializar los mandatos papales.

Temas candentes

La división en la sociedad estadunidense por asuntos como la inmigración, el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el calentamiento global y la abolición de la pena muerte, entre otros asuntos, es una ventaja para la agenda del Vaticano en Washington.

Hay, por ejemplo, republicanos que no son católicos pero están de acuerdo con Bergoglio en cuanto a la prohibición del aborto, la negativa al matrimonio homosexual y no utilizar presupuestos federales para financiar programas sociales que no tienen objetivos de una agenda conservadora.

Con los estadunidenses demócratas, católicos y no católicos, la posición más liberal de Bergoglio tiene mayor resonancia. Humanizar el trato a los inmigrantes, enfrentar con seriedad y dinero el problema del calentamiento global, reducir las desigualdades económicas en la sociedad y abolir la pena de muerte son puntos que con el cabildeo católico se pueden instaurar en la plataforma del Partido Demócrata con miras a los comicios del próximo año.

“Esa es la ventaja que tiene el Papa: sus posiciones sobre muchos de los temas son compartidas por todos los estadunidenses desde distintas posiciones. Por eso es un Papa para toda la humanidad, que abarca todas las religiones”, remata el funcionario de la RVC.

La vasta agenda de asuntos que Bergoglio dejó pendientes en Estados Unidos y debe cabildear la Iglesia Católica tiene por el momento como objetivo principal el asunto de la reforma migratoria.

El Vaticano sabe que en algún momento los partidos Demócrata y Republicano deberán adoptar una posición más humana para con los indocumentados si quieren ganar el voto hispano. Esto, en términos generales, también le conviene a la Iglesia porque, según los expertos, en un plazo de cuatro años los católicos serán un tercio de la población total estadunidense.

La presencia de Bergoglio en Estados Unidos no puede verse sin un contexto político-electoral. Siete de los 15 candidatos a la nominación presidencial republicana han practicado la religión católica. Destacan Jeb Bush (convertido por su esposa mexicana Columba, como lo admite), Marco Rubio y Chris Christie. Del lado demócrata está Martin O’Malley, exgobernador de Maryland. Amén de que el vicepresidente Joe Biden, quien es un ferviente católico, decida intentar por segunda vez luchar por la nominación demócrata.

Según la historia electoral reciente de Estados Unidos, a partir John F. Kennedy (el único presidente católico de esta nación) ningún candidato ha ganado la mayoría que lo lleva a la Casa Blanca sin haber obtenido, primero, el respaldo de los votantes católicos.

Aun cuando para las elecciones de 2016 los católicos serán un objetivo electoral primordial para demócratas y republicanos, los expertos opinan que dentro de este bloque de sufragios la división en los temas ya mencionados podría hacer que su apoyo a los candidatos se reparta conforme a la plataforma de cada uno de los partidos. Claro, con excepción del voto hispano, que en su mayoría tiende a votar por demócratas.

La simpatía, la calidez que le expresó la mayoría de los congresistas federales a Bergoglio en su visita al Capitolio, y de parte de la población al recorrer Washington, Nueva York y Filadelfia, no implica que dejen de considerarlo un líder mundial ideológicamente liberal y anticapitalista.

Una encuesta del diario The Washington Post, publicada una día después de la visita papal al Congreso, reveló el éxito de Bergoglio en términos de apoyo a sus ideas entre la sociedad estadunidense.

El 59% de los más de mil 500 estadunidenses encuestados dijo estar a favor de la abolición de la pena de muerte. Sólo 19% consideró que la posición de criminalizar el manejo de la inmigración indocumentada es lo más adecuado. En cuanto al tema de la normalización de las relaciones diplomáticas con Cuba, que no abordó Bergoglio en el Capitolio, 73% de los estadunidenses dijo estar de acuerdo, 20% lo rechazó y sólo 7% dijo no tener opinión al respecto. l