“Elvis, el musical”

BERLÍN.- Esta capital alemana fue una de las paradas en la extensa gira 2015 del musical dedicado al Rey del Rock, Elvis Aaron Presley (Tupelo, 8 de enero 1935-Memphis, 17 de agosto 1977), exitosa temporada del 16 de agosto al 6 de septiembre en el Centro Estrel del hotel del mismo nombre, ubicado en el barrio de Neuköln.

Con boletos agotados en casi cada presentación, Elvis, el musical continuará su recorrido por Alemania, Austria y Suiza a partir de enero y hasta junio del próximo año.

Protagonizado por el irlandés Grahame Patrick, quien hace un trabajo aceptable sobre todo en la representación de la última etapa del cantante, el espectáculo rememora los momentos más importantes en la carrera de Presley (ver video en: https://www.youtube.com/watch?v=R5oKhvmM6U4).

De esa manera, podemos ver en el escenario cuando el joven camionero Elvis grabó su primera canción en el estudio de Sun Records, con Sam Philips como productor: “Eso está bien (mami)”; su mayor éxito de 1954, “Hotel de los corazones rotos”, luego de firmar con RCA; su paso por el cine, y hasta llegar al legendario concierto de 1974 en Hawaii, que fuera el primero transmitido por televisión en la historia. El mejor momento del show es cuando Patrick sale acompañado por uno de los más grandes amigos de Elvis, Ed Enoch, al frente del cuarteto vocal The Stamps, para interpretar el clásico del góspel “Asombrosa Gracia”.

Enoch fue parte de la banda que acompañaba a Elvis en sus presentaciones desde 1971 hasta la muerte del ídolo; formó el cuarteto The Stamps en 1969 y ha seguido activo a la fecha. Enoch recuerda el tiempo en que estuvo con Elvis, así:

“Trabajar para Elvis Presley fue una experiencia maravillosa. Elvis era único en su clase, y su amor por el Señor y sus semejantes era incomparable.”

Con años de experiencia interpretando la música de Presley, Grahame Patrick Doyle domina el escenario y las líneas melódicas de la voz, evocando al cantante. El musical lleva años representándose, pero éste fue el primero con el irlandés como figura principal, quien cuenta cómo fue su experiencia frente al público alemán:

“Los alemanes no sueltan prenda demasiado pronto. Los tienes que convencer. Eso me motivó a trabajar aún más duro y estar más centrado en mi interpretación. Y al final del espectáculo hemos arrancado de sus asientos a la gente en casi todos los lugares donde nos presentamos. En particular, cuando salgo al escenario a dar la mano a los espectadores, la fiebre por Elvis es palpable. Es como si tuvieran a Elvis realmente enfrente. En algunas salas, incluso algunas mujeres suben al escenario para abrazarme.”

Sin ser una producción teatral importante, pero con soporte musical muy sólido, Elvis, el musical transcurre rápidamente pese a ser notorio el gran esfuerzo que le representa a Patrick Doyle interpretar la primera etapa de la carrera de Elvis. Así, el musical resulta sorprendente; no ofrece nada nuevo, pero es un buen entretenimiento, bien producido e interpretado, y el público sale contento cantando muchas de las piezas inmortales del Rey del Rock.